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Archivo de 18/08/08

Sinfonia inconclusa para el Teatro Colón – argencello.com.ar

Publicado por habitués en Agosto 18, 2008

argencello.com.ar |
Sinfonía inconclusa para el Teatro Colón
Nota de ARGENCELLO: Este artículo, aparecido en el sitio de los flautistas, http://www.flautistico.com, es reproducido en ARGENCELLO con el fin de difundirlo y lograr que esa institución, que alberga y albergó a tantos violoncellistas, pueda continuar. Valga que la comunidad musical y ciudadadanía en general tome conciencia de que esto es lisa y sencillamente un agravio a la población de la Ciudad de Buenos Aires, ya que el teatro es patrimonio de todos. Y no es un "pequeño asunto de cultura", ya que el teatro Colón es reconocido internacionalmente, y es uno de los símbolos más claros de nuestra identidad cultural. Es algo que habla de nosotros mismos, y de cómo nos tratamos. Tal cual se ve, no nos queremos ni nos respetamos un poquito.
A difundirlo!!

Sin fecha cierta de reapertura, su reforma está paralizada. Desde hace
cuatro meses es autárquico. El debate sobre su continuidad. Políticas
nefastas, maniobras internas y una total ineptitud para elegir
aquellos que regirían el destino del Teatro Colón, con indiferencia
rayana en la hostilidad, han convertido a una de las principales
razones del respeto internacional por nuestro país en una ruina que
será despojada de nombres ilustres –aquellos que la hicieran meta
anhelada de artistas que consideraban incompleta a su carrera sin la
consagración de haber actuado en la sala– durante mucho tiempo.
El futuro no es promisorio. La Ley de Autarquía, arma de muchos filos,
comenzó a vislumbrarse a fines de abril. El bloque del PRO la presenta
como la solución para todos los problemas. Al ver el anteproyecto, los
trabajadores del Teatro consideraron que era una locura desde todo
punto de vista y cuestionaron la falta de oportunidad: un teatro
cerrado desde hace un año y medio, los Cuerpos totalmente
desperdigados por la ciudad (muchos de ellos sin sede fija, otros con
sede fija pero no totalmente adecuadas a su tarea), poca gente en la
sede histórica, y la obra paralizada pero sin proyección ni propuesta
clara de reanudación, con una fecha de reapertura incierta y
manifestada desde la expresión de deseos del poder político como es la
del 25 de mayo de 2010, que es lo mismo que decir 9 de julio de 2020,
tanto da.
Una pregunta clave es por qué plantear un cambio institucional
mayúsculo del marco jurídico en estas condiciones. ¿A qué se debe, si
el Teatro está prácticamente cerrado? Se les dijo que, al contrario,
era la fecha ideal que permitiría que el mantenimiento fuera más
eficaz. También el tema presupuestario saldría beneficiado. Nunca
quedó claro por qué ahora. Pero la urgencia es clarísima y surgen
objeciones.
PRIMERA OBJECIÓN. Hay un artículo en la Ley que habla de la producción
propia, uno de los baluartes del Teatro a lo largo de toda su
historia: desde que llega el plano de la producción del escenógrafo y
los figurines del vestuarista, fabricamos decorados, utilería,
vestuario, calzado, pelucas y maquillaje. La Ley dice que los talleres
trabajarán prioritariamente para el Colón y también para terceros, de
acuerdo a los contratos que establezca el ente autárquico "…siempre
que este trabajo no afecte el normal funcionamiento del ente". ¿Y cuál
es este "normal funcionamiento" que no está caracterizado en la Ley?
No dice, por ejemplo, que el Teatro debe cumplir con siete títulos por
año. El "normal funcionamiento" puede ser un título, ninguno, o puede
ser que todos los recursos se usen para afuera porque hay falta de
dinero… Es una cosa gris, meliflua, abierta. Tampoco categoriza qué
tipo de terceros. Se puede trabajar como hasta ahora, mediante
convenios, y realizar coproducciones, como hacen todos los teatros
líricos del mundo. Pero una cosa es convenir con el Solís de
Montevideo, el Real de Madrid o la Ópera de París, y otra muy distinta
trabajar para los teatros de la calle Corrientes, las producciones
cinematográficas o cualquier multievento en el cual se precisen
escenografías. La Ley de Autarquía abre el juego para que esto sea
legalmente posible. No quiere decir que esto se producirá
indefectiblemente, sino que se está abriendo el marco legal para que
ocurra.
SEGUNDA OBJECIÓN. El poder omnímodo y discrecional que se le da al
directorio y a los directores es tal que el director podrá decidir y
resolver acerca de planteles, estructuras, dotación de personal,
reglamentos de trabajo y sistema de funcionalidad. Si tiene esta suma
de poderes, y según la Ley cambia cada cuatro años junto con el jefe
de Gobierno (a no ser que sean reelegidos por el gobierno entrante),
quiere decir que cada cuatro años podrá cambiar todo, transformando al
Colón en una institución cultural absolutamente imprevisible. Un
director puede decidir que dos orquestas son muchas, que el coro está
sobredimensionado o que le faltan 25 bailarines. El director siguiente
puede decidir lo contrario. Quizás sea un apasionado por la lírica y
desdeñe lo coreográfico, o viceversa. Queda todo al criterio de quien
suba, y la Ley no pone ningún tipo de restricción. Bien sabemos lo
estrictamente que debe ser garantizadas las agendas de los artistas,
que por lo general prevén su trabajo con muchos años de anticipación.
TERCERA OBJECIÓN. Los Cuerpos Estables no son mencionados en la Ley,
salvo para decir al final que cuando se establezcan las nuevas
estructuras, los directores deberán tener en cuenta la antigüedad del
personal, el salario y la estabilidad de todos aquellos que la tengan
a la sanción de esta Ley. Con lo cual quedarían eventualmente en la
calle todos aquellos contratados que están cubriendo hoy puestos de
planta.
Esto fue objeto de muchos debates en la Cámara de legisladores y se
peleó desde fines de marzo para que esta Ley no se votara, con escasos
resultados. Macri no marcha solo en este proyecto, sino que cuenta con
la absoluta adhesión y hasta complicidad del Frente para la Victoria y
la Coalición Cívica. Fue votada el 11 de septiembre y el despacho de
mayoría tuvo el apoyo de todo el bloque del macrismo que es el que
presenta la Ley, y la adhesión incondicional de Coalición Civil y
Frente para la Victoria.
Los únicos que han manifestado su desacuerdo son el bloque de Patricia
Walsh, el bloque Encuentros por la Ciudad (Ibarra) y el socialismo. En
total, los opositores fueron 12 diputados contra 48 que estuvieron a
favor. Antes de votar, el profesor Sanguinetti habló prematuramente
del nuevo proyecto edilicio y tiró la cifra que le saldrá al erario
público el nuevo programa de obra del Colón: 280 millones de pesos, a
pagar por usted, por mí y por todos los contribuyentes de la ciudad,
sin haber explicado a nadie qué pasó con lo que ya se gastó.
En mayo, cuando el arquitecto Daniel Chaín (del Ministerio de
Desarrollo y Planeamiento) fue a la Dirección de Cultura dijo algo que
causó estupor en los trabajadores del Teatro: el Master Plan nunca
tuvo un programa, es decir la explicación y el detalle de las obras
que hay que realizar y una firma responsable que la solicite. El
programa de obra debe ser suministrado por la institución, en este
caso la Dirección del Teatro o el responsable del Colón. Ante las
preguntas de los legisladores, dijo que: "No tenemos ninguna
posibilidad de proponer un programa de obra. Vamos a decir que debe
ejecutarse de esta forma, pero no podemos decir el programa. Eso es
tarea de la Dirección del Teatro."
La siguiente pregunta que le hicieron fue: ¿pues quién diseñó el
programa? Ahí Chaín dijo: "El Master Plan nunca tuvo un programa.
Fueron 50 obras diferentes que empezaron caóticamente de manera
simultánea, molestándose las una a las otras". Lo perverso de esto es
que al no haber programa no hay responsable. La responsabilidad de lo
que se hizo y por qué se hizo se diluye en una especie de burocracia
indescifrable.
CUARTA OBJECIÓN. El secretario de Desarrollo y Planeamiento anunció
que se va a afectar un 35% más de superficie que la originalmente
prevista. Ahora bien, al ser un nuevo proyecto sobre un monumento
histórico nacional, ¿qué dice la Comisión Nacional de Preservación
Monumentos Históricos Nacionales? ¿Ha tenido intervención para su
discusión y posterior aprobación? ¿Qué dice la comisión de Patrimonio
Paisajístico y Arquitectónico de la Ciudad? ¿Ha tenido el proyecto en
sus manos, ha hecho alguna observación, ha dado su aprobación? Estas
dos instancias, que son obligatorias, no se han cumplido todavía. Y ya
se anuncia que es un proyecto que está casi en marcha.

Oscar Moscariello, jefe de la bancada del PRO, dijo en una reunión de
Comisión de Cultura: "Quiero que quede perfectamente en claro que la
Ley de Autarquía, tan necesaria para el Colón, no tiene absolutamente
nada que ver con el Master Plan". Sin embargo, ambos proyectos están
claramente ligados.
Así estamos, embarcados en una especie de éxodo compulsivo del Teatro.
Aparentemente por una cuestión de seguridad, Chaín no quiso a nadie
adentro. Mal o bien, los trabajadores ejercían una suerte de control y
vigilancia sobre las obras. Estaban ahí y sabían qué se hacía. Cuando
pasaba algo raro, iban a la Legislatura para pedir que solicitasen
informes. Estaban en contacto con la Comisión de Seguimiento del
Master Plan. Ahora, cuando las obras empiecen, prácticamente no va a
haber nadie.
Si la obra de demolición se paró y ya no va a continuar, ¿cuál es el
peligro que la gente remanente quede en el Teatro? ¿Es una medida de
seguridad o es por la necesidad de que no haya ningún control de lo
que se hace?
Por otra parte, se está sacando patrimonio del Teatro, llevando
documentos, material de utilería, escenografía y vestuario a depósitos
como el de Labardén y otros lugares municipales, sin que se sepa si
los recintos de almacenamiento están certificados en cuestión de
temperatura, humedad, control de plaga, prevención de incendios, etc.
Estamos hablando de textiles, papel y madera, elementos altamente
inflamables, además de ser altamente degradables por la acción de
cucarachas, ratas, pulgas, humedad y temperatura. Tampoco se sabe si
hay un registro de inventario pormenorizado estipulando qué fue
adónde. Este material tiene décadas. Hay vestuario que fue utilizado
en cientos de producciones y cuya producción en el Teatro le ha
costado mucha plata al ciudadano. Sigue siendo un patrimonio nuestro,
útil, que se puede volver a usar en futuras producciones o alquilar a
otros teatros. Sin embargo está prácticamente arrumbado. Todo este
desmanejo del patrimonio tangible se transmite al intangible del
Teatro, los trabajadores. Les dicen extraoficialmente que se van a
tener que ir y les aconsejan que se lleven su material a sus casas. No
hay protocolo ni instructivo del traslado ordenado de la gente ni de
las cosas. Este maltrato da una dirección muy clara y precisa para
augurar hacia dónde va el Teatro. Lamentamos que –como en tantas otras
cosas– a la desidia de los trabajadores se sume la de la gente en
general.
Hay mucha gente que no conoce esto y los que sí saben se hacen una
mala sangre tremenda. Los que han vivido la tradición del Teatro
lloran, porque ver al Teatro como está nos recuerda a Kosovo. Es muy
duro ver al Teatro y las salas mudas y pensar que probablemente sigan
mudas por algunos años más. Sería bueno que el ciudadano común se
empiece a preguntar, porque el Colón le pertenece. Es nuestro.

OPINIÓN
Participar para defenderlo
Por Jaime Botana
Todas las audiencias sobre el Colón que se llevan a cabo en la Cámara
de Legisladores del Gobierno de la Ciudad se dan más precisamente en
la comisiones de Cultura y Patrimonio, que son públicas. Y es
reglamentario que durante la primera media hora de las audiencias la
gente pueda hablar y decir lo que piensa. Cualquiera lo puede hacer.
Si uno sabe el horario, sólo con ir a Perú 160 y dar su número de
documento, puede entrar. Y puede allí decir y preguntar lo que quiera
a funcionarios y legisladores.
La página de www.legislatura.com.ar, a la que cualquiera puede
acceder, tiene los emails de todos y cada uno de los legisladores de
la ciudad y de las comisiones respectivas. Cualquier argentino puede
organizar foros, participar en ellos, ir a los actos de protesta,
unirse a los que se reúnen en apoyo del Teatro Colón, sean
trabajadores o gente del público, hablar de esto, informarse de qué
está pasando en una institución que es emblemática no sólo de la
ciudad sino de la Argentina, y que en este momento necesita de la
participación urgente de todos. Eso es insoslayable. Que lo hagamos o
no dependerá de cada uno.
Obviamente hay que asumir algún compromiso. Y el compromiso de los que
conocemos y amamos a este teatro es por lo menos decir lo que
pensamos. Quizás esto no resuelva nada y el Colón comience una nueva
etapa. Quizás el futuro demuestre que estábamos equivocados. Ojalá.
Pero hasta el momento, las sospechas y todo lo que hemos dicho se ha
confirmado: el Colón no está mejor y el futuro es realmente incierto.
Sería muy bueno que la ciudadanía tome a su cargo el deber de hacer algo.
Por lo menos informarse, por lo menos pedir explicaciones. A lo mejor
las explicaciones de lo que se está haciendo son satisfactorias y todo
está bien hecho. Nosotros creemos que no. El interrogante está
planteado. Que cada uno resuelva lo que debe hacer.
Martín Auza
www.flautistico.com

Sinfonia inconclusa para el Teatro Colón

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Viejo gabán – Ambitoweb.com

Publicado por habitués en Agosto 18, 2008

AMBITOWEB – Lunes 18 de agosto de 2008

Viejo gabán

«Ora che i giorni lieti fuggir… » («Ahora que terminaron los días felices…») Como el viejo gabán del filósofo Colline en «La Bohème», toneladas de gloriosos vestuarios se apilan hoy en improvisadas bolsas de consorcio en los subsuelos del teatro Colón. Una parte de ellos viajó a galpones municipales en la calle Labardén, pero aún falta definir dónde serán albergadas las grandes escenografías que obstaculizarían los futuros trabajos. Cuando empiecen, claro.

Viejo gabán – Ambitoweb.com

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La jubilación, un problema en danza – lanacion.com

Publicado por habitués en Agosto 18, 2008

Lunes 18 de agosto de 2008 | LANACION.COM
Ballet del Colón: la compañía necesita renovarse

La jubilación, un problema en danza
Los bailarines del elenco oficial tienen entre 20 y 60 años, pero cerca de la mitad ya cruzó la barrera de los 40
Constanza Bertolini
De la Redacción de LA NACION

Hace unas semanas, en diálogo con LA NACION, Olga Ferri recordaba cuando, tarde para su época, con casi 50 años, se jubilaba. Estaba haciendo El lago de los cisnes y, en un arabesque , se preguntó cuándo llegaría al final. El hecho en sí mismo, descubrirse en medio de la escena pensando en terminar, precipitó su decisión de colgar las puntas. Ahora, 30 años más tarde y en calidad de directora de Danza del Teatro Colón, observa: “Queremos que la gente que esté en edad de jubilarse, a los 40 años, lo haga, pero con una jubilación digna, porque, si no, [el dinero] no alcanza para nada. Yo tuve la suerte de dedicarme a la enseñanza, pero otros compañeros míos, no”, dice la gran maestra que mañana será declarada ciudadana ilustre de Buenos Aires.

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