Domingo 24 de agosto de 2008 | lanacion.com
Experiencia exquisita con obras de Matalón
El compositor dejó clara su predilección por combinar el uso de instrumentos tradicionales con dispositivos electrónicos
Monedas de hierro. Concierto con obras de Martín Matalón organizado por el Centro de Experimentación del Teatro Colón (CETC). Programa: Traces I, Traces IV, Traces VI, Monedas de hierro. Intérpretes: Patricia Da Dalt (flauta), Angel Frette (marimba), Martín Devoto (violonchelo), Olivier Pasquet (sonido). En la Sala Villa Villa del Centro Cultural Recoleta. Ultima función, hoy, a las 17. Gratis.
Nuestra opinión: Muy bueno
La nueva actividad del CETC consistió en un concierto monográfico dedicado al compositor argentino Martín Matalón, radicado desde hace quince años en Francia. De visita en el país para dictar talleres y clases magistrales en la recién creada Academia Internacional de Composición con Nuevas Tecnologías de la ciudad de Buenos Aires, Matalón presentó el concierto y explicó brevemente su predilección por combinar el uso de instrumentos tradicionales con dispositivos electrónicos que, merced a una partitura electrónica (o patch ), transforman, en tiempo real, el sonido emitido.
Los alcances del procedimiento quedaron claros en las tres piezas de la serie Traces que se escucharon: la I, para chelo, la IV, para marimba, y la VI, para flauta. Estaba anunciada también la V, para clarinete, pero su ejecución se canceló a último momento. Alguna vez, el compositor definió la serie (que dialoga lejanamente con las Sequenzas , de Luciano Berio) como una especie de diario íntimo. Es posible que se trate de un precipitado de experiencias, pero también, sin duda, de cuaderno de bitácora de recursos musicales.
La pieza para violonchelo presenta dos partes contrastantes: la primera muestra un virtuosismo agitado, con una linealidad cambiante, admirablemente llevada por Martín Devoto, que explota a fondo el registro del instrumento; la segunda, en cambio, es más bien iterativa y estática. La electrónica, con la decisiva ingeniería de Olivier Pasquet, convierte cada sonido del instrumento en la causa de una cantidad de efectos que se superponen y acumulan, pero que nunca opacan la preciosa escritura que concibió el compositor. Lo mismo vale para Traces IV , con marimba, y sobre todo, para Traces VI , con flauta, exploración exquisita en la que Patricia Da Dalt exhibió una sutileza pasmosa. Las piezas abren impensadas perspectivas espaciales y, en lugar de un desarrollo sucesivo o episódico, deparan una escucha continua, omnipresente.
Sobre Borges
Monedas de hierro , la obra para diez instrumentistas y electrónica que cerró el programa con dirección del compositor, es la versión de concierto de La rosa profunda , que Matalón compuso por encargo del Ircam para una muestra sobre Jorge Luis Borges en el Centro Pompidou de París. Más que el despliegue de distintos momentos de una idea, sus ocho movimientos (con títulos como “Cosmogonías” o “Babel” que remiten al imaginario del escritor) se presentan como esferas -idea también de cuño borgeano- cerradas sobre sí mismas, con un instrumento diferente como protagonista, que no desdeñan alguna fugaz alusión casi programática, como en “Espadas”, dedicada a la trompeta con sus inequívocas resonancias marciales. Cada una de las miniaturas toma la figura de un artificio directo, sin arabescos, lo que en modo alguno implica que no exista un aprovechamiento sumamente inteligente de las posibilidades tímbricas del ensamble. Son formas condensadas; objetos breves y, se diría, de superficie brillante.
Pablo Gianera
FOTO
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Martín Matalón y el ensamble de instrumentistas que le dieron vida a sus obras Foto: Victoria Convci
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