Clarín | Un monólogo perturbador

Clarín | Teatro
DOS ÓPERAS DEL SIGLO XX
Un monólogo perturbador
La excepcional “Erwartung” y “Hagith”, en el Colón, con notable realización.
24.07.2012 | Por Federico Monjeau fmonjeau@clarin.com
Dada su brevedad (30’) a Erwartung invariablemente le toca compartir la escena con otro título. Pero Erwartung (La espera), con su radicalismo extremo, no encuentra con facilidad un complemento, a la manera por ejemplo de esas dos pequeñas piezas maestras del verismo que ya casi forman una sola: Cavaleria y Pagliacci .

En rigor, el par de Erwartung está disponible, pero los teatros no lo asumen porque la economía de la obra es extravagante en el mundo de la ópera. Se trata de otro maravilloso monodrama de Arnold Schoenberg: La mano feliz , para una única voz de barítono (además de otros cuatro actores que no cantan); es todavía más breve que La espera (20’), aunque el protagonista sólo canta un total de tres o cuatro minutos repartidos a lo largo de la obra.

Por la gran orquesta que requiere, como también por una escenografía que el autor especificó con todos los detalles, La mano feliz sólo puede hacerse en un gran teatro, pero su laconismo la dejó fuera del sistema. Schoenberg nunca fue lo que podría decirse un compositor oportunista.

La pregunta por la compañía de Erwartung no es un detalle menor, ya que las obras se oyen una después de otra y, en cierta forma, se afectan mutuamente (cuando la estrenó en 1959, el Colón la hizo con Volo di notte de Luigi Dallapiccola). Es imposible establecer a ciencia cierta qué sería de este estreno de Hagith de Karol Szymanowski si se lo oyese en otra situación; en principio, no a continuación de la ópera de Schoenberg.

Erwartung tiene una especial sobrevida en la mente del oyente, tal vez por su encanto, poderoso y a la vez inapresable, tal vez porque termina antes de que nos demos cuenta.

Hagith se ve inevitablemente perturbada por Erwartung . La ópera de Schoenberg tiene una posición dominante en cualquier caso, pero si de acuerdo con el sentido común tradicional se reserva “lo más fuerte” para el final ( Erwartung ), en este caso se estaría contraviniendo otra vieja convención, que es dejar para la segunda parte las obras más extensas ( Hagith , cuya duración dobla a Erwartung ).

Y de esta forma Hagith-con su temática del rey viejo que ansía ser rejuvenecido por una hermosa virgen (Hagith)- queda como un gran pastelón, lo que no resulta del todo justo; al menos debería poder valorarse en toda su dimensión la belleza de las líneas vocales de un autor como Szymanowski.

El choque se hace todavía mayor por las realizaciones. La impecable escena de Pedro Pablo García Caffi para Erwartung es de una completa desnudez; apenas unas sogas que cuelgan en forma de campana a modo de ramas o de lianas dan forma a un bosque transparente, con los únicos cambios de la luz y un pequeño relieve de hojas para la ambigua imagen del amante muerto. Por el contrario, en la escena de Michael Znaniecki para Hagith , que por cierto no carece de maestría, no falta nada; está saturada de imagenes y sobreimpresiones de estudiado eclecticismo y varias vueltas de tuerca, especialmente la de haber convertido al pueblo de Hagith en una suerte de gran hospicio.

Ambas óperas tuvieron una realización accidentada. En Erwartung , la eminente soprano Evelyn Herlitzius debió regresar a Alemania por el crítico estado de su madre y fue reemplazada por la rusa Elena Nebera, que cumplió su exigido rol con gran dignidad vocal y sentido de la escena, mientras que en Szymanowski el tenor argentino Enrique Folger sustituyó con maestría al alemán Christian Baumgärtel como el Rey joven. El reparto de Hagith se completó con una magnífica Ewa Biegas en el protagónico, mientras que Hans Schöpflin (Viejo rey), Alexander Telia (Sacerdote) y Luciano Garay (Médico) completaron buenas actuaciones.

La dirección de Baldur Brönnimann fue excelente. La ópera de Schoenberg, verdaderamente una obra para voz y cien instrumentos solistas, sonó con fluidez y matices. En Hagith se contó además con una ajustada y expresiva intervención del Coro Estable.

Crítica

Erwartung
Autor: Arnold Schoenberg Direccion musical: Baldur Brönnimann Régie: Pedro Pablo García Caffi Intérprete: Elena Nebera
Hagith
Autor: Karol Szymanowski Dirección musical: Baldur Brönnimann Régie Michal Znaniecki Escenografía Luigi Scoglio Intérpretes Hans Schöpflin, Enrique Folger, Ewa Biegas, Alexander Teliga y Luciano Garay
Sala: Teatro Colón, domingo 22, repite martes, jueves y sábado

Erwartung La soprano Elena Nebera, en un digno reemplazo/Teatro Colon

Erwartung La soprano Elena Nebera, en un digno reemplazo/Teatro Colon
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