El teatro se quedó sin columna

EL ESTADO DEL COLON

El teatro se quedó sin columna

No hay temporada lírica, el público no va a los conciertos y las obras están paralizadas. Crónica de una decadencia.

Por: Federico Monjeau

LA ORQUESTA ESTABLE NO TIENE LUGAR ADECUADO PARA ENSAYAR NI PARA TOCAR.

No es necesario ser un agorero para asegurar que la reprogramación de Carmina Burana para hoy y mañana en el Auditorio de Belgrano no significa una solución del conflicto que la Orquesta Estable mantiene con las autoridades del Teatro, sino apenas un paréntesis.
A los viejos reclamos gremiales se suman en la actual situación las malas condiciones de trabajo, en especial la falta de una sala de ensayos adecuada. Se sabe que el venerable anciano Franz Paul Decker puso el grito en el cielo cuando comenzó con Richard Strauss en Unione e Benevolenza, la precaria sala de ensayos que la Orquesta Estable ha utilizado en estos últimos dos meses. Y uno de los principales motivos del acuerdo de este fin de semana, además de la promesa del pago a los músicos contratados, fue la condición de que los ensayos se llevasen a cabo en la misma sala de los conciertos (el Auditorio de Belgrano, que la Estable no tiene asegurada de aquí en más). El problema no son sólo las condiciones de los ensayos sino también de los conciertos. Todavía con el ciclo en homenaje a Franz-Paul Decker: el primer concierto, el miércoles 2 de julio en el Coliseo, estuvo a punto de suspenderse, ya que no había más de sesenta personas en la sala. El público ha mermado, y hay una generalizada dispersión que el Colón no consigue contrarrestar con eficacia: en el mismo día y hora del concierto en homenaje a Decker, el Teatro programó un concierto de la Filarmónica en el Gran Rex con el pianista Peter Donohoe (la dispersión ya había tenido un punto álgido el 25 de mayo, cuando la gala del Centenario transformó el teatro Opera en el escenario de una desprolija kermese). Esos esfuerzos malgastados no hacen más que confirmar que la temporada lírica es la verdadera columna vertebral del Teatro. La vida del Colón no se limita a la temporada lírica, pero gira en torno de ella. Aún con el Colón cerrado, la administración anterior había podido mantener el buen funcionamiento de los cuerpos y, lo que no es menos importante, las expectativas del público con una digna temporada extramuros.
Con las obras paralizadas, el CETC es el único espacio que funciona dentro del Colón. No sin autoinfligidas limitaciones, y con una inconveniente superposición de dominios. El miércoles el CETC presentará ¡Cenicientaa. . ! (ver la entrevista de esta misma página). Pero ese estreno no tendrá lugar en el subsuelo del Colón sino en El Globo, ya que hoy por hoy el espacio de CETC es un pequeño cubículo que ha quedado aprisionado por las piezas del museo del Colón. Antes de ser leído como una metáfora, esto último debe interpretarse de modo literal.

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