Fino entendimiento musical – lanacion.com

La Nación | Jueves 16 de setiembre de 2010 | Publicado en edición impresa 
Fino entendimiento musical
El Abono Bicentenario dio la oportunidad de escuchar a Sergio Tiempo y a Karin Lechner
El entendimiento musical entre los hermanos Karin Lechner y Sergio Tiempo es profundísimo, pero se advierte también en signos exteriores: de frente y con los dos pianos interpuestos, se hacen ligeros movimientos de cabeza o a veces del cuerpo entero, guiños de ojos, como si la sola mirada pudiera anticipar y aun precipitar las acciones. Pero por otro lado hay también una especie de complementación entre los sonidos de cada uno: el piano de Lechner suena siempre un poco más espeso y el de Tiempo, más punzante.

Ese contraste se notó más que nunca en Scaramouche, de Milhaud, que oscila entre la ligereza y cierta tristeza tibia de salón. Antes de Tres danzas andaluzas, de Manuel Infante, Lechner avisó que querían dedicar esa interpretación a sus abuelos, los pianistas Elizabeth Westerkamp y Antonio De Raco, que solían tocarla juntos. La versión fue extravertidamente ibérica, aunque emergía a veces un españolismo un poco impresionista.

Ilusionismo
Toda transcripción implica un ilusionismo, la tentativa de restituir algo ausente. Así deberían escucharse tanto la transcripción de la suite N° 2 de Dafnis y Chloe de Ravel como las Variaciones sobre un tema de Paganini, de Lutoslawski. En el primer caso, Lechner y Tiempo tuvieron una sensibilidad asombrosa para imaginar, ya desde el principio, la ilusión del piano, el arpa y el contrabajo; en el segundo, pieza infaltable del repertorio para dos pianos, consiguieron una rara electricidad por la cual la miniatura se convirtió en un punto incandescente. Todo lo contrario de "Nuages" y "Fêtes", los dos Nocturnos de Debussy transcriptos por Ravel; la luz fue otra, más crepuscular, una luz simbolista. Estas transfiguraciones se proyectaron sobre los pianistas, que lograron algo verdaderamente raro: una volubilidad asombrosa de caracteres. En el caso de La Valse , la fantasmagoría es doble: están el fantasma del vals vienés y el de su época, ya extinguida, pero también el recuerdo de la orquesta. El virtuosismo, pasmoso de punta a punta como en todo el concierto, nunca disimuló esa condición más bien melancólica de la pieza.

Hubo tres encores. La tercera pieza ("Le jardin de Dolly") de la suite Dolly de Fauré, "Michelangelo" de Piazzolla (en versión de Federico Jusid) y "Joropo" de Moisés Moleiro, homenaje quizás a Venezuela, la otra patria de los pianistas. Aquí el acuerdo entre ellos llegó más lejos. Lechner y Tiempo parecían estar eligiendo en el momento qué decisiones tomaban, lo que le confirió al final un aire de feliz improvisación.
Pablo Gianera
Calificación LA NACION:

Fino entendimiento musical 
Tiempo y Lechner ofrecieron un concierto imperdible. Foto Gza. Teatro Colón
Recital de Karin Lechner y Sergio Tiempo. Programa a dos pianos en el Abono Bicentenario. Programa: Scaramouche, de Darius Milhaud; Tres danzas andaluzas, de Manuel Infante; Dafnis y Chloe (Suite N° 2), de Maurice Ravel; Variaciones sobre un tema de Paganini, de Witold Lutoslawski; Dos nocturnos, de Claude Debussy (transcripción de Ravel); La Valse, de Ravel. En el Teatro Colón.
Nuestra opinión: excelente
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