El Cronista Comercial – Apocalipsis now | El compositor macabro | Brújula

El Cronista Comercial | 10-03-11
Apocalipsis now
El gran macabro, la anti anti-ópera sobre el fin del mundo, llega al Teatro Colón. Serán apenas 5 funciones exclusivas interpretadas por la Fura dels Baus y con una orquesta dirigida por el vanguardista Baldur Brönnimann. Cantantes líricos, actores, muñecos gigantes, sonidos urbanos y proyecciones superpuestas desafían los sentidos y marcan un punto de quiebre en las puestas contemporáneas. Nekrotzar, el ángel de la muerte, arrasó en Londres. Ahora, viene a por Buenos Aires.

“El fin de los tiempos ha llegado!/ ¡El mundo desaparecerá!/ ¡Ejércitos de ratas propagarán el tifus y el cólera!/ La tierra temblará y no quedará nada en pie!/ ¡Una estrella ascenderá que ningún amigo o enemigo podrá evitar!/ ¡Vais a morir! ¿No es cómico?”. Con estas palabras, Nekrotzar, el mensajero, anuncia el fin del mundo. Y el desembarco de El gran macabro, la anti anti-ópera, promete ser arrasador en el Teatro Colón. Las señas básicas de la obra que causó furor en Londres así lo vaticinan: la Fura dels Baus en la puesta e interpretación, el tenor Wolfgang Ablinger Sperrhacke y la soprano Susanna Andersson a cargo de las voces principales y el director Baldur Brönnimann dirigiendo la batuta.

Todo comienza cuando Nekrotzar llega a la ciudad. El paisaje es deliberadamente decadente: basura, ruidos, vagabundos y borrachos reciben –con mayor o menor indiferencia– al que viene a anunciar la inminente llegada del cometa. Y del del fin del mundo. La idea medieval del apocalipsis y el miedo oscuro y ancestral que esta idea provoca se inscriben en un ambiente urbano contemporáneo en el que Nekrotzar va a encontrar dos aliados: un ebrio catador de vinos y un astrólogo. Ambos lo conducirán a la corte del príncipe Go-Go para que pueda dar su anuncio. Mientras tanto, los amantes Amanda y Amando, aislados del terror que se avecina, atraviesan toda la obra dedicados al amor carnal.

La Fura dels Baus abre el juego del desenfreno teatral no solo a través del despliegue físico y de puro vértigo del elenco, sino también mediante grandes muñecos que protagonizan cada escena como alter ego de los cantantes. Las imágenes de video superpuestas permiten, además, entrar a los cuerpos, recorrer sus vísceras, vivenciar la descomposición y el desaliento humoral de este acabóse. Destrucción del mundo que se torna escena circense. Porque desde la música, pasando por la actuación y la trama, El gran macabro resulta profundamente sarcástico: Nekrotzar es un personaje payasesco, charlatán, y sus ayudantes son figuras risibles que se dedican a copular, a devorar manjares con glotonería, a emborracharse o a intercambiar obscenidades verbales. Anti- héroes que juegan, en clave de clown, escenas de tono grandilocuente.

Música, maestro

Según la crítica especializada, una de las razones por las que El gran macabro resulta tan entretenido –y ésta es una palabra clave para adjetivar el espectáculo– es su claridad sonora. Los cantantes, que frecuentemente hablan sus partes, están acompañados la mayor parte de las veces por un solo instrumento o por pequeños ensambles de coloratura sencilla. Hay algunos dúos, interludios musicales vivaces, coros, como también muchos pasajes melódicos para voces. La música, al igual que la escena, mixtura parodia y tragedia. Así, la obertura yuxtapone sonidos rítmicos de bocinas de autos con citas distorsionadas de, por ejemplo, Beethoven, Rossini y Verdi para dar con un collage de ruidos urbanos al que se le imprimen las trompetas que anuncian el fin.

Al mando de la batuta, Baldur Brönnimann, director de promoción internacional, se anima al juego. Nacido en Suiza hace 42 años, conoce desde los 17 las obras que actualmente dirige en diversas orquestas del mundo. Desde una perspectiva vanguardista dentro del panorama actual de la música clásica, se permite analizar El gran macabro en cada uno de sus planos de sentido.

Se dice mucho sobre El gran macabro: que mezcla estilos pop y surrealistas, que tiene una fuerte influencia de la pintura de El Bosco. ¿Cuál es su mirada personal sobre la obra?
György Ligeti, su compositor, nació en una zona de Rumania que después fue parte de Hungría: vivió el fascismo y el comunismo, vio a sus padres ser deportados a Auschwitz. Desde muy joven experimentó la doble moral del poder. Más tarde, en su vida de creador y de músico, siempre se mantuvo lejos de las grandes ideologías estéticas, de la escuela de Darmstadt o de las teorías de Adorno, porque sospechaba profundamente de las grandes palabras, de los discursos grandilocuentes y de sus seguidores. Por eso, en El gran macabro, Ligeti utiliza el grotesco y la sátira para poner en Nekrotzar lo que más temen las autoridades: la ridiculez.

¿La mezcla de pop punteado musicalmente por influencias jazzísticas y alusiones paródicas a otros compositores indican un nuevo estilo para la ópera? ¿Es la nueva ópera o es la anti anti-ópera?
Sin duda, El gran macabro es una ópera del siglo XX. Toma los elementos de la ópera tradicional, los grandes temas –la muerte, el amor– y los usa en perspectiva de su tiempo. Hay un poco de sadomasoquismo, muertos que reaparecen y una pareja que se pierde el fin del mundo porque estaban haciendo el amor pasados de alcohol. El gran macabro utiliza todo el panorama temático de la ópera pero visto con los ojos de los años ‘70. Además, emplea elementos tradicionales de la ópera: los preludios, los ensambles y un finale para toda la compañía. Entonces, compone un universo profundamente barroco, exagerado, surrealista y operístico.

¿A qué apunta la pieza en el nivel de las emociones de los espectadores?
¡A la diversión! Sus figuras son todos exageradas, ridículas, pero humanas. Y las ideas, también. Hay pocos momentos en los que el espectador se identifica con los personajes: sólo en las partes de los dos amantes. Ahí la música pierde lo grotesco y uno se acerca a los protagonistas, logra identificarse. Aparte de eso, es un espectáculo. Virtuosismo extremo de cantantes, orquesta y escena, trombones anunciando el fin del mundo, una sinfonía estilo Monteverdi para 12 claxones, explosiones y un jefe de la policía secreta que es una soprano con una intensa coloratura histriónica.

La muerte parodiada y descontrolada en su desmesura sólo es ignorada por los amantes. En este punto, la obra juega el contrapunto entre la muerte y el deseo. ¿Cuál es su mirada sobre el rol del amor en la obra?
Los dos amantes copulan durante toda la ópera y se pierden toda la acción, incluso el fin del mundo. Son los únicos que ni se dan cuenta de lo que dice Nekrotzar. No por nada, los franceses llaman al orgasmo la petite mort. Y como los amantes conocen esta muerte, pierden el miedo a LA muerte. Ese hilo entre muerte y amor es el tema más profundo de la obra, en contraste con los humanos muy humanos que se dejan llevar por su miedo y por la seducción de los que usan ese miedo para manipularlos.

Clásico en tiempo real

“En la obra, la música y la imagen a veces contrastan, a veces se unen. Pero, muchas veces, la música actúa como una banda sonora de un dibujo animado. Ilustra todo, cada acción y cada ambiente. Para Ligeti, todo era música. Cada sonido tiene un valor musical y algunos de esos instrumentos son tratados con mucha expresividad, como los timbres, los cláxones y el reloj cucú, por ejemplo. Los instrumentos raros añaden una dimensión extra a la música: la orquesta de repente ya no suena tanto a orquesta, sino que, en esta ópera, Ligeti usa todo sus estilos previos para crear efectos teatrales. La música estática de Athmospheres o Lontano, la música grotesca de Aventures (obras del mismo compositor), el acid-folk en estilo de Bartok o los elementos de afinación natural de sus últimas obras están todas presentes aquí, cumpliendo una función dramática”, dice el joven director en un castellano que pule su pronunciación día a día gracias a su trabajo con ejecutantes de Latinoamérica.

Para oídos especializados en música clásica, la superposición de citas o cuasi-citas –de Schubert, por ejemplo, de Monteverdi también– resultan de una polifonía enriquecedora que alimenta tanto la obra referida como la en curso. “La creatividad musical es tan increíble que, a veces, hay demasiada información a la vez y, como director, uno tiene que aclarar lo que se tiene que oír. Pero la partitura es tan rica que la inspiración llega muy fácilmente. Nuestro trabajo es recrear el universo sonoro tan brillante, profundo y neurótico de Ligeti”, explica.

Baldur Brönnimann, que dirige con regularidad las grandes orquestas y conjuntos de música de cámara de todo el mundo, es cada vez más aclamado en el círculo de la ópera. A fines de 2008, fue nombrado Director Titular de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia y en 2011 se anunció su nombramiento como nuevo Director Artístico del ensamble noruego de música contemporánea BIT20. Espacios de actividad que le permiten poner en juego su perspectiva de la música clásica: “Lo que me atrajo del trabajo en Colombia es la oportunidad de contribuir a la escena musical y al aspecto social que tiene el arte. Esta orquesta funciona de cierta manera como un faro, estimulando el mundo musical de ese país. Y para mí siempre ha sido muy importante que la música clásica no se perciba como una pieza de museo. No me veo como un conservador o un restaurador que se dedica a sacar el polvo de los viejos cuadros. Para nada: estoy comprometido con la cultura moderna y las formas actuales de la expresión musical”, subraya. Sus otros compromisos para la temporada 2011 incluyen la dirección de la Scottish Chamber Orchestra y la Sinfónica de Islandia. Además, Brönnimann dirigirá, este otoño, a la London Sinfonietta en dos eventos diferentes: el concierto de apertura del South Bank, al frente del montaje de la obra Strange news, de Rolf Wallin, proyecto audiovisual que trata la temática de los niños soldados de África. Y en el London Jazz Festival dirigirá un ensamble con el Royal Festival Hall, donde hará una performance de música experimental llamada One day, basada en el contenido del periódico del día. “Me parece absurdo no tocar la música de mi tiempo porque cada compositor ha sido compositor de música contemporánea. Las composiciones que hoy son consideradas como obras maestras fueron vistas, en su tiempo, como algo difícil o conflictivo. Somos nosotros, los músicos, quienes expresamos nuestros sentimientos y los de los compositores en la escena. Y eso no tiene nada de hermético o conservador, es algo muy abierto”.

Mucha gente supone que para apreciar un espectáculo de ópera hay que tener previos conocimientos de la música o de la trama o de la historia de esa pieza.
La ópera es como el fútbol: si uno conoce todas las reglas, puede ver cosas que otros no ven. Pero, aunque no conozcas el reglamento, podés disfrutar de un partido y emocionarte profundamente.
El Cronista Comercial – Apocalipsis now

El compositor macabro
György Ligeti nació en la región de Transilvania (Rumania) en 1923 y murió en Viena (Austria) en 2006. Comenzó su formación musical en su ciudad de origen hasta que, en 1943, fue forzado a trabajar para los nazis. Sus padres, su hermano y otros parientes fueron deportados a Auschwitz. Terminada la guerra, continuó estudiando música en Budapest con los maestros sucesores de Bela Bartok.
En contacto con la vanguardia de su época, Ligeti compuso sus mejores obras: Apparitions, Lontano y Le grand macabre. En 1968, algunas de sus obras fueron utilizadas sin su autorización por Stanley Kubrick en la película 2001: Una odisea del espacio. Ligeti demandó legalmente al director exigiendo el pago de un dólar en concepto de daños. Saldada la deuda moral, Kubrick volvió a usar música de Ligeti tanto en El resplandor como en su filme póstumo, Eyes wide shut. Más recientemente, Tim Burton apeló a algunas de sus composiciones en la película Charlie y la fábrica de chocolate.
El Cronista Comercial – El compositor macabro

Brújula
El gran macabro es un ejemplo singular de anti anti-ópera, género que reconoce la tradición operística y, al mismo tiempo, la crítica antioperística. Es la única compuesta por György Ligeti y fue estrenada en alemán. Se presentará en el Teatro Colón los días 29 de marzo y 1, 3, 5 y 8 de abril.
El Cronista Comercial – Brújula

Un comentario en “El Cronista Comercial – Apocalipsis now | El compositor macabro | Brújula

  1. el GRAN MACABRO interpretado al piano, sin orquesta , quedara divino,y todavia no dan una esperanza de querer solucionar el conflicto por parte de las autoridades…..CAFFI, MACRI, la unica verdad es la realidad o sea NADA LES IMPORTA , porque revertir la situacion seria demostrar publicamente lo inoperante que han sido hasta ahora, no es otra cosa y menos reconocer que teniamos razon los trabajadores con el aumento salarial …….

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