Ante la crisis del Colón, los abonados buscan y encuentran alternativas | Tiempo Argentino

Tiempo Argentino |  Publicado el 14 de Marzo de 2011
Tras la suspensión del año pasado y los conflictos que continúan
Ante la crisis del Colón, los abonados buscan y encuentran alternativas
Por Natalia Paez
A 15 días del inicio de la incierta temporada 2011, la venta de abonos fue postergada. Sin ocultar su malestar, los amantes de la lírica se han ido volcando al Teatro Argentino de La Plata y a la oferta de las compañías privadas.
El cierre de la sala principal del Teatro Colón en 2007 por las obras de refacción, la suspensión de la pasada temporada luego de la rimbombante reapertura y la postergación de la venta de entradas de la temporada 2011, suman cuatro años de frustraciones, enojo y drenaje de ese público especial, cautivo, que es el de los melómanos amantes de la lírica: los abonados del Colón. Estos conflictos le dieron una oportunidad a la oferta privada, que ha crecido exponencialmente.
A la oferta del prestigioso Teatro Argentino de La Plata, se sumaron desde 1999 Juventus Lyrica y Buenos Aires Lyrica, dos compañías productoras de óperas que, con precios más accesibles –las entradas cuestan entre $ 40 y $ 320– captan también al nuevo público: los jóvenes. Y la novedosa propuesta de la Fundación Beethoven, que proyecta óperas en alta definición desde el Metropolitan Opera House, de Nueva York. En las filas de esos espectáculos se puede encontrar hoy a los abonados, al público de siempre del Colón, que en su mayoría expresa malestar por los conflictos que este año obligaron a postergar la venta de abonos y vuelve incierta la puesta de la primera ópera prevista para dentro de 15 días: El Gran Macabro, de György Ligeti.
El anuncio de la suspensión fue subido a la página web del Colón la semana pasada y comunicado apenas unas horas antes del día en que debía empezar la venta. En la boletería dicen que la medida obedeció a “conflictos gremiales”.

Pero, ¿cómo vive el conflicto el público del teatro? Algunos de ellos, consultados por Tiempo Argentino, coincidieron en una palabra: frustración. Y muchos se quejaron de los precios previstos para este año, que estuvieron unos días on line antes de ser retirados.
Un abono a platea de domingo vespertino (de la fila 1 a la 14), que el año pasado costaba $ 3800, se había publicado a $ 5400. Mientras que el Gran Abono, que rondaba ese número, este año costará cerca de $ 9000 (en la boletería aclaran que el número es estimativo).
“La misión de Juventus fue brindar oportunidades a los artistas que estaban sin trabajo; y al público masivo, la posibilidad de ver ópera, que se había convertido en una suerte de arte de élite. Entonces, empezamos a producir  a precios mucho más accesibles que los del Teatro Colón y con herramientas que facilitaran el acceso al nuevo público. Los precios no eran la única variable definitoria. Están los códigos: no saber cómo aplaudir, cómo ir vestido, qué opinar”, explica María Jaunarena, directora ejecutiva de Juventus Lyrica, que pone funciones en el Teatro Avenida.
Una referente del mundo de la ópera es Pupi Sebastiani, hija de la talentosa pianista Pía Sebastiani. Comenzó hace tres años a ofrecer en pantalla de cine de alta definición ópera en directo desde el Met de Nueva York. “Creo que con el cierre del Colón y los posteriores conflictos, el público de ópera creció en vez de decaer, porque la oferta privada se encargó de captar a los históricos pero también al nuevo público. Los abonados siguen preocupados por el Teatro, muy enojados por la falta de continuidad. A muchos no se les devolvió el dinero el año pasado. Haber llegado a estas instancias es lamentable”, explica Sebastiani. El ciclo Met en HD se proyecta en el Teatro El Nacional (obras en directo), el Paseo La Plaza y el Auditorium de Mar del Plata (en diferido), con entradas entre $ 35 y $ 125.
El conflicto entre las autoridades y los trabajadores del Colón incluye una demanda millonaria del gobierno de la Ciudad contra un grupo de ocho trabajadores y cuatro causas (entre ellas, por abandono del patrimonio mueble del Teatro y lesiones de los bailarines por los pisos en mal estado de las salas de ensayo y del escenario) que trabajadores iniciaron contra la gestión del gobierno porteño. Mientras tanto, los abonados buscan otras salas. Y las encuentran.  <

De la galería a la platea
La abogada Amanda Mammana recibe a sus visitas en el porche de su casa de Palermo, con un atril cuya partitura abierta muestra un poema que ella transcribió de puño y letra. Atrás, un cuadro con el afiche de la temporada 1910 del Teatro Colón. “Queda claro que soy una loca de la ópera, ¿no?”, saluda. Entre sus objetos atesora la mandolina que tocaba su padre y los binoculares de nácar que usaban para ir al Teatro, los domingos por la tarde. Y en una vitrina, un programa de las funciones que el Colón estrenó en 1915. Dice que la primera función que vio fue Aída, a los 7 años, y que se asustó con la mezzosoprano que cantaba tirada arriba de un almohadón. Luego fue entendiendo y amando el género hasta volverse una perfecta fan. Tiene un abono de domingo, con asiento en la platea –ubicación privilegiada– y otro en las primeras filas para la Filarmónica. Le costó mucho conseguirlos: “Empecé en la galería, bien arriba y de costado. Luego, al medio, y después conseguí la platea”, explica. Dice que “la música perfuma la vida”, y por eso es asidua visitante de otros teatros del mundo. Especialista en temas previsionales, tiene un espacio en Radio Splendid que también aprovecha para pasar ópera. “Los conflictos con las jubilaciones de los músicos es algo que viene de años, si bien la gestión actual ha intimado a varios a jubilarse. Sucede que, cuando se computa lo que les corresponde por jubilación, aparece la mitad del sueldo, porque durante años tuvieron parte en negro. Desde lo emocional puedo decir que me duele mucho lo que está pasando y espero que tenga una solución pronta”, dice. También propone abrir el Teatro para que sea más accesible al gran público. “Hoy la actividad es de élite, porque no todo el mundo puede gastar el precio de una entrada, que en algunos casos sobrepasa los 200 dólares. En el Met de Nueva York, por ejemplo, se realizan funciones especiales para colegios. El Colón debe tener una mayor apertura a la gente.”

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