Teatro Colón: la ópera de los renegados | Diario Z

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Teatro Colón: la ópera de los renegados
Probablemente no haya temporada en el Colón, aunque se tercericen algunas visitas ilustres. El Gobierno decidió escalar el conflicto con exoneraciones y demandas penales a los trabajadores.
Lejos quedaron los aplausos de la meneada reapertura en medio de los festejos del Bicentenario. Lejos, las caricias de la farándula y las palmas rojas de los 2.700 invitados que el 24 de mayo de 2010 destilaron elogios y cumplidos hacia el jefe de Gobierno, Mauricio Macri. También, lejos quedó la pretensión de quedar en la historia como el recuperador de un monumento histórico, uno de los teatros más importantes del mundo, el Colón.
A escasos días de lo que debería ser el comienzo de la temporada 2011, el Gobierno no puede garantizar la participación en la primera obra del año de las orquestas Filarmónica y Estable para la puesta en escena de El gran macabro, la ópera de György Ligeti, producida por los catalanes de La Fura dels Baus. Todo en medio de un conflicto con los trabajadores afiliados a ATE que no parece tener salida y la suspensión de la venta de los abonos para este año.
En la última asamblea celebrada el jueves 10, los empleados del Colón confirmaron la decisión de mantener el "cese de actividades" en tanto no se levanten los sumarios y se retire la demanda millonaria que pesa sobre ocho empleados.

De todas maneras, el Gobierno decidió encarar la realización de El gran macabro programada para el 29 de marzo, algo que es visto por parte de los trabajadores como una forma de "presionar y profundizar el conflicto".
El montaje escenotécnico de La Fura dels Baus -una de los más elogiados del mundo- marcha por carriles normales. Sin embargo, las orquestas aún no ensayaron las complejas partituras de Ligeti, con lo cual queda por resolver la puesta musical. Para ello las autoridades del Colón apostarían a una versión reducida a dos pianos y percusión, con entrada gratuita. "Es un mamarracho, el Teatro Colón es un teatro de ópera, hay que ver si el público le permite llevar a cabo este papelón", sentenció el delegado de ATE, Máximo Parpagnoli. La decisión provocó un cimbronazo filas adentro del coliseo: el director musical, Reynaldo Censabella, presentó su renuncia aduciendo "motivos personales".

La ausencia de acuerdo entre los empleados y el Gobierno no es nueva. Las confrontaciones se agudizaron en diciembre, luego del pedido de los trabajadores de un ajuste salarial del 40% tras dos años de no recibir aumentos. El director del Teatro, Pedro Pablo García Caffi, levantó la mesa de negociación y respondió sumariando a 25 trabajadores. Se negó al diálogo, llamó a los empleados "piqueteros, terroristas ideológicos" y les inculpó una actitud "cuasi mafiosa". Las altas esferas del macrismo confirmaron su apoyo a la estrategia persecutoria del director e iniciaron una demanda por 55 millones de pesos a siete delegados de ATE y un empleado independiente, a quienes culparon por "presunto daño económico", como consecuencia de las medidas de protesta que obligaron al teatro a levantar dos funciones, el 4 y el 30 de noviembre de 2010.

El juez en lo Contencioso Administrativo y Tributario Osvaldo Otheguy rechazó el 8 de febrero el planteo del Gobierno, que solicitaba a través de una medida cautelar embargar el patrimonio de los trabajadores y de esta manera "asegurar" el pago de la eventual "indemnización". Diario Z accedió en exclusiva al expediente que se encuentra en reserva. Allí, el juez Otheguy afirma que "con los hechos expuestos y las pruebas acompañadas" por el Gobierno "no se ha acreditado la verosimilitud del derecho invocado (…) Sería necesario contar con pruebas que, si bien sin certeza, al menos indicasen la relación entre la conducta de cada uno de los demandados y los daños que se dicen se han producido", agrega.

La inconsistencia del planteo deja en claro la estrategia oficial: anuncios rimbombantes para captar la atención de los medios y atemorizar a los empleados. "¿Si somos sólo ocho los responsables de que el teatro no funcione normalmente, cómo se explica que en cada asamblea seamos casi 300 personas?", se preguntó el delegado de ATE José Piazza, uno de los demandados.

Lejos de retroceder ante el fallo del juez Otheguy, por orden del secretario de Recursos Humanos porteño, Andrés Ibarra, la Procuración apeló la sentencia. Ahora, la Sala I del fuero Contencioso Administrativo y Tributario deberá resolver si hace lugar al pedido. La embestida judicial tendrá entonces un nuevo capítulo. En la Sala I aún esperan la presentación de los fundamentos y pruebas que escasean en el primer escrito.

El Gobierno "no confía en los equipos de la procuración", aseguró una fuente del PRO. Tal vez por eso habría contratado al poderoso -y oneroso- estudio Marval O’Farrell & Mairal, vinculado a los Martínez de Hoz y representante de Bristish Gas y bonistas italianos en juicios contra el Estado nacional. El estudio estaría a cargo de torcer el fracasado destino de una demanda "inaudita, insólita", como la calificó una fuente de la Sala I.

En tanto, el dictamen de los sumarios internos estará listo en los próximos días. García Caffi debe decidir las sanciones que recaerán en los sindicados como culpables de la actual situación. Se espera que sea muy dura, sobre todo con los ocho empleados sobre los que, además, pesa la demanda millonaria. Según pudo saber Diario Z, los operadores del jefe de Gabinete Horacio Rodríguez Larreta, que junto con Andrés Ibarra manejan el conflicto, intentaron negociar la exoneración de al menos tres de los 25 sumariados. La negativa fue contundente. "Ni un trabajador con sumario", respondieron desde ATE.

Andrea Merenson, fagotista de la Orquesta Filarmónica, es una de las trabajadoras sumariadas. No está afiliada a ningún gremio, pero apoya la protesta y se muestra solidaria con los delegados que, dice, "son perseguidos por el Gobierno". "Están ensañados con ellos y no los vamos a abandonar, las orquestas somos solidarias en el reclamo", afirmó en diálogo con este diario.

Luego de iniciarle el sumario, las autoridades del teatro se comunicaron con Merenson, que recibió un Latin Grammy y múltiples premios, para aclararle que se trataba de una "equivocación", pero que no podían levantar el trámite sumarial porque les daban "herramientas jurídicas a los demás sancionados". "Ellos saben que nuestros sueldos están desfasados, que son los más bajos de las orquestas del país, pero sólo quieren descabezar a los delegados gremiales. Están equivocados", sentenció Merenson.
Efectivamente, el salario básico de un músico de la Orquesta Estable es de $ 4.000. Con algunos años de trayectoria, pueden llegar a cobrar $ 6.000. A eso hay que sumarle la compra y mantenimiento de los instrumentos. Un fagot como el que utiliza Andrea Merenson cuesta alrededor de 30 mil euros. Un contrabajo de mediana calidad, 6 mil dólares. Los músicos, además, tienen que comprarse la ropa.

"Caffi tiene dos opciones: o profundiza las sanciones y recrudece el conflicto o las levanta y renuncia, ¿quién va a pagar ese costo político?", se preguntó el abogado de los empleados del Teatro Colón, Sebastián Alanis.

En la misma línea, una alta fuente del Colón opinó: "Si hubieran querido negociar no hubiesen puesto en ese lugar al secretario de Recursos Humanos del Gobierno, a Andrés Ibarra. Creen que mostrándose duros con los trabajadores ante la sociedad van a ganar y lo único que tienen que hacer es negociar, son la antipolítica", añadió.

POR EL PISO
Las desprolijidades en el manejo del Ente Autárquico Teatro Colón llegaron hasta la compra de la nueva carpeta especial que recubre el piso del escenario. Durante una audiencia judicial celebrada a principios de diciembre del año pasado en el marco de la causa iniciada por más de 40 bailarinas de ballet, la abogada Lucía Pettis -en representación del gobierno porteño- anunció que ya habían adquirido un nuevo piso. La mención despertó las sospechas de los abogados "dada la inexistencia de actuación administrativa alguna del orden de la que se genera cada vez que el Estado hace una compra", señaló Alanis. La adquisición, que tuvo un costo de 70 mil dólares, no figuraba en ningún lado. Recién el 15 de diciembre, se publicó el expediente 15433729/2010. "No sólo no se convocó a una licitación pública, sino que tampoco se justificó de modo alguno la procedencia de la contratación directa efectuada", agregó el abogado, que evalúa acciones legales contra García Caffi y el directorio por considerar que el proceso de compra "estuvo plagado de irregularidades".

El piso del escenario fue uno de los ejes de disputa desde la reapertura. Luego de la primera función, el ballet se quejó por la consistencia de las nuevas maderas. Las lesiones de las bailarinas forzaron la suspensión de la programación del Ballet Estable durante 2010. Pero el escándalo estalló cuando se reveló que la empresa Patagonia Flooring & Decks, que remodeló el piso del escenario para la reinauguración del teatro, entregaba como souvenir a sus clientes partes del viejo piso envueltos en cajas con el logo del Colón y una foto de Julio Bocca, junto al siguiente texto: "Bailé sobre los mejores escenarios del mundo, por eso elegí para mi casa a quienes renuevan el Teatro Colón".

PLÁCIDO, SIN ORQUESTA
En medio del conflicto más grave en la historia del Colón, el Ministerio de Cultura anunció para el 23 de marzo un megaconcierto del famoso tenor español Plácido Domingo en la avenida 9 de Julio, quien exigió además cantar 45 minutos dentro del coliseo porteño. Pero la Orquesta Estable y la Filarmónica se negaron porque se trata de un evento privado. Por esta razón, el ministerio que dirige Hernán Lombardi está reclutando a músicos independientes para conformar una orquesta ocasional y salir del paso.

El tenor español fue contratado por la Fundación Beethoven y el monto de sus honorarios tiene "una cláusula de confidencialidad", aclaró ante la pregunta de Diario Z la titular de esa fundación, Pupi Sebastiani. El cachet internacional de Domingo ronda los 500 mil euros, casi 3 millones de dólares.

"¿Tienen dinero para auspiciar a Plácido Domingo y no para aumentar los sueldos?", se preguntaron indignados músicos, técnicos y bailarines.

DZ/km

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Franco Spinetta Redacción Z
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