Clarín | ¿Cómo se llego a esto? | La pared rota | Un comentario sobre el hedonismo de los ‘60

Clarín | 30.03.2011
MUSICA
¿Cómo se llego a esto?
Casi un año atrás, Pedro Pablo García Caffi anunció por primera vez que El Gran Macabro , con puesta de La Fura dels Baus, llegaría al Colón en 2011. Sin presentación oficial, y en medio de la incertidumbre por el enfrentamiento que la dirección mantiene con trabajadores del Teatro, en febrero se puso en marcha la producción de la obra. Sin embargo, la prolongación y agravamiento del conflicto, que obligó a cancelar la función de Plácido Domingo en el Colón, dispararon el rumor de que se haría “al piano”. Algo que García Caffi recién confirmó días atrás, al anunciar su presentación en formato reducido, y en versión de ensayo abierto.
¿Cómo se llego a esto?

La pared rota
Por Pablo Schanton pschanton@clarin.com
“El planteo de la obra es ingenuo frente a lo que aquí sucede”, dice Brönnimann. Es difícil no volver a pensar en “Ensayo de orquesta” de Fellini: una pared es derrumbada durante una ejecución. El Colón ya no puede “re-presentar” una obra sobre una crisis y un apocalipsis, sino que directamente los presenta. Es la pared que se rompe en el ensayo felliniano. Nuestro gran teatro ya no se parece a ese refugio de elite que pretendió ser. El país que somos es “El Gran Macabro”: se entromete en todas partes, hasta en el sacro Colón.
La pared rota

Un comentario sobre el hedonismo de los ‘60
Las pesadillas visuales de El Bosco y de Brueghel el Viejo sirvieron de inspiración a György Ligeti para la escritura de El Gran Macabro . Ligeti retomó la obra homónima de Ghelderode pero la condimentó con absurdo aportado por el libretista Alfred Jarry. La ópera se estrenó en el Teatro Real de Estocolmo, el 12 de abril de 1978 y es una de las pocas contemporáneas que se ha programado en las salas más tradicionales.
El Gran Macabro puede interpretarse como una crítica al hedonismo de los ‘60. Sus personajes llevan el nombre de drogas y sus preocupaciones están siempre atravesadas por cuestiones de orden sexual. En la licenciosa Bruegelland gobierna la figura tiránica pero cómica de Nekrotzar, el Gran Macabro. Aunque en su condena al hedonismo Ligeti no llega al extremo de hacer triunfar a la muerte sobre la vida, expresó sus ideas con claridad cuando escribió que “la vida que evita siempre el miedo, la vida totalmente dedicada al placer es finalmente profundamente triste”.
Un comentario sobre el hedonismo de los ‘60

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