Una impactante puesta para Ligeti – lanacion.com

La Nación |  Viernes 01 de abril de 2011 | Publicado en edición impresa
Clásica / La temporada del Colón
Una impactante puesta para Ligeti
Gran trabajo vocal en El gran macabro
Pablo Gianera  -  LA NACION
" El gran macabro , versión Buenos Aires." Con esas palabras, antes del inicio de función, definió el director Baldur Brönnimann, no sin un dejo de culpa, la adaptación para el estreno local de una de las óperas más relevantes de la segunda mitad del siglo XX. También habló, simpática e informal, Valentina Carrasco, una de las responsables de la puesta de la compañía La Fura dels Baus, y justificó la decisión de representar, a causa de los conflictos gremiales del Colón, una versión sin orquesta como una apuesta a la esperanza que habitaría, asimismo, en el fondo de la ópera de Ligeti.
Para que se entienda bien: la anomalía de la reducción no es, en el caso de El gran macabro , una cuestión de grado, sino de naturaleza. Al sustituir la orquesta, trabajada tan minuciosamente por el compositor, por los pianos y la percusión, la obra se convierte literalmente en otra cosa: la copia en blanco y negro de una foto color. Hay aquí también un desafío para la crítica. ¿Qué juicio emitir sobre una versión tímbricamente menoscabada y presentada, además, como "ensayo abierto" (ensayo, por lo demás, para una función que nunca llegará)? La objetable decisión de ofrecer esta adaptación no sólo mortifica la partitura de Ligeti, sino que obliga a una torsión crítica, a un pronunciamiento acerca de ella como si fuera el objeto en su concepción original.

Beatriz Sarlo dijo una vez que Shakespeare era tan poderoso que sobrevivía incluso a las peores traducciones. Algo parecido ocurrió con la ópera. La expresividad de la orquesta no estuvo y se extrañó todo el tiempo (basta pensar en el aria de Mescalina de la Escena II, acompañada por las cuerdas), pero la fuerza de Ligeti consiguió abrirse paso. El hecho de que los dos pianos estuvieran reforzados con clave, celesta y órgano, sumado al formidable desempeño de los percusionistas logró que la nostalgia del color resultara un poco menos dolorosa de lo previsible. Esto explica que, quien llegue al teatro sin haber conocido nunca la ópera con orquesta, reciba de todos modos el shock de la música ligetiana, una conmoción sostenida por el despliegue visual de la puesta.

Sin duda, el de La Fura dels Baus no es el único enfoque escénico que admite la obra, pero resulta singularmente eficaz. La puesta concentra el pueblo entero en la figura de una muñeca colosal que, al abrirse por partes y girar, depara nuevas escenografías interiores. Todo parece regido por la idea de unificar la proliferación surrealista que la ópera arrastra, y a veces radicaliza, del original de Michel de Ghelderode. Pero hay también aciertos más modestos, muy sutiles, más allá de la espectacular maquinaria de la muñeca. Un ejemplo, entre muchos, es el que precede a la anunciada destrucción de Breughelland: en un improvisado boliche con una bola de espejos, Nekrotzar canta, con súbita gravedad en el frenesí alcohólico, "Mi carne está fría", mientras los demás reproducen la coreografía del videoclip Thriller, de Michael Jackson.

Pero el verdadero acierto fue el lado vocal. En un reparto tan sólido como parejo, se destacaron el tenor Chris Merritt -que compuso un Piet the Pot afinadísmo y abiertamente histriónico, muy en la tradición buffa -; la soprano Susanna Andersson, en sus dos papeles, tan diferentes actoral y vocalmente, de rigurosa jefe de la policía secreta y de aérea Venus; y el barítono Roderick Earle, que le confirió un singular espesor psicológico a Nekrotzar. Con todo, queda al final de la intuición de lo que pudo haber sido y que fue, sin embargo, de otro modo; la sensación ambigua de una lograda oportunidad perdida.

VERSION BUENOS AIRES

Opera de György Ligeti
Dirección musical: Baldur Brönnimann. Dirección de escena: Valentina Carrasco y Alex Ollé (La Fura dels Baus). Vestuario: Luc Castells. Iluminación: Peter van Praet. Diseño de video: Fran Aleu. Director del coro: Peter Burian. Pianos: Eduviges Picone y Robert Houssart. Percusión: Diana Melo Reyer y Eduardo Caicedo.

El elenco
Chris Merritt (Piet the Pot), Roderick Earle (Nekrotzar), Wilbur Puley (Astradamors), Brian Asawa (Prince Go-Go), Ning Liang (Mescalina), Susanna Andersson (Venus).

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