Revista Ñ | Una ópera de ayer para el público de hoy

Revista Ñ | 17/05/11
Una ópera de ayer para el público de hoy
En su regreso al Teatro Colón, Sergio Renán, acompañado por el director de orquesta francés Frédéric Chaslin, presentó "La flauta mágica".
POR IVANNA SOTO
LA FLAUTA MAGICA. Conjuga teatro con diálogos hablados, canto y danza, en el Teatro Colón.

LA FLAUTA MAGICA. Conjuga teatro con diálogos hablados, canto y …
El accidentado inicio de la temporada lírica del Teatro Colón, que por el conflicto gremial había empezado con una versión sin orquesta de "El Gran Macabro", de Gyorgy Ligeti, el 30 de marzo, tuvo su recompensa el domingo pasado con el estreno de "La flauta mágica", segundo título de la temporada 2011.

La presentación de la última ópera de Wolfgang Amadeus Mozart, reprogramada del 10 al 15 de mayo por el mismo conflicto, tuvo un condimento político con la presencia de Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta en el palier de la entrada por Libertad, donde saludaron a los espectadores. Pero el impacto mayor llegó con la puesta en escena, a cargo del director y cineasta Sergio Renán quien, con "La flauta mágica", volvió al Colón luego de una década. El dato no debería sorprender, teniendo en cuenta su relación con las óperas de Mozart. "De toda la ópera, la de Mozart es la que más disfruto, la manera en que su música me habita cuando la escucho es incomparable", le dijo Renán a Ñ Digital. Y reflexionó: "Era raro que no hubiera dirigido ‘La flauta…’, son las deudas con uno mismo que es posible cobrarse".

Junto a esa puesta brillante, el estreno tuvo en el timón musical al compositor y pianista francés Frédéric Chaslin, director invitado en el inicio de la temporada sinfónica del Colón el pasado 30 de abril, quien, además, ya había asistido en esta misma ópera a Daniel Baremboin, con quien comenzó su carrera de director en 1989.

"La flauta mágica", cuyos personajes están inspirados en las ideas y fundamentos de la filosofía de la Ilustración, pone en escena la confrontación entre la oscuridad y la luz, acorde a los ideales de la masonería del siglo XVIII. "Es una ópera distinta a las otras de Mozart. Incluso puede ser una ópera para niños porque no es exclusivamente sobre el universo de los adultos, como Don Giovanni", expuso Chaslin. Para Renán el argumento tiene una apariencia de simplicidad, por su cercanía con los cuentos de hadas, pero está planteado con muchas fisuras que dan a los personajes valores que los convierten en seres más cercanos a nosotros. "Trabajé siguiendo ese criterio de subrayar los aspectos que humanicen a los personajes más alejados de lo que habitualmente definimos como humano o cotidiano", explicó.

Inscripta en el género del singspiel, "La flauta mágica" conjuga teatro con diálogos hablados, canto y danza. "Hay muchas óperas clásicas en las que el texto es una cosa que no se puede escuchar sin música, porque la historia es ilógica. Con Mozart, el texto siempre es perfecto", dijo Chaslin. "Yo en mis óperas trato de utilizar la lengua de los filmes, porque es la que todos entienden, con una puesta en escena atractiva, y trato de no componer una música complicada sin encanto y sin melodía, eso es un tipo de suicidio para mí", agregó.

¿Quién es el público? Para Chaslin esa pregunta es más importante hoy que en el pasado, ya que a principios del siglo XX los divertimentos eran pocos: el teatro, el ballet y la ópera. "Con la competencia de los medios audiovisuales, hay que transformar la ópera para que no sea un género de museo", dijo. Renán contó que en sus tiempos de funcionario en el teatro incorporó los subtítulos, para posibilitar que la historia fuera entendida. "Eso permite el ingreso de nuevos espectadores", dijo.

Según Renán, la vieja historia operística en la cual una señora de 200 kilos salía, se paraba y cantaba, y el requerimiento del espectador no era otro que ese, hoy no es posible. "Es uno de los pocos aspectos en que la televisión ha sido útil al género humano: la difusión de ópera en donde a partir de la presencia de una mirada de la cámara, que potencia tanto las virtudes como los defectos actorales de los cantantes, se fueron haciendo más importantes los aspectos interpretativos y los vocales, además de la modernización de las puestas y la inclusión de otros elementos".

Y en esta propuesta escénica existe una gran diversidad de formas narrativas determinadas por el progreso de los medios audiovisuales. "Yo los uso en los casos en que me parece coherente con la historia y con el estilo de lo que estoy contando. Quiero que esto sea una función de ópera, no un recital de rock ni Disneylandia", comparó Renán.

FICHA

LA FLAUTA MÁGICA

Música de Wolfgang Amadeus Mozart
Libreto de Emanuel Schikaneder

Dirección musical: Frédéric Chaslin
Dirección de escena: Sergio Renán
Diseño de escenografía: Juan Pedro de Gaspar
Diseño de vestuario: Renata Schussheim
Diseño audiovisual: Álvaro Luna
Diseño de animación e iluminación: Juan Gómez Cornejo
Diseño coreográfico: Diana Theocaridis
Orquesta Estable del Teatro Colón
Coro Estable del Teatro Colón
Director: Peter Burian

Principales intérpretes: Patrick Henckens, Darío Schmunck, Lyubov Petrova, Laura Belli, Markus Werba, Luciano Garay, Aline Kutan, Fabiola Masino, Reinhard Hagen, Lucas Debevec, Osvaldo Peroni, Gabriel Centeno.

Una ópera de ayer para el público de hoy

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