Clarín Once bises en el debut de Volodos

Clarín | 05/09/12
Once bises en el debut de Volodos
El pianista ruso Arcadi Volodos se presentó anoche por primera vez en un Teatro Colón no tan lleno. El público lo ovacionó de pie y lo aplaudió hasta lograr que volviera a saludar… unas 25 veces.
POR ROMAN GARCIA AZCARATE
¿Qué hubiese ocurrido este martes 4 en el Colón si el pianista ruso de 40 años Arcadi Volodos hubiera aceptado conceder conferencias de prensa previas a su debut en esa sala? Sin publicarse ninguna, las plateas del Teatro sólo estuvieron ocupadas hasta la mitad y hubo diversos vacíos en otros sectores de la gran sala, en contraste con el lleno de público que acompañó dos semanas antes al húngaro András Schiff. Tanto el abordaje musical de ambos intérpretes como la respuesta que provocaron en la gente difirieron de modo notable, si bien ciertos aspectos los acercan.
El musicólogo y crítico musical Pablo Bardin sólo recordaba un caso en el que un pianista hubiera llegado a tocar más bises que los once de Volodos ayer. A la salida del teatro mencionó que Daniel Barenboim superó esta marca reciente en el Colón, hará alrededor de unos seis años y también allí.

No sin razón, más de un amante serio de la música desestima los bises por su frecuente condición de piezas breves y tantas veces ligeras, complacientes para la audiencia más masiva en especial, y únicamente de modo excepcional equivalentes —en algún sentido digno— al potente valor, la densidad y la alta calidad compositiva de las obras finales que integran los buenos conciertos. De acuerdo a esta óptica, podría pensarse en que al cabo de un sofisticado manjar como plato fuerte de una cena rociada con vinos nobles le sirvieran a uno un bocadito de pavita con arándanos junto a una copa minúscula de licor de crema irlandés, con hielo triturado y quizás una guinda flotante. Desde luego, hay bises excepcionalmente bellos e intensos, aunque no es fácil reunirlos de a diez e incluso menos en una sola velada, entre otras cosas porque también están condicionados por lo que se haya servido de plato principal en el auditorio del recital.

Muy cálido, afectuoso y sostenidamente aplaudido, el maestro Schiff, último antecesor de Volodos en este Abono Bicentenario 2012 del Colón, aceptó tocar cuatro bises. El público, por su parte, aunque muy pero muy satisfecho, no se comportó entonces con la insistencia de quienes ayer no paraban de corear el nombre, gritarle gracias al solista ruso y golpear las palmas rítmicamente, todos a un tiempo, hasta que su figura robusta volvía a aparecer desde detrás del gran telón, se inclinaba con respeto… Y se sentaba de nuevo a tocar.

No puede sino admitirse la contundencia con que este martes encaró interpretaciones como, sobre todo, la sonata en Si bemol de Franz Liszt. Hay una espectacularidad innegable en el virtuosismo que Volodos descarga sobre el teclado, y esto no alude únicamente a marcaciones en esa misma obra como allegro energico o grandioso, donde la potencia del ruso y su destreza y velocidad de digitación asombrosas forman un combo de repercusión poco menos que masiva. También impresiona en los pasajes de sonoridad deliberadamente débil, en las construcciones más delicadas. Volodos no es apenas un coloso de la fuerza interpretativa en los tramos más vigorosos de la pianística clásica. No carece tampoco de expresividad ni de —resulta casi obvio comentarlo— una notable capacidad de fascinación. ¿Puede reprochársele la manera en que llega a apartarse de algunas partituras con libertad llamativa? Eso va en gustos. En el orden de los valores que cada uno despliegue, palmo a palmo, audición tras audición, incluidos en ellos también los intérpretes preferidos para los distintos compositores, obras y períodos.

Tanto Arcadi Volodos como el vasto público que lo despidió de pie entusiasmado e insistente anoche en Buenos Aires no van a olvidar así como así esa velada. Posiblemente él menos que nadie.

El programa del concierto incluyó también estas maravillas: la sonata para piano en La menor de Franz Schubert D 784 (opus póstumo 143) y tres Intermezzi de Johannes Brahms, opus 117.

SATISFECHO. El pianista ruso Arcadi Volodos saluda al público que lo recibió con afecto en su primera interpretación en el Teatro Colón.

SATISFECHO. El pianista ruso Arcadi Volodos saluda al público que lo recibió con afecto en su primera interpretación en el Teatro Colón.
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