Steve Reich y su encuentro con Buenos Aires – 01.11.2012 – lanacion.com

La Nación | Jueves 01 de noviembre de 2012 | Publicado en edición impresa
Clásica
Steve Reich y su encuentro con Buenos Aires
Por Pola Suárez Urtubey | LA NACION
La nueva edición del festival porteño de Música Contemporánea, que cumple dieciséis años, trae novedades, y no sólo en lo que es su sentido esencial, de ponernos en contacto con la actual creación sonora, aunque también con la de las últimas décadas del siglo pasado. También suma espacios, como es el hecho de que el Teatro Colón (Colón Contemporáneo) y la novísima (y preciosa) Usina de las Artes se unirán a su tradicional y ya histórica base de operaciones, el Teatro San Martín.

La presencia del neoyorquino Steve Reich (1936) en Buenos Aires, en este comienzo de noviembre, se ubica entre las presencias físicas más destacadas, porque su obra formaliza un verdadero universo dentro de las últimas décadas, como una de las grandes figuras de la minimal music , aunque el verdadero incunable del género haya sido In C (1964), de Terry Riley. Sin embargo, fue Reich, que también había colaborado en la concepción de la obra de Riley, uno de los consecuentes seguidores de esta corriente (junto con Philip Glass y La Monte Young), que el músico y teórico alemán Ulrich Dibelius define como "una especie de latente tentación de disfrutar con mayor intensidad aún del placer sensual que nos produce lo que oímos, intentando eternizar ese estado…". Algo que, por supuesto y sin la menor duda, ya sentía y vivía el hombre primitivo. Y entre nosotros, allá lejos y hace tiempo, nuestros onas de Tierra del Fuego, con la "canción del nombre", propia de cada uno e intransferible, también buscando "eternizar ese estado".

Lo que ahora trae Steve Reich como novedad para el festival porteño es Tehillim (salmo, canto de alabanza, en hebreo), que compuso en 1981, surgido en un momento en que el autor se aleja del modelo estrictamente minimalista, hipnótico, de su radicalismo inicial para buscar mayores riquezas de sonido y profundidad de contenido. En T ehillim prescinde de un patrón rítmico asfixiante y opresivo para, en cambio, guiarse por la prosodia del texto hebreo extraído de los salmos 19, 34, 18 y 150. Tampoco adopta una melodía religiosa preexistente, lo que lo autoriza a componer con gran libertad las melodías sobre los contenidos místico-poéticos de aquéllos.

* * *

En esta obra dominan formas de canon entre las cuatro partes vocales (voces femeninas) e instrumentales de viento, cuerdas y percusión, a los que se añaden dos órganos. En opinión de algunos de sus críticos la novedad mayor de Tehillin se da en el tono de la obra, en la expresividad que subraya su neto carácter de letanía, que otorga una fuerza extraña dentro del mundo habitual de mucha música religiosa. Un carácter que subraya el momento que atraviesa el autor, cuando confiesa: "Comencé a sentir curiosidad por mi propio trasfondo [?], por lo que realmente es la música judía. Así fue que comencé a hacer lo que haría un niño que creciese en esa tradición".

Otras obras de este autor serán escuchadas en el concierto del martes próximo, en la Sala Casacuberta del Teatro San Martín, el cual se repetirá a la misma hora, 20.30, al día siguiente. Buena suerte..

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