La seducción de una gran artista – 13.11.2012 – lanacion.com

La Nación | Martes 13 de noviembre de 2012 | Publicado en edición impresa
Clásica
La seducción de una gran artista
Por Jorge Aráoz Badí | Para LA NACION
El sábado por la noche, apenas apareció en el escenario del Colón para desplegar su única actuación en Buenos Aires, la soprano norteamericana Renée Fleming ya supo que el éxito arrollador de su recital estaba absolutamente asegurado. El público la aplaudió de pie durante largos minutos y hasta hubo gritos con los bravos que habitualmente se reservan para los finales. Claro que en su caso se premiaba la brillante carrera internacional desde el trampolín del Met, la fama y el prestigio logrados por sus estupendas grabaciones dentro del género de cámara y el operístico, y hasta el recuerdo que guardan los argentinos de su tan noble participación en las Bodas de Fígaro, que hace unos veinte años atrás se realizó en esta misma sala.

Y además, por qué no, se celebraba su radiante belleza que la coloca entre las dos o tres mujeres más lindas y distinguidas de las intérpretes actuales. Lo cierto es que muy pocos artistas, incluidos los más grandes e indiscutibles, pueden contar con estos avales, aun antes de abrir la boca. Apenas la abrió, fue notorio que nadie en la sala había exagerado su anticipado entusiasmo. El programa que formuló no puede ser señalado como una concesión a la demagogia, un desliz que los oyentes suelen padecer con cierta frecuencia. De nadie que empieza su recital con las Ariettes Oubliées , de Debussy, y sigue con canciones de Canteloube o el aria de Marietta, de La ciudad muerta, de Korngold, puede sospecharse que pretende seducir fácilmente al auditorio.

Fleming lo sedujo, porque su material vocal cuenta con un pujante dominio de la comunicación que le permite lograr gran claridad expresiva y un sentido muy natural de la línea poemática, enriquecida por una dicción irreprochable. En este sentido, es evidente que sabe lo que canta, porque, sobre todo, sabe lo que dice. Lo que quiere decir, simplemente, que tiene autoridad cultural.

Su afinación no es algo para tener en cuenta porque está descontado. Exhibe una voz joven desde todo punto de vista, timbre, neta definición y equilibrio entre los registros agudo, medio y grave. Tiene un centro expandido que le permite proyectarse a muy diversos personajes. Además de la homogeneidad, es una voz redonda, cálida, que en ninguno de los extremos pierde la belleza del color. Su técnica de canto es impecable.

En Piangea cantando con el Ave María del Otello , de Verdi, mostró su vena dramática, así como en el resto se afirmó sólidamente en el carácter lírico. En los bises mostró su multiplicidad con la Canción a la luna , de Rusalka , de Dvorak; Summertime , de Porgy and Bess ; una canción de Manuel de Falla, el O mio b abbino caro, y un refulgente Delibes.

Compartió plenamente los méritos con Gerald Martin Moore, un pianista excepcional que fue mucho más que un mero acompañante y en la cuenta de quien también hay que cargar los placeres de este recital de lujo, con que el Colón culminó su espléndida temporada del Bicentenario.

El Colón, desde mañana, en pantalla gigante

La programación del Teatro Colón y otros acontecimientos culturales serán emitidos a través de una pantalla LED gigante (de 60 metros cuadrados) que ya se erigió en la plaza del Vaticano lindante con el Primer Coliseo (sobre Cerrito, entre Viamonte y Tucumán).

Al cierre de esta edición no estaba confirmado si esta suerte de "Colón para todos" incluirá lo que resta de la programación del teatro 2012, como el esperado Colón Ring, la adaptación de la tetralogía wagneriana ahora dirigida por Valentina Carrasco (que se brindará el 27 de este mes); el ballet Onieguin (desde el 21 de diciembre), y la reprogramación del concierto del pianista Nelson Goerner, con dirección de Arturo Diemecke (13 de diciembre).

Lo que sí se sabe es que la inauguración será mañana, a las 20, con una muestra fotográfica al aire libre que relata en 60 imágenes la historia del Teatro Colón y sus artistas desde 1860 hasta 1960, así como un espectáculo en cuatro escenarios montados delante de la gran pantalla, con las actuaciones de Valeria Lynch, Alejandro Lerner, Laura Fidalgo, Raúl Lavié, Juan Carlos Copes y Hernán Piquín..

Fleming, una favorita del público local. Foto: LA NACION / Teatro Colón

Recital de la soprano RenéE Fleming, con Gerald Martin Moore (piano). Obras de Debussy, Canteloube, Korngold, Strauss, Verdi y Cilea, entre otros. en el teatro Colón.
Nuestra opinión: excelente

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