Renée Fleming se hizo escuchar en el Colón – Villalongahoy

Villalongahoy | Mar, nov 13, 2012
Renée Fleming se hizo escuchar en el Colón
La soprano Renée Fleming deslumbró al público del Teatro Colón en la función de cierre del Abono Bicentenario. Los testigos que tuvieron la oportunidad de ver a la soprano hace dos décadas haciendo su debut en el Colón con el personaje de la Condesa de las Bodas de Fígaro pronosticaron que su voz la convertiría rápidamente en una diva. Y, como tantos otros, no se equivocaron. Actualmente, Fleming es una de las cantantes líricas más admiradas y requeridas por los teatros importantes del mundo.

Su gran flexibilidad vocal se lució a través de un programa con un arco estilístico amplio y con el que afrontó el desafío de conciliar un repertorio camarístico con las árias de ópera más transitadas. Pero su habilidad interpretativa la habilita para encarar sin dificultad la propuesta.

Entre la apertura sugestiva con Debussy y Canteloube, y el cierre extrovertido con las arias italianas de Verdi, Leoncavallo y Cilea, el tono sombrío de la canción de cámara vienesa de comienzos del siglo XX funcionó como bisagra.

Con elegancia y encanto, Fleming canta apoyando parte de su cuerpo y manos en la curva del piano, especialmente cuando la música se vuelve más intimista. Como una refinada artesana, parece entrelazar los sonidos del instrumento con los de su propia voz, produciendo una alquimia que, en el caso de Frag’mich oft , Lied de Marietta de la Ciudad muerta de Korngold resultó tan reveladora como mágica.

No menos intensa fue su interpretación de las canciones de Strauss que, entre la frescura de Ständchen (Serenata), el fraseo arrullador de Morgen (Mañana) y el apasionado Zueignung (Dedicatoria), con su convincente fortísimo final, mostraron la contundencia con la que la soprano revela su voluntad de expresión hacia la obra.

La iridiscente voz de Fleming, de amplio rango dinámico, se proyectó insinuante con el colorido acompañamiento de Moore en la selección de canciones del ciclo Ariettes Oubliées de Debussy, y con gracia en Baïlèro de las Canciones de Auvernia.

Sobre el final, Fleming continuó demostrando el pleno dominio de su voz, en las inspiradas versiones de Io son L’umile ancella , de Adriana Lecouvreur, Musette y Mimì de la Bohéme, y en la radiante serenidad de La canción del sauce y el Ave María .

El grado de confidencialidad que logró la cantante, transformando la desbordante sala del Teatro Colón en un espacio íntimo, no hubiese sido posible sin la intervención del pianista Gerald Martin Moore, cuyo desempeño fue formidable, y con el que Fleming parece congeniar a la perfección.

Los aplausos fueron agradecidos con Canción de la luna , de Dvorák, Summertime , de Gershwin y la siempre aclamada O mio babbino caro a la que se sumaron Falla y Delibes.

Renée Fleming se hizo escuchar en el Colón – Villalongahoy

Un comentario en “Renée Fleming se hizo escuchar en el Colón – Villalongahoy

  1. No sé para qué se inserta esta nota, que es simple y llanamente una copia textual del comentario de Laura Novoa para Clarín.
    Incluida la errata de considerar una canción española (tercer bis) como de Falla cuando era Granados.

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