Los ojos del mundo apuntan hacia aquí – 25.11.2012 – lanacion.com

La Nación | Domingo 25 de noviembre de 2012 | Publicado en edición impresa
Opinión
Los ojos del mundo apuntan hacia aquí
Por Cecilia Scalisi | LA NACION
Cuando el Colón presentó en Berlín, en mayo de 2011, el imponente proyecto de montar la célebre Tetralogía wagneriana en una versión compacta que narrara, en una sola jornada, la historia que acontece a lo largo de sus cuatro piezas (un emprendimiento monumental nunca antes realizado), el principal interrogante que se planteó en el medio lírico internacional fue la capacidad de nuestro teatro de realizar una producción propia de semejante envergadura por la complejidad de los desafíos impuestos, no sólo a nivel artístico, sin o también técnico, logístico y administrativo, desafíos capaces de poner a prueba a cualquiera de las más famosas casas líricas.

"En la víspera del bicentenario de Richard Wagner, el mundo de la ópera estará mirando hacia la Argentina", comentó una de las agencias artísticas más importantes para este repertorio, y no es para menos, ya que la singularidad del proyecto así lo merece y da cuenta de esa mirada que recae sobre el Colón, la inusual resonancia que esta producción ha suscitado en la prensa europea: más de una decena de diarios, revistas, radios y canales de televisión llegan a Buenos Aires durante el fin de semana para cubrir este estreno, luego de haber acompañado el desarrollo del proyecto durante más de un año con una cobertura inédita para una producción argentina.

Por su parte, la reconocida cadena de televisión alemana Deutsche Welle (la segunda del mundo en importancia) produce la grabación integral de la ópera y filma un ambicioso documental de 90 minutos que será estrenado en Berlín y emitido por televisión en el Año Wagner para todo el mundo en cuatro idiomas. A ese fenómeno de difusión que convierte al Colón en un verdadero anfitrión del mundo, otorgándole un rol protagónico dentro del exclusivo circuito de primera línea mundial, se suma el interés despertado en el público extranjero. El más representativo de ese grupo: un contingente de la Asociación wagneriana de Berlín que anticipa su festejo del aniversario con esta esperada premiere porteña.

Desafíos colosales

Los retos han sido innumerables. Todo iniciado sabe que una Tetralogía demanda años y muchos caen en el camino (Win Wenders para el Anillo de Bayreuth 2013 y otras tantas anunciadas que no llegan a completarse). El más categórico de los retos: contar con las mejores voces wagnerianas de la actualidad y conformar un elenco de primeras figuras como desde hacía décadas no se reunía en un escenario local. Si se tiene en cuenta que a las excepcionales cualidades vocales que demandan los roles wagnerianos (intensidad dramática, volumen, resistencia), se agrega aquí la exigencia para algunos personajes de cantar a lo largo de dos o tres de las cuatro óperas, el resultado es una verdadera epopeya, tal el caso de Brunilda y Wotan (Linda Watson y Jukka Rasilainen, respectivamente, Leonid Zakhozhaev como Sigfrido y otros solistas que asumen más de un rol).

Dos contribuciones fueron decisivas para dar el impulso final: la dirección de escena de la argentina Valentina Carrasco, que aceptó el reto de sumarse a un proyecto en marcha, llegando con un profundo conocimiento de la obra (desde el Anillo de Zubin Mehta con La Fura del Baus) y un concepto personal en la interpretación de la misma.

El segundo aporte: la dirección del maestro austríaco Roberto Paternostro (especialista en Wagner), quien con admirable entrega, expertise y carisma, supo generar el mejor ámbito de trabajo y mantener una asombrosa cohesión en el ensamble, obteniendo altos resultados artísticos, con la eficiente colaboración de Hartmut Keil (director de estudios de Bayreuth). Mientras la orquesta hará un recambio completo, Paternostro será el único que deberá soportar la carga de atravesar la función de principio a fin en un tour de force impactante.

Tras dos años de preparativos y a horas de cumplir la hazaña del Anillo en una sola jornada, este proyecto "indestructible" -como lo calificó Pedro Pablo García Caffi- ha puesto de manifiesto no sólo la capacidad del Teatro Colón sino también su vocación de cara al mundo.

El desafío se traslada ahora al reconocido público porteño, al melómano y amante de la cultura frente a una de las más monumentales obras de arte de la humanidad..

Los ojos del mundo apuntan hacia aquí – 25.11.2012 – lanacion.com

 

NOTA DEL BLOG: La Nación no aclara que Cecilia Scalisi tiene relación contractual con el Teatro Colón, fue contratada para realizar tareas de producción lírica y organización de conferencias de prensa de esta misma obra. Ver Boletín Oficial N.º 3763 del 5/10/2011
http://boletinoficial.buenosaires.gob.ar/apps/BO/front/documentos/boletines/2011/10/20111005ax.pdf

4 comentarios en “Los ojos del mundo apuntan hacia aquí – 25.11.2012 – lanacion.com

  1. El jueves pasado asistí a la charla/conferencia que brindó la Sra. Scalisi en el teatro, interesado en conocer detalles del Colón Ring en si y cómo se había planteado y estructurado la compactación de la obra, para empezar a disfrutarla con anticipación. Resultó una decepción y, por momentos, hasta insultante por el modo y la arrogancia con que respondió a las pocas preguntas que permitió, tratando a la escasa concurrencia como si fuéramos iniciados que oíamos nombrar al «Anillo» por primera vez en nuestra vida.

    Toda su charla versó sobre lo mismo que escribe en el artículo publicado en La Nación del domingo. Esto es, hablar loas y maravillas sobre lo que significa esta puesta para La Argentina, el teatro y la lírica, como tratando de convencernos, y convencerse, sobre la genialidad de la idea. Esta postura resultó entendible cuando, ya sobre el final de la charla, comentó a la pasada que fue ella quién trajo y presentó el proyecto a las autoridades del teatro. La sensación que dejó fue la de querer salvar su nombre a toda costa, hablando maravillas del proyecto y echando, entre líneas, culpas a diestra y siniestra por los problemas y el poco interés que generó la obra (a la biznieta de Wagner por incumplir su compromiso, al Gobierno de la Ciudad por un recorte presupuestario del 30%, al costo de las entradas que «según nos dicen, son un poco caras», y así fueron cayendo otros en la volteada). Pareciera que ella no está dispuesta a analizar siquiera que, quizás, el error original y principal fue suyo, al no evaluar antes de presentar este proyecto faraónico, que para un público cuya edad promedio es cercana de los 60 años, pudiera resultar cansador y poco atrayente el tener que instalarse en el teatro por 10 horas corridas. Seguramente hubiera sido más apropiado bautizarlo Colon-Fest, como esas fiestas electrónicas en que los chicos bailan por horas y horas sin parar (pero tienen 20 años, y no 60). Este error de evaluación podrá comprobarse en el estreno si, como probablemente ocurra, en el intervalo posterior a la Valquiria se retiren muchos de los asistentes (con la boca y bolsillos llenos de saladitos), de una sala en que aun a pocas horas de abrir sus puertas, quedan muchas localidades sin vender (habiéndose suspendido ya dos funciones).

    El costo de las localidades es excesivamente alto pero, aun así, no dudo que de haber sido una propuesta más accesible para el físico, la sala se hubiera llenado en todas sus presentaciones. Las plateas para el recital de Renée Fleming costaron $1.550 y, sin embargo, la sala estaba explotada de gente, incluyendo personas de pie en platea y todos los demás sectores.

    Respecto de la obra en si, no dijo absolutamente nada durante toda la charla, y sólo mostró un video corto y poco significativo de las maquetas y ensayos. Y cuando se le preguntó al respecto, contestó con evidente malestar, a la defensiva y con muy mal modo. De las cinco preguntas que permitió al público, cuatro se enunciaron con buena intención e interés por conocer detalles de la obra, y solo la cuarta fue con «mala leche». Pero ella contestó a todas por igual, con arrogancia e, incluso, con aparente desconocimiento. Dijo, como repite en el artículo nombrado, que a la mitad de la obra habrá un recambio completo de la orquesta, ya que la orquesta estable hará las primeras dos partes, y la Sinfónica las últimas dos (lo que pareciera un disparate, pero es el Colón Ring donde todo es posible). Hoy me crucé por la calle con uno de los músicos de la orquesta y, charlando del estreno agotador de mañana, me informó que eso era inexacto, ya que ellos interpretarán la totalidad de la obra. Lo único cierto es que la estable debió ser suplementada con algunos músicos de la Sinfónica por la demanda orquestal de la obra, pero de ningún modo habrá un recambio de orquestas como indica la «Coordinadora» a cargo, Cecilia Scalisi.

    Tres de las cinco preguntas fueron reiterativas en pedirle que indicara, grosso modo y sin ánimo de confrontar, cuáles eran algunos de los actos o partes de las óperas que habían sido suprimidas para lograr compactarla. A las primeras dos respondió con evasivas, y la tercera vez sólo fue capaz de citar una ( la más evidente, y que viene anunciándose desde que se hizo público el proyecto, que es la parte en que Wotan le cuenta a Brunilda lo que «acaba» de suceder en Rheingold). Después quedaba chapoteando en el agua (con los bracitos flotadores inflados, por suerte), y argumentando con firmeza e insistiendo en que TODAS ellas eran partes que NO hacían al desarrollo dramático y argumental de la obra. La sensación fue que, aun siendo la coordinadora de la obra, no tenía idea cuáles pudieran ser esas partes, o temía enumerar alguna otra ante el riesgo, prejuicioso, de ser refutada y confrontada.

    Lo que sí nos dejó muy en claro esta señora, educada en Berlín pero definitivamente no en modales, es que, desde su punto de vista, Richard Wagner escribió una drama épico en cuatro piezas de 16 horas de duración total, de las cuales 9 horas «no tienen relevancia en su desarrollo dramático y argumental»…. Me pregunto si ella será consciente de la endeblez del argumento que eligió para promocionar su proyecto. ¿No hubiera sido menos desgastante y más franco anunciarlo como un compilado con las mejores partes de la tetralogía, según la óptica de Cord Garben; y no intentar venderle a la gente que va a ir a ver El Anillo del Nibelungo? Seguramente el público hubiera abrazado aquella oferta con el mismo entusiasmo y sin tantas discusiones y disputas. Pero, supongo que ello no hubiera tenido el mismo peso para la vanidad de algunos.

    Esperemos que todo salga bien, por los que compramos las costosas entradas, y por todos aquellos profesionales que verdaderamente dieron todo de si para mantener a flote un barco que empezó a hacer agua desde el momento mismo de su botadura, y aun así se lo puso a navegar a costa del esfuerzo de quienes debieron achicar el agua, mientras otros/as se pavoneaban vanidosamente en cubierta.

    PS. Resulta penoso ver que La Nación, que se pretende defensora de la libertad de expresión, haya cancelado la posibilidad de comentar ese artículo luego del cuarto comentario negativo (todos respetuosos y sin exabruptos); mientras que en aquellos artículos sobre funcionarios nacionales, permiten que los comentarios superen los varios miles. Evidentemente, la Señora Scalisi tiene sus buenos amigos allí en la redacción o dirección del diario.

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