Diario Veloz | Charlas de Quinchos

Diario Veloz
Charlas de Quinchos
Nota extraída del diario Ámbito Financiero
Como siempre, final con arte, porque si la ópera tiene sus fans, los de Richard Wagner son los más apasionados. Para comenzar, las mujeres llegaban al Teatro Colón vestidas de fiesta, caminando por la calle Libertad bajo el sol de las dos de la tarde como flores de colores, con sus faldas de gasa y sus tacos empinados, acompañadas por señores de esmoquin. Nadie quería perderse «Colón-Ring», la versión comprimida en una sola función de «El Anillo del Nibelungo», compacto que tuvo su estreno mundial el martes pasado en Buenos Aires para celebrar el bicentenario del nacimiento de Wagner. «Colón-Ring» suscitó una marea de opiniones desencontradas. A la gente de la ópera le encanta criticar, demostrar lo mucho que sabe, humillar a los advenedizos en cuanta ocasión encuentran, y los temas a debatir eran varios.

El primero se aclaró rápido. «¿Si el montaje es tan oneroso, por qué sólo se presentan dos funciones?», cuestionaron, con justa razón. Y les respondieron con la cruda verdad. En el teatro no cabía un alfiler, pero tuvieron que levantar dos funciones de las cuatro planeadas en un principio porque no se vendieron las entradas.
Pero las diferencias irreconciliables que se plantearon entretanto, resultaban por lo menos, confusas. Algunos afirmaban que en el Festival de Bayreuth la mayor parte de las escenografías son contemporáneas, mientras otros, a pesar de aceptar las puestas modernas, discutían que no se puede cambiar el argumento ni el llamado «espíritu del tiempo». «¿Cómo pueden traer a Wagner al presente, remontarlo a la Argentina con sus torturas y desaparecidos de la década del 70?» «¿Cómo convertir a Wotan, dios mitológico de los nórdicos, en un militar del proceso?».
En medio de estas controversias, una señora con marcado acento alemán lo increpó a Rolo Ceretti, presidente de la Asociación Amigos del Colón, y le dijo: «Están insultando a Wagner». Cabe aclarar que los ánimos se moderaron con el estupendo menú de los entreactos, desde los bocaditos a la pavita y el lechón. Más tarde llegaron como un bálsamo los postres, la mousse de maracuyá, las tortas de chocolate y los alfajorcitos de dulce de leche. En suma, como señaló un habitué: «Éste es el tenedor libre que le faltaba al Colón». Con una orquesta excelente, buenas voces y una música formidable, además de los refrigerios, los amantes de Wagner sacaban cuentas dispuestos a presenciar las 14 horas de la obra original, y entre ellos estaban el embajador Sergio Baur, Teresa Anchorena, el diplomático mexicano Ricardo Calderón y Teresa Gowland, junto a Miguel Frías, que llegó puntual, se escapó al concierto de música barroca que él mismo organizó en la iglesia San Ignacio, y regresó para ver cómo sufría Brunilda y moría Sigfrido.
Durante el primer entreacto el buffet era frío, pero antes de que se iniciara el segundo, el aroma de los manjares llegaba hasta los palcos y la platea. Para celebrar el champán que sirvieron del principio al fin, el pollo a la crema de hongos entre otras delicias, estaban Teresa Bulgheroni, Canela y Andrés von Buch, el fiscal Strassera, Rita Dell Oro, Otake Mukoyama, Norberto Frigerio, Susana Etchegay de Reta, Florence y Jacques Bedel, Agustina, María y Charly Blaquier, Guillermo de Ambroggi, Marcos Aguinis, Alejandro Cordero, Ricardo López Murphy, Silvia Otake, y el infaltable Gino Bogani. El director del Colón, García Caffi, permaneció sentado en la última fila de la platea.

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4 comentarios en “Diario Veloz | Charlas de Quinchos

  1. Lo que no dicen aqui que una gran mayoria de la gente que estaba en la sala se les regalo la entrada . . . algo igual paso con la funcion del viernes, pero la prporcion de entradas regaladas fue mayo . . .

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  2. ¿En el teatro no cabía un alfiler? Por favor, había lugares libres por muchos lados, incluso en platea. La ocupación de la sala habrá estado entre un 80 y un 85 por ciento, no más. El que redactó esta nota no tiene la más mínima idea de lo que es un Colón atiborrado de gente. Sin ir muy atrás, en el recital de Renée Fleming (algo por otra parte muy justificado) había muchísimo más público, sobre todo en las localidades altas.

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  3. La mejor prueba era que uno podía conseguir en el intervalo dos copitas de champan una de vino otra gaseosa, tres sanguchitos de no se qué, una cazuela de poyo , cuatro o mas pinchos de melón con jamón en menos de tres minutos.
    (note se que las faltas de ortografía son adrede, solo para simbolizar la decadente propuesta )

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  4. realmente lo que leo, reafirma que estamos en el plano inclinado de la decadencia.,que hara el Colon, en la temporada 2013, que desconozco para reparar tan burda ofensa?

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