Clarín | Pedro Pablo García Caffi: “No se me perdona que sea un folclorista”

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Dar la cara ¿Qué pasará con el Instituto Superior de Arte y la Biblioteca del Colón?
Pedro Pablo García Caffi: “No se me perdona que sea un folclorista”
El ex integrante del Cuarteto Zupay responde y se defiende. Por qué la puesta del “Colón-Ring” fue conflictiva. Por qué no hay inversiones. Por qué la temporada 2013 será más conservadora.
25.12.2012 | Por Sandra De La Fuente
Pasada la controversial maratón Colón-Ring-la condensación en siete horas de las cuatro óperas que componen El Anillo del Nibelungo de Wagner presentada por el Colón-, un nuevo conflicto asoma, esta vez con el Instituto Superior de Arte que depende del teatro. Es que, a dos años de reabierta la sala, los espacios de formación todavía no han sido habilitados. Como antes de la reapertura del teatro, los rumores apocalípticos vuelven a aparecer. Pedro Pablo García Caffi acepta conversar con Clarín para aclarar lo que empieza a teñirse de un tono oscuro.

Desde que renunció Eduardo Ihidoype y se supo que Guillermo Scarabino asumiría la dirección del ISA, comenzaron a circular mails que hablan de que el traslado nunca se hará, y lo acusan a usted de querer desentenderse del ISA. ¿Qué hay de cierto?

Cuando nombré a Eduardo Ihidoype busqué reivindicar la formación del ISA, que para mí es uno de los organismos más importantes del Colón. La continuidad del teatro está en el Instituto. En la gestión de Ihidoype se han hecho muchas cosas: alquiler del edificio, ampliación y mejoramiento de algunas de las carreras y extensión de la actividad del Instituto; además, se triplicó su presupuesto y se armó el concurso internacional de canto. Las decisiones fueron avaladas por la dirección del teatro. Una de mis mayores aspiraciones es que el instituto esté en el Colón.

¿Por qué no se hace el traspaso?

Cuando se terminó la obra no se concluyó el sector C, que ocupa un gran marco debajo de la plaza, entre Viamonte y Libertad. En ese sector va el ISA, el auditorio del ISA, las salas de danza, el centro de documentación, la biblioteca y el museo. Es un sector que está bajo tierra, que quedó desde la década del ‘70, en que se hicieron los últimos subsuelos. Hay que abrirlo todo y generar el espacio. Una obra importante, que creció mucho en su costo original por lo que, al día de hoy, no se hizo la licitación.

¿Cuándo se licitará?

No lo sé. Esa es una decisión del Ministerio de Desarrollo Urbano y tiene que ver con políticas del gobierno. Pero quiero que se termine dentro de mi gestión, es lo último que le falta al teatro. Mientras tanto, hemos incluido en el presupuesto del ISA el alquiler del edificio de Viamonte al 1500 y también hicimos acuerdos con el Ministerio de Educación para ampliar los lugares donde hacer danza. Tenemos una deuda grande con los primeros años de danza porque no hay muchos lugares que cumplan con los requisitos que la actividad pide. Por ahora, los más chiquitos vienen al teatro muy temprano, antes de que llegue el Ballet Estable, y muchas veces vuelven a la tarde, cuando el Ballet se va. No es lo mejor, pero al menos no cortamos carreras ni cercenamos horarios ni funciones. Alquilamos el edificio porque sabíamos que no íbamos a poder terminar la obra rápidamente. El jefe de gobierno nos ha pedido que no resignemos calidad pero que cuidemos cada peso. Creo que hace bien, tiene que cuidar los presupuestos: frente a los problemas que tiene con el gobierno nacional no puede quedarse sin pagar los sueldos.

Ese ahorro se nota en la programación.

Creo que no. Cuando vean los espectáculos, sabrán de la calidad y el nivel que tienen.

Pero desapareció uno de los mejores abonos, el del Bicentenario.

Lo bajé porque no viene gente. Tuvimos la función de Arcadi Volodos o la del trío Guarnieri a los que no vinieron ni los abonados. Con Volodos, no se vendieron ni las entradas más baratas.

El abono traía a los más grandes intérpretes. ¿Por qué cree que no le interesó al público?

Creo que perdimos una de las grandes cosas que teníamos en este país, el conocimiento de lo que pasa en el mundo. También creo que no he logrado la confianza del público en mi criterio como programador. Se me ve como parte del aluvión zoológico y tampoco se me perdona que sea un folclorista. El abono del Bicentenario era mi ilusión, y me dolió tener que bajarlo. Todavía no le encontré la vuelta a la audiencia, cuando ponemos algo con la Fura dels Baus o el Colón Contemporáneo se llena de gente joven, pero esa efervescencia se termina cuando se va apenas con ese programa.

Pero la próxima temporada de ópera es bastante conservadora.

Esperaba poder estrenar San Francisco de Asís , pero la producción salía muchísimo dinero y tuve que bajarla junto con Radamisto , dirigida por Haselböck y el Fausto , dirigido por Gardiner. Busqué la forma de no resignar calidad y gastar un poco menos.

¿Su evaluación del “Ring”?

Estoy fascinado. Primero porque es un proyecto que me exigió el doble de esfuerzo que el planeado , pero se hizo. Segundo, porque la idea me siguió gustando sin Katharina Wagner. Ella era sólo un valor agregado. Tercero, porque ante la duda siempre prefiero que el público vea y opine. Y las cuatro óperas fueron muy bien recibidas en lo musical. No gustó nada la puesta.

¿Y a usted, le gustó?

No me disgustó porque había abierto mi cabeza. Cuando Valentina Carrasco me comentó lo que estaba planeando le dije que me parecía que ella se había vuelto muy europea, y que esos símbolos que proponía -relacionados con los golpes militares y los derechos humanos- habían sido muy manoseados aquí, que eran una imagen demasiado actual de lo que está pasando con el gobierno nacional. Le dije frases muy fuertes como que entendiera que hoy en día se está robando en nombre de los derechos humanos, pero ella tenía un profundo entusiasmo. Y la gran cantidad de alemanes que vinieron quedaron encantados. Primero, porque se mostraba nuestros problemas y no los de ellos. Además, nunca habían visto un Wagner en una villa miseria.

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Pedro Pablo García Caffi: “No se me perdona que sea un folclorista”

18 comentarios en “Clarín | Pedro Pablo García Caffi: “No se me perdona que sea un folclorista”

  1. La frase “hoy en dia se esta robando en nombre de los derechos humanos” es terrible, descalificadora y agraviante, y remite a los peores recuerdos del Proceso Militar. Es indignante que alguien que sostenga esa barbaridad sea la maxima autoridad del Teatro Colon, el mayor emblema del arte y la cultura de todos los argentinos…

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    • Si en una casa familiar cuando se terminó la obra no se concluyó el sector… donde iba el baño, los habitantes deberán pedir permiso al bar de enfrente.
      Hoy en día, en nombre de qué se está robando en el Teatro Colón?
      ¡Qué repugnante!
      Muy lúcida la advertencia a Valentina Carrasco respecto de su pretendida originalidad para manosear esos símbolos relacionados con los golpes militares y los derechos humanos que ya habían sido muy manoseados aquí antes de su iluminada intervención.
      Los turistas vienen a conocer nuestras villas miserias y quedan encantados…
      Folklorista era el Cuchi Leguizamón, no este guitarrero de tres acordes.

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  2. Lo más indignante es el agravio a los luchadores por los derechos humanos, pero también agravia a los artistas de la música nativa.
    Mercedes Sosa y Atahualpa Yupanqui eran folkloristas. Este individuo jamás fue folklorista.
    Es tan solo un oportunista político que asumía una pose progre y tocaba el bombo cuando era redituable. Al aplicar la teoría lacaniana del espejo, se descubre que él era quien «robaba en nombre de» cuando cantaba «Señora de ojos vendados…». Lo que Juan dice de Pedro dice más de Juan que de Pedro.

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  3. Es cierto. Si cree que la audiencia del Colón no le perdona que sea folklorista, es que no está ni cerca de tomarle el pulso y entenderla. No sé quiénes no se lo perdonán, quizás los propios folkloristas, pero dudo que la audiencia considere esto al momento de evaluar su gestión.
    El programa del Abono Bicentenario fue fantástico, pero si analiza el costo de las entradas, quizás encuentre una puntita de por qué fracasó. En un punto la gente tuvo que elegir y resignar algunos espectáculos. Ópera/ballet + conciertos + Bicentenario + Mozarteum + Festivales Musicales = IMPOSIBLE. A esos precios solo queda elegir como cuando jugabamos a los Palitos Chinos. Me pregunto si no se hubiera recaudado más con entradas accesibles.
    Veremos cómo resulta 2013, pero si la motivación al momento de programar fue gastar menos, parece improbable que no se haya resignado en calidad.

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  4. La periodista no repregunta sobre la biblioteca. Deja la respuesta insatisfactoria como si fuera válida.
    Todos sabían que se iba a tardar años en habilitar el nuevo lugar en que iba a estar. ¿Por qué no puso los libros en los estantes de nuevo en lugar de vaciar la sala y poner un escritorio y cuatro sillas? ¿Por qué no se preocupa por el material que ha desaparecido y el estado en que se encuentra lo que quedó?

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  5. Se está robando con los derechos humanos…se referirá a la reapertura de las causas por crímenes de lesa humanidad? o a las obras que refieren a la época donde estos derechos estaban conculcados?
    en este caso hay obras que se sostienen, por ejemplo Infancia clandestina, por citar lo mas reciente, sin apelar a recursos trillados ni a símbolos vacíos de contenido como resultó la desafortunada puesta del Colon Ring.
    Pero el arte es materia opinable: me gustó, no me gustó….en fin
    Si en cambio el comentario del director del Colón hace referencia a la política de Derechos Humanos que el gobierno nacional acertadamente lleva adelante, con las consecuencias de público conocimiento, solo puede merecer el más enérgico repudio

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  6. Resumiendo:

    No sabe cuándo va a volver el Instituto y la Biblioteca al teatro, porque las obras ni siquiera se licitaron (por las dudas se quiere perpetuar en el cargo hasta que se hagan, se terminen y se inauguren). De todas maneras, eso no depende de él, la culpa es de otro (Desarrollo Urbano)

    Cancela títulos y funciones para cuidar el peso, porque se lo pidió el jefe de Gobierno. No depende de él, la culpa es de otro (Macri)

    El público no va al teatro, ni para el Abono Bicentenario ni para el Colón Ring. No depende de él, la culpa es de otro (el público que desconoce lo que pasa en el mundo y no tiene la cabeza abierta)

    Da la cara? para echarle la culpa siempre a otro. Cara-dura.

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  7. lo que se lee acá, es casi una nota de descargo, en donde pretende dar explicaciones (patológicas) de uno de los mas grandes fracasos de gestión en la historia del Teatro Colón, o de como un gorila y sus amigos pueden destruir años de cultura (trabajo), (estudio), (talento)…

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  8. Ayer me quedé patitiesa cuando leí lo que dijo de los derechos humanos, después reaccioné por cómo ofende a los verdaderos folkloristas.
    Ahora caigo en cómo nos ofende a nosotros los abonados, el público y los contribuyentes de la Ciudad que le pagamos el sueldo.
    Recordemos que ya fue declarado persona no grata para la actividad musical por el Sindicato Argentino de Músicos, pero sigue dirigiendo el Gran Mausoleo.

    El fracaso del Abono Bicentenario radica en que es carísimo, carísimo para lo que ofrece. A los abonados del Colón nos gustaría escuchar a Renée Fleming cantando una ópera dentro del abono lírico; hizo un recital con piano, ni siquiera con una de las dos orquestas con las que cuenta el Colón, al doble del precio de una función de ópera. De la misma manera, nos hubiera gustado ver a Volodos con la Filarmónica, no en un recital a telón cerrado, a más de cuatro veces del costo del abono sinfónico.

    Después nos insulta diciendo que no tenemos conocimiento de lo que pasa en el mundo. Ahora más que nunca sabemos lo que pasa en el mundo: gracias a Internet podemos ver y escuchar casi todo. Así pudimos ver, por ejemplo, cómo las «originales ideas» de Carrasco eran simples afanos de otras puestas; podemos escuchar a la Filarmónica de Berlín dirigida por Rattle tocando Mahler como debe ser, y después desilusionarnos con Diemecke y sus saltitos en las Cursilerías catalépticas. Eso sí, pagamos precios iguales o superiores a los de Europa y los Estados Unidos.

    No podemos tener confianza en su criterio de programador porque en toda su gestión ha demostrado una falta total de idoneidad y de criterio. Nunca pisó un Conservatorio, nunca formó parte de una orquesta sinfónica ni incursionó en el canto lírico; como dije ayer, tampoco fue ni será un folklorista. Es solo un oportunista político que lucra con el negocio del espectáculo y ocupa un cargo para el que no está calificado ni capacitado, amén de sus ideas políticas, bien definidas como zoológicas (en eso no se equivoca y lo demuestra con cada palabra que profiere). En ese zoológico no hay gente de la cultura, así llegó a dirigir el Colón.

    Es inaudito que se refiera al Abono Bicentenario como «mi ilusión»; se supone que el director del Colón, como cualquier funcionario, es un servidor público, no ocupa un cargo para imponer sus caprichitos a la población y lograr que le paguen tanto el sueldo como sus caprichitos.

    Miente: las funciones del Edipo no estaban llenas de gente joven, porque eran funciones de abono, con los abonados de siempre y los turistas que molestan en los pisos altos. Sí hubo gente joven con Ives, pero eso salió del cerebro de Bauer, no del suyo, y casualmente la entrada costaba $40.

    Nos insulta nuevamente cuando dice que «esperaba poder estrenar» San Francisco de Asís y tira nombres como Haselböck y Gardiner; desde que asumió los nombres se repiten, oh coincidencia (por ejemplo, una Fura por año, dos óperas de Perusso en tres años, un Brönimann por año…).

    Para finalizar con el gran negociado del Ring, ¿qué gran esfuerzo hizo? ¿Levantar el teléfono para llamar a Carrasco? ¿Pedir más plata a Hacienda para pagar todos los contratos duplicados, dos régisseurs, dos escenógrafos, dos todo, sus viajecitos a Europa, los viajecitos de Katharina, etc. etc. etc.? ¿Por qué no hace el esfuerzo de presentar una rendición de cuentas completa de cuánto costó este disparate?

    A él no le disgustó la puesta porque «había abierto su cabeza», con eso nos está diciendo cerrados a todos los que abucheamos ese bodrio fallido por incoherente, absurdo, ridículo y mal resuelto desde lo visual y lo actoral.
    Carrasco no es «muy europea», no está calificada ni capacitada para el cargo que ocupa (¡oh, exacto reflejo de quién!) y simula pomposamente una pretendida modernidad que no es tal, sino un vacío collage de ideas ajenas (ya antiguas) mal adaptadas. Se pueden ver los originales en YouTube.
    Los alemanes que vinieron, en su mayoría relacionados con el negociado, quedaron encantados, por supuesto. Las críticas de los medios alemanes tampoco fueron buenas, ¿cree que no sabemos leer, ni usar el divertidísimo traductor automático de google?

    Nunca se vio a Wagner en una villa miseria. Él convirtió al Colón en una villa miseria. ¡Caffi lo hizo!

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    • Bravo Mariangeles! Adhiero 100% a lo expresado por vos. Me gustaría agregar que era obvio que en la primera oportunidad que tuviera, Caffi se iba a despegar del estruendoso fracaso del Colón Ring. Quisiera recordarles a todos los habitués los dichos de Caffi, también en Clarín, en los días en que Carrasco se hacía cargo de la regie del fiasco, y cito: …”no pensé en ninguna otra persona (por Carrasco) que pudiera hacerse cargo de esa tarea”. Resulta que ahora él se lava las manos y la culpa es toda de Valentina, él no tuvo nada que ver.
      Por otro lado: “Katherina era sólo un valor agregado”??????? Pero qué presuntuoso patológico. Si Katherina no hubiera dado su consentimiento y permiso para la mutilación de la obra de su bisabuelo y no hubiera puesto su nombre para la convocatoria de los auspiciantes, el proyecto ni siquiera habría tomado estado público.
      Con respecto a la frase “que hoy se está robando en nombre de los derechos humanos”, creo que habría que aquilatarla con aquella otra de Caffi “apilar gente en los pasillos del Colón”. Ambas muestran a las claras el nostálgico pensamiento de Caffi y MERECEN EL MAS INTENSO Y CONTUNDENTE DE LOS REPUDIOS.
      Por úlitmo, insisto en lo que ya comenté con respecto a los sectores que siguen con su actividad fuera del Colón, específicamente Instituto y Biblioteca. En el cuarto piso del Colón tanto en el ala Tucumán, como en el ala Viamonte hay miles de metros cuadrados libres, desocupados, sin destino y sin final de obra que podrían servir (y sobra espacio) para reinstalar el ISATC y la Biblioteca, sin tener que emprender otra farónica y curresca obra (bloque C).
      Afortunadamente aunque Caffi: MIENTA,MIENTA,MIENTA, NADA QUEDA!

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    • ¡Gracias, Mariángeles, por desenmascarar a Diemecke y a Valentina Carrasco, que me recuerdan al hermosísimo traje transparente del emperador que en realidad desfilaba desnudo ante la muchedumbre que lo festejaba, disimulando lo evidente!

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    • Gracias Mariangeles por su regalo de cumpleaños, es el mejor que he recibido…
      Me explico; nací un 27 de diciembre; leí parcialmente la nota de Clarín el día de mi cumple, no pude continuar (cuan grande es la falta de discernimiento en la cúpula del gobierno de la ciudad, como para soportar a un funcionario de esta categoría inferior…. no quise ni siquiera leer mas. Una quincena después leo su impecable artículo y tengo que agradecérselo porque Ud tiene las ganas, la voluntad, la rebeldía, el empuje de escribir algo que yo pienso y que no he tenido ni siquiera ánimo para expresarlo en este medio. Tan agotado me tienen las noticias del querido Colón.¡ Ud me ha levantado el ánimo! se lo agradezco y ¡¡la felicito!!

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  9. ¡Felicitaciones Mariángeles y Máximo!
    No podía decirse más, ni mejor, ni más claro.
    ¡Ojalá el nuevo año 2013 traiga un poco de verdadera justicia para el castiagado Teatro Colón, sus artistas y trabajadores!
    ¡Y Felicidades para todos!

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  10. Gracias a todos por sus comentarios, gracias a Mariángeles por decir claramente lo que la mayoría tiene atragantado. Las respuestas de GC son fuera de serie, la confesión de un cínico que habla de sí mismo y de sus pares. La mención a los derechos humanos es abominable y no puedo tomármela con sorna porque es un agravio doloroso. Pero quisiera poner un poco el énfasis en las preguntas, en el reportaje. Ante las respuestas más inverosímiles, más banales, más (otra vez) cínicas, no hay re preguntas. No hay discusión, no hay nada. Un silencio complaciente digno del que o no sabe o le conviene no saber. Todo disfrazado hipócritamente de “cuestionario incisivo”. Que complicado debe ser ganarse así la vida.

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  11. Adhiero a los excelentes comentarios.
    Detalle: “Caffi acepta conversar con Clarín”: qué vivo, es como si Michael Corleone ‘aceptara conversar’ con Don Vito…
    Por lo demás, es el mismo discurso que su jefe, inculpando al Gob Nac de sus falencias o errores. Y el remate sobre los DDHH y la “imagen demasiado actual de lo que está pasando con el gobierno nacional” sobrepasa todo límite.

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