Maximiliano Guerra: “Logramos meter al ballet en la cultura popular”

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Maximiliano Guerra: “Logramos meter al ballet en la cultura popular”
El artista presenta Argentino, un espectáculo que fusiona la danza clásica con la milonga, el folklore y el rock nacional. Habla además de la diferencia entre el disfrute y el sometimiento a la disciplina, el posible regreso como jurado de Talento Argentino y su pasión por el futbol.
Pasó toda su infancia en el barrio porteño de Almagro. Ágil e inquieto, empezó a jugar al fútbol siendo bien pibe. Se notaba que tenía condiciones. Pero a los 10 años, acompañó a su hermana mayor a una clase de ballet y quedó hipnotizado. Sus papás accedieron a anotarlo en la academia de baile. Y cuando entraba en la adolescencia, colgó los botines que usaba en el Club River Plate y se dedicó a la danza clásica. Así fue que Maximiliano Guerra formó parte del Ballet Estable del Teatro Colón y de otras importantes compañías en Los Angeles, Londres, Berlín y Milán; recorriendo escenarios de todo el mundo.

Maximiliano Guerra: “Logramos meter al ballet en la cultura popular”

Hoy, cada lunes y martes, en la Sala Payró del Teatro Auditorium, el bailarín y coreógrafo invita a los espectadores a encontrarse con el ser nacional, a través de la música y la danza. Partiendo desde la milonga, pasando por el folklore contemporáneo y desembocando en el rock nacional, Guerra combina y recorre diferentes ritmos, escoltado por el Ballet Argentino. En lo que resta de la semana, viaja con su show a otras ciudades balnearias y, durante los próximos meses, planifica salir de gira por todo el país. "Una de nuestras tareas es acercar el arte", remarca.
¿Esa es la razón por la que combinás la danza clásica con otros géneros?

-Creo que el primer motor originario fue hace muchos años, y surgió de la necesidad de desestructurar al ballet, que estaba siempre encerrado en los grandes teatros líricos, a los que la gente les tiene miedo y no va. Es una necesidad para el artista, por lo menos en mi caso, tener presentes cómo nacimos. Soy la consecuencia de la cultura del pueblo. En nuestra historia tenemos grandes bailarines, quizás la más conocida es Liliana Belfiore pero ninguno fue el fenómeno que se creó con Julio Bocca y conmigo. Logramos que el carnicero o el chofer de un taxi nos conozca. Eso quiere decir que la danza clásica está dentro de la cultura popular. Al público hay que seducirlo, no le explico cómo es Tchaikovsky ni Wagner, le explico que esto -que se hace dentro del Teatro Colón- también se puede hacer con temas de Bersuit, Charly García, Bon Jovi y Aerosmith.
Como docente, ¿transmitís esto a tus alumnos?
-Lo que queremos lograr es que chicos y grandes, los que quieran hacerlo profesionalmente o no, encuentren arte, que la respiren porque creo que el arte es sanador, es la salvación. Además, descubrir la vocación a temprana edad ayuda al adolescente a emprender un camino de sanidad sin alcoholismo, drogas, accidentes. El arte permite que aparezcan las preguntas que se tienen y que muchas veces los padres no están en condiciones de responder. En la transición entre la niñez y adultez es importante encontrarse con la creatividad.

¿Fuiste un afortunado al descubrir tu vocación y, siendo un adolescente, elegir el ballet en lugar del fútbol?
-Creo que lo había decidido antes. A los 13 años fue específicamente porque dejé de jugar y me dediqué sólo a la danza. Creo que en esto los padres tenemos que ser muy atentos. Tenemos que mostrarles un abanico a nuestros hijos. Hay que hacer como con la comida e ir probando un poquito de todo para conocer diferentes sabores, texturas y saber qué te gusta y qué no.

Tu pareja y compañera sobre el escenario, Patricia Baca Urquiza, sufrió un infarto hace un año y medio, ¿es difícil no bailar junto a ella?
-Tuvimos un año complejo, de octubre a octubre nos cacheteó varias veces (N. de la R.: perdieron un bebé meses atrás). Estamos bien. Extraño mucho a Pato arriba del escenario. Es todavía un vacío grande que no esté a mi lado por lo que ella significa como mi amor pero también como artista. Gracias a Dios, ella está bien de salud, le dieron el alta para que empiece a bailar y practicar otra vez. Hay que ver si puede llegar a la exigencia de antes.

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