Tiempo de Música / 2013 en la encrucijada operística

Tiempo de Música
2013 en la encrucijada operística
La temporada lírica de este año, ofrecida por instituciones estatales y privadas, abarcará una treintena de óperas con autores bien conocidos y otros no tanto. Además, ese recorrido nos permite reflexionar sobre ese sector tan particular del campo musical argentino. Por Luciano Marra de la Fuente
Con las funciones de Così fan tutte de Mozart en el Teatro Avenida, comenzó, esta segunda quincena de marzo, la temporada lírica 2013. El plan de este año, que abarca casi treinta títulos, se terminó de cerrar recién el fin de semana del 9 de marzo pasado, con el anuncio demorado de la programación del Teatro Argentino de La Plata. La situación por la que atraviesa esta institución estatal (de público conocimiento) excede el objetivo de este artículo.

Vasily Kandinsky, Círculos en un círculo, óleo sobre
lienzo, 1923 / Museo de Arte de Filadelfia

Aquí se intentará, como en años anteriores, recorrer las relaciones que se generan al poner en un mismo plano las óperas elegidas por las instituciones públicas y privadas que integran el campo musical argentino. La idea es dar cuenta sobre la mirada actual que ese campo tiene sobre el género operístico, gracias al recorte que se hace sobre la historia musical y al criterio de selección que se tiene sobre determinados autores o estilos.

1. Los de siempre

Si el año pasado, por la cantidad de obras de Giuseppe Verdi y Richard Wagner que se ofrecían, creíamos que era una buena preparación para este 2013 —año del bicentenario del nacimiento de ambos autores—, estuvimos errados. Fue como si se tomara impulso para dar una gran carrera, que a la vista de los hechos quedó siendo una vuelta a la manzana. Verdi es el que se llevará todos los honores con la puesta en escena de seis de sus obras, en tanto Wagner —que hasta hace poquito pensábamos que no tendría homenaje— tendrá una sola obra en escena, de las primeras de su producción, El holandés errante (1843) en el Teatro Argentino de La Plata.

Del autor italiano se verán obras bien conocidas, salvo un par de excepciones. Buenos Aires Lírica (BAL) ofrecerá Nabucco (1842), el primer triunfo verdiano; de las óperas populares de su período central, se podrán ver Rigoletto (1851) en El Círculo de Rosario y La traviata (1853) en el Teatro Argentino de La Plata; y de las obras de madurez, el Teatro Colón presentará Otello (1887). Entre las excepciones, encontramos Un ballo in maschera (1859) en el Teatro Colón, una ópera difícil que debería comprometer a un elenco y una concepción teatral que no tenga fisuras, y la bufa Un giorno di regno (1840), que regresa por segundo año consecutivo a cargo del Ensamble Lírico Orquestal, esta vez en el Auditorio de Belgrano. De todas maneras, pensar que Un ballo in maschera es una rareza da cuenta de lo reiterativo que se ha tornado el repertorio verdiano de los últimos años.

Giuseppe Verdi y Richard Wagner

El bel canto italiano de comienzos del siglo XIX estará representado sólo por dos de sus popes: Gioacchino Rossini volverá a escena por Juventus Lyrica (JL) con su archiconocido Il barbiere di Siviglia (1816), mientras que Gaetano Donizetti se lo verá en su doble faceta: la bufa y popular L’elissir d’amore (1832) en el Círculo de Rosario y el melodrama Lucrezia Borgia (1833) por BAL. Vincenzo Bellini, el otro pope de esta época, estará ausente, como también los festejos por el bicentenario —si es que fuera necesario celebrarlos— de los estrenos mundiales de Rossini: la bufa L’italiana in Algeri que se vio hace un cinco años y Tancredi, primer éxito de popularidad del compositor, un melodrama que nunca se ha dado en nuestro país.

De las óperas más populares del repertorio y de fines del siglo XIX, subirán a escena Carmen (1875) de Georges Bizet al Teatro Colón y La bohème (1893) de Giacomo Puccini al Teatro Avenida por JL, aunque son dos obras que hace poco menos de tres años ya estuvieron en los escenarios porteños.

Lo más antiguo que se escuchará esta temporada será Wolfgang Amadeus Mozart. Dos óperas bufas son de la trilogía concebida con el libretista Lorenzo Da Ponte: el Teatro Colón ofrecerá Le nozze di Figaro (1786) y BAL —como ya se mencionó— comenzó el año con Così fan tutte (1790). El singspiel alemán La flauta mágica (1791), la última obra de la producción mozartiana, será con la cual JL comience en abril su temporada. La novel agrupación Lírica Lado B, en su quinta temporada consecutiva —y tras abordar Telemann, Haydn, Martín y Soler, y Sullivan—, se atreve con Il sogno di Scipione (1772), una de las difíciles óperas serias mozartianas. Quizá haya un autor anterior a Mozart durante la temporada, cuando la Compañía de las Luces anuncie la ópera que aborde este año en el Museo de Arte Decorativo porteño.

2. Regresos y novedades

Una escena de La mujer sin sombra, producción de Andreas Homoki, De Nederlandse Opera, Amsterdam, 2008, concebida para el Gran Teatro de Ginebra en 1991 y que se verá este año en el Teatro Colón / Fotografía de Clärchen y Matthias Baus

Luego de casi cuarenta años de ausencia en los escenarios argentinos, vuelve La mujer sin sombra (1919) de Richard Strauss, obra compleja si las hay en el repertorio operístico, por sus requerimientos musicales y dramáticos. También es bienvenida la puesta en escena —luego de dieciocho años de ausencia— de la más importante y difundida ópera de Leos Janacek, Jenufa (1904), esta vez por BAL. Como novedad para nuestro medio serán las primeras representaciones de dos óperas en un acto del ruso, de esencia post-romántica, Sergei Rachmaninov: Aleko (1892) y Francesca da Rimini (1906) en el Teatro Colón.

Tanto el Teatro Colón como el Teatro Argentino incluyen obras no concebidas como ópera en su temporada: el Colón brinda su homenaje al centenario del nacimiento del inglés Benjamin Britten interpretando el Réquiem de guerra (1962), mientras que el Argentino ofrecerá una versión escénica de Pierrot Lunaire (1912), el ciclo de canciones de Arnold Schoenberg sobre poemas de Albert Giraud traducidos al alemán.

El Ciclo Colón Contemporáneo presentará dos obras significativas de fines del siglo XX. Se podrá apreciar la inclasificable Prometeo, tragedia dell’ascolto (1984) del italiano Luigi Nono en coproducción con  el Ciclo de Música Contemporánea del Teatro San Martín y la obra de teatro musical Black on White (1996) del alemán Heiner Goebbels, de quien hace un par de años se pudo ver la inquietante Eraritjaritjaka en el Festival Internacional de Buenos Aires. El Ciclo del San Martín repondrá la ópera de cámara El gran teatro de Oklahoma (2010) del argentino Marcos Franciosi, basada en un capítulo de la novela América de Kafka y estrenada en el Centro de Experimentación y Creación del Teatro Argentino (TACEC) platense.

Luigi Nono en la Iglesia San Lorenzo de Venecia, lugar
del estreno de Prometeo, tragedia dell’ascolto, 1984

La temporada de ese centro platense para este año aún no se anunció, aunque se prevé que sus actividades regresen en el segundo semestre. Tampoco se han anunciado los proyectos que integren el Ciclo de Ópera Contemporánea, organizado por la  Secretaría de Cultura de la Nación Argentina, si es que se lleva a cabo su tercera edición este año. Por lo tanto, todas las nuevas creaciones de artistas argentinos que tenemos a disposición actualmente sólo pertenecen al Teatro Colón.

Mario Perusso, compositor residente de la institución, estrenará en la Sala Principal del Teatro su quinta ópera, Bebe Dom o la ciudad planeta, a menos de dos años de su anterior obra Fedra (2011). Con libreto de Horacio Ferrer, el Teatro la anuncia de la siguiente manera: “Con algún toque de bandoneón, pero mucho del más genuino arte lírico, la obra promete más de la pericia y la maestría de su autor en la composición para voces y orquesta”. Más allá de toda pericia o eventual maestría, pareciera que el cargo de compositor residente monopoliza la Sala Principal del Teatro Colon, no permitiendo a otros talentosos compositores argentinos ingresar a su escenario y que sí tienen cabida en el Centro de Experimentación (CETC).

Allí se darán los estrenos mundiales de Luzazul de Marcelo Delgado con libreto de Emilio García Wehbi sobre una novela de Sylvia Plath; Don Francisco y los enmascarados con música y libreto de Pablo Massa; Proyecto Victoria Ocampo con música de Martín Bauer y libreto de Beatriz Sarlo; la obra-instalación Emperatriz de los jóvenes Lolo y Lauti (Lorenzo Anzoátegui y Lautaro Caminovich); y Spam, la nueva "ópera hablada" con texto de Rafael Spregelburd y música de Zypce, luego de su formidable Apátrida vista hace dos años en El Extranjero.

2013 en la encrucijada operística

Por Luciano Marra de la Fuente

3. Círculo de amigos

Pieter Brueghel el Joven, La kermesse de San Jorge, óleo sobre tabla, 1628

Como en años anteriores, el núcleo fuerte de compositores consagrados por el público cautivo —y al que ineludiblemente recurren las instituciones musicales para su aceptación— continúa de la misma manera. Lo notable de este 2013 es la concentración en ciertos autores como Verdi y Mozart, que juntos abarcan un tercio de la totalidad de los títulos. La merma en la cantidad de producciones de las instituciones estatales (Teatro Argentino) o privadas (BAL y JL antes programaban un título más) hace que el plan lírico local se vea empobrecido y que se ofrezcan óperas que se vieron hace menos de cinco años.

Si el año pasado vislumbrábamos que el canon operístico de a poco se iba modificando con el ingreso de obras y estéticas poco frecuentes, este año se ve como un repliegue a su núcleo más duro. Existen excepciones pero que van por circuitos alternativos al canon instituido. La iniciativa del Colón Contemporáneo, por ejemplo, es muy buena porque permite acceder a obras que hasta ahora podían ser conocidas a través de las grabaciones. Sin embargo, el hecho de que se lo conciba como algo separado y no emparejado a lo que el Teatro Colón ofrece en el grueso de su programación demuestra una concepción de públicos diferenciados que consumen sólo lo que a cada uno les gusta y nada más. En ese sentido también es similar la circulación de obras inéditas, que quedan recluidas a esos espacios alternativos, consagrados y con su público cautivo.

En otros años, desde este lugar, sugería una lista de autores a incorporar a nuestro panorama musical, incluso en ahondar en el repertorio latinoamericano propio, pero esta vez —más allá de que algunas obras generan mucha expectativa— tengo la sensación que siempre giramos en una misma ronda de obras, nombres y circuitos que no se puede parar aunque uno tenga esperanzas. Ojalá en un tiempo, no tan lejano, ese círculo se renueve, mezcle o rompa, para así poder disfrutar de una heterogeneidad bien necesaria.

Luciano Marra de la Fuente
editor@tiempodemusica.com.ar
Marzo 2013

Detalles de las temporadas

1. Teatro Colón

2. Teatro Argentino de La Plata

3. Buenos Aires Lírica

4. Juventus Lyrica

5. Ciclo de Música Contemporánea del Teatro San Martín

6. Ensamble Lírico Orquestal

7. Lírica Lado B

8. Teatro El Círculo de Rosario

9. Teatro Municipal de Santiago de Chile

10. Teatro Municipal de São Paulo, Brasil

11. Teatro São Pedro de São Paulo, Brasil

 

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