Perfecta maquinaria – 26.04.2013 – lanacion.com

La Nación | Viernes 26 de abril de 2013 | Publicado en edición impresa
Cuarteto Arditti
Perfecta maquinaria
Con la actuación del célebre ensamble liderado por Irvine Arditti, mañana comienza la tercera edición del ciclo Colón Contemporáneo
Por Pablo Gianera | LA NACION
Lo primero que habría que decir del Cuarteto Arditti es que es una de las maquinarias más perfectas en la interpretación de la música contemporánea. Pero esto, aunque cierto en la medida en que explica la precisión, es escaso, porque omite su extrema sensibilidad y su relevancia histórica en la revitalización de la escritura para cuarteto de cuerdas. Por motivos difíciles de explicar, muchos compositores de mediados del siglo XX habían abandonado la escritura para cuarteto, "objeto de tabúes a causa de su familiaridad misma", según la definición de Helmut Lachenmann a propósito de su obra Gran Torso , justamente para esa formación, que había sido elevada a ejemplo del absoluto de la música instrumental. Fundado en 1974, el Arditti (integrado actualmente por los violinistas Irvine Arditti y Ashot Sarkissjan, el violista Ralf Ehlers y el chelista Lucas Fels) venció esas reticencias y cambió el paisaje.

Podrán discutirse las ventajas y desventajas de la especialización en un repertorio nuevo, pero no la influencia de la especialización.

No se trata sólo de que el cuarteto ofreciera primeras audiciones; fueron, en muchos casos, los mismos compositores quienes decidieron escribir para el grupo porque sabían que contaban con músicos competentes. De esa colaboración salieron cientos de piezas -entre las que hay que contar el singularísimo Helikopter-Quartett, de Stockhausen- que de otro modo no habrían existido. La vieja presunción de Goethe según la cual un cuarteto de cuerdas era el ideal de cuatro amigos adquiere con el Arditti un nuevo sentido: de ser un ideal íntimo, cerrado sobre sí mismo, se convierte en un ideal de los compositores compartido con los intérpretes. Lo dice el propio Irvine: "El cuarteto es un medio activo, vivo, en el que los compositores pueden trabajar de maneras muy distintas y experimentar formas activas de diálogo. Gracias a eso, los compositores que quieran escribir hoy cuartetos de cuerdas tienen modelos en los cuales inspirarse".

En su nueva presentación en Buenos Aires, en la apertura del ciclo Colón Contemporáneo 2013, este sábado, a las 20.30, el Arditti ofrecerá un programa que bien puede escucharse como una historia condensada de la escritura para cuarteto. En primer término, el Cuarteto de cuerdas N° 4 de Bela Bartok, fechado en 1927; en el centro, el Cuarteto N° 2 de György Ligeti, de 1968, y, como cierre, el Cuarteto N° 3 Grido, de Lachenmann. Es un recorrido inteligente, con sus rupturas y sus continuidades: la escritura de Ligeti conversa con la de Bartok, y Lachenmann, por su parte, abre otro horizonte para el cuarteto con arcos. Antes del final, está programada también Dos versiones, de Gerardo Gandini. El homenaje sirve aquí además como pretexto para el acercamiento del Arditti a la música del maestro argentino muerto hace pocas semanas. "Es una pieza muy hermosa -observó Irvine después de prepararla-. Me hubiera gustado haber llegado a ella antes, con el compositor todavía vivo." Tal vez esta ejecución en el Colón sea la primera de otras, en otras costas.

Más contemporaneidad

El concierto del Cuarteto Arditti es doblemente significativo; por sí mismo, naturalmente, y también porque constituye el emblemático inicio de una temporada que reserva otros acontecimientos no menos relevantes. Esta tercera edición de Colón Contemporáneo seguirá, el 13 de junio, con una integral de la obra para orquesta de Iannis Xenakis dirigida por el español Arturo Tamayo. En octubre se verá Metrópolis, con la música de Martín Matalón, ejecutada por el ensamble BCN 216, de Barcelona. Matalón había hecho su versión musical de la película de Fritz Lang en 1995, pero luego, en 2008, el Museo del Cine encontró una copia de 1928 que permitió restituir 25 minutos que se creían perdidos (algunos recordarán que ese mismo año se proyectó el corte completo, claro que sin restaurar, con música en vivo del trío de Ernesto Jodos); sobre esta nueva versión volvió a trabajar el compositor argentino. Un mes después estará el italiano Salvatore Sciarrino; llegará él mismo, que visitará por primera vez Buenos Aires, y lo harán asimismo dos estrenos: Morte di Borromini, para orquesta y parlante, y Variazioni, para chelo y orquesta.

Pero el punto más alto de esta temporada llegará al final, cuando, en dos funciones (el 23 y el 24 de noviembre), se vea en la sala principal del Colón Prometeo, la monumental ópera de Luigi Nono para 11 solistas, coro, ensamble y procesamiento en tiempo real, interpretada por la London Sinfonietta, con dirección de Baldur Brönnimannm y curaduría de André Richard. Nono definió esta obra como Tragedia dell’ascolto, una "tragedia de la escucha", y en verdad la sucesión de nueve números, con textos sobre el mito reunidos por el filósofo Massimo Cacciari, es una exploración radical de las posibilidades de desmontar el teatro a la italiana: aquí el público queda rodeado por los solistas instrumentales, vocales y por el coro. La formidable caja acústica del Colón encontrará esta vez un nuevo destino.

  • Cuarteto Arditti
    Ciclo Colón Contemporáneo.
    Teatro Colón, Libertad 621
    Función, mañana, a las 20.30.

Ashot Sarkissjan, Lucas Fels, Ralf Ehlers e Irvine Arditti, los integrantes del emblemático cuarteto. Foto: Santiago Hafford

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