El Observador + Un barullo bárbaro en palcos y plateas

El Observador + (Uruguay) Espectáculos | Edición del día Jueves 18 de Julio de 2013
Un barullo bárbaro en palcos y plateas
Más de 1.000 niños de escuelas rurales asistieron el martes a ver Hansel y Gretel en el Sodre, evento al que también fue Mujica
Media hora antes del comienzo de la función, sobre las cuatro de la tarde del martes, el salón de entrada del Auditorio Nacional Adela Reta estaba sorprendentemente vacío y tranquilo para la bulliciosa multitud de niños que era esperable encontrar. Ese día, más de 1.000 alumnos de 99 escuelas rurales de todo el país se congregaban en el Sodre para asistir a Hansel y Gretel, la ópera que se estrenó el miércoles 10 de julio y continuará en escena hasta este domingo. No había surgido ningún problema de organización; por el contrario, todos estaban tranquilamente sentados en las butacas del teatro, esperando que se iniciara la obra.

Los cientos de niños luciendo sus túnicas blancas creaban un ambiente festivo mientras esperaban el comienzo de un espectáculo que, para la mayoría, representaba la primera vez que asistía a una ópera y a un teatro de tal envergadura. Para muchos se trataba, además, de la primera ocasión en la que concurrían a la capital.
Los pequeños aplaudían efusivamente cada vez que alguno de los payasos que se repartían por la sala elevaba un cartel con el nombre de su escuela. Pero pasadas las cuatro y media de la tarde el griterío se hizo tan estruendoso que parecía como si algún mítico cantante de rock hubiera concurrido al evento. Sin embargo, quien había arribado era el presidente José Mujica, acompañado por el Ministro de Educación y Cultura (MEC), Ricardo Ehrlich, y el director de Educación del MEC, Luis Garibaldi. 
Poco después comenzó el espectáculo a cargo de la Orquesta Sinfónica del Sodre con dirección de Stefan Lano y dirección escénica del argentino Willy Landin, régisseur y escenógrafo egresado del Teatro Colón, quien ya presentó en Uruguay Cavalleria rusticana y Pagliacci, en el Teatro Solís.
Desde el comienzo, la adaptación del cuento de los Hermanos Grimm sorprendió a los niños con su despliegue técnico y decorativo, por ejemplo cuando el libro gigante que ocupaba el escenario se transformó en la casa de Hansel y Gretel. Los personajes, interpretados por las argentinas María Florencia Machado y Ana Laura Menéndez, cantaban en castellano a la vez que sus diálogos aparecían en una pantalla sobre el escenario. Esto era de gran ayuda, ya que el principal problema de la obra fue que el sonido de la música tapaba demasiado las voces de los intérpretes, que por momentos eran poco perceptibles.
En la versión de Landin la madrastra que quiere deshacerse de sus hijastros se transforma en una madre preocupada porque no tiene qué darles para comer a sus hijos (en consonancia con el argumento de las primeras ediciones del cuento). Es entonces que los manda al bosque a buscar frutillas, sin saber que allí habita una bruja que engaña a los niños con dulces y luego los convierte en pan de jengibre para comérselos. La versión no apeló a la escena de las migas de pan que Hansel usa en el bosque para no perderse, momento metonímico de la obra de los autores alemanes.
Hasta la llegada de los niños al bosque, en el que estos se encuentran con un ballet formado por plantas, faunos y hadas –cuya coreografía fue más bien sencilla– la obra se hace demasiado estática aunque bella en su música, efectos de luces y decorados.

Algarabía infantil 
Ni bien comenzado el receso, Mujica se apresuró a salir (previo encuentro con la actriz Soledad Silveyra, quien está en el país interpretando Nada del amor me produce envidia en el Teatro Solís) ante el apremio de varios periodistas que le preguntaron por los paros en la educación.0 “Siempre que llovió, paró”, dijo y se subió al coche que lo estaba esperando, en una salida casi tan de rockstar como su entrada.
El que se quedó fue el director de Educación Luis Garibaldi, quien habló con El Observador acerca de la importancia de acercar a niños alejados de la capital uruguaya a Montevideo y a un género como la ópera. El director de Educación sostuvo que la inversión del proyecto fue de US$ 50 mil y que la Organización de Estados Iberoamericanos aportó alrededor del 40% del dinero. Esto incluye los costos artísticos, las comidas y el alojamiento durante la noche del día anterior para aquellos que vinieron de los lugares más alejados.
Después del receso, la segunda parte resultó mucho más amena, sobre todo por la aparición en escena de la bruja (interpretada por el tenor uruguayo Gerardo Marandino) y también por la casa de la villana, que resultó otro logro escenográfico. Pese a los lógicos murmullos, el público infantil fue muy agradecido y festejó con gran algarabía cuando los hermanos, por fin, se liberaron de la hechicera. 
“A lo primero fue medio aburrido, pero después bien”, dijo Christian de la escuela 128 de Canelones, mientras su compañera, Samira, reconoció que por momentos se estaba durmiendo. Pero amén de la dificultad que podía significar leer y ver la obra al mismo tiempo, los niños dijeron que la comprendieron bien y mostraron un gran entusiasmo al hablar de la experiencia.
No solo la obra fue una sorpresa para ellos, sino también el propio teatro. “Cuando ingresaron pensaron que la obra iba a ser en al sala de entrada”, dijo una docente de Canelones, que sostuvo que los niños estaban maravillados cuando vieron dónde se desarrollaba todo. Algunos, sin embargo, prefirieron otros aspectos de la jornada: “Me he divertido mucho, ahora lo que más me gustó fue la llegada de Mujica”, dijo uno de los niños. 
Aquellos que vinieron de departamentos más alejados disfrutaron también de un breve paseo por Montevideo, que realizaron por la mañana. Algunos fueron al zoológico y otros dieron una vuelta por el Centro y la rambla. Matías, de Salto, dijo que una de las cosas que más le sorprendió era “un lugar alargado con una bandera de Estados Unidos”.
Al final de Hansel y Gretel, los estudiantes fueron recibidos por los actores de la obra y se les dio leche chocolatada. Mientras, en la puerta del Sodre esperaban los ómnibus para emprender el regreso y un vendedor intentaba aprovechar la ocasión ofreciendo calcomanías de Hansel y Gretel junto con espadas láser, perritos de peluche y autoadhesivos de la selección sub 20. “Me clavé con 2.000 pegotines de Uruguay. Vendí 120”, dijo el vendedor defraudado con la derrota futbolística del sábado. Pero ante la salida ordenada de los niños, que iban en su mayoría directamente hacia los ómnibus, no parecía que en esta otra ocasión el vendedor fuera a cambiar su suerte.

El Observador +

Un comentario en “El Observador + Un barullo bárbaro en palcos y plateas

  1. Que diferencia, mientras los políticos argentinos se revuelven entre la corrupción y las especulaciones de poder, la crisis política se refleja claramente…. comparando lo que tuvimos acá hace no muchos años…..

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