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La Casa tomada en Aix
Mikel Chamizo
Tras el importante éxito del estreno mundial del pasado verano –Written on skin de George Benjamin, que cosechó fantásticas críticas tanto en el Festival de Aix como en las posteriores representaciones en la Royal Opera House, y que está programada en varios coliseos europeos en las próximas temporadas- se esperaba con una mezcla de espectación y escepticismo la nueva ópera del portugués Vasco Mendonça, compositor aún joven, nacido en 1977 y aunque cada vez más conocido en los circuitos contemporáneos europeos, muy lejos aún de atesorar el gran renombre de un George Benjamin.

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El objeto escogido para su cuarto acercamiento al teatro musical -anteriores son What? (2006), Jerusalem (2009) y Ping (2011), aunque solo la segunda es propiamente una ópera- era además uno de los más conocidos cuentos de Julio Cortázar, Casa tomada. Un autor, imagino, muy complejo de llevar a la ópera dado lo experimental de la forma y lo imbricado del contenido de sus creaciones literarias. Y además Casa tomada, una obra temprana (de 1946) pero ya asimilada a la estética neo-fantástica de Cortázar, es, bajo su apariencia de historia de fantasmas, una gran alegoría de no se sabe exactamente el qué -una crítica al avance del peronismo es la teoría más extendida-, lo que se me antoja que debe dificultar aún más la translación acertada de su espíritu al terreno de la música. Si algún lector desconoce el relato original, que se lee en tan solo diez minutos, puede consultarlo en este enlace.

The house taken over no es, desde luego, la primera vez que se lleva a Cortázar al mundo operístico. Solo en los últimos años han visto la luz varios títulos basados en la obra del argentino: en 1999 la Opéra de Lorraine estrenó Un tango pour Monsieur Lautrec, con música de su compatriota Jorge Zulueta; en el 2004 la Opéra de Burdeos hizo lo propio con la adaptación de Los Reyes, musicalizada por Philippe Fénelon; y en el 2009 Antonio Zimmermann presentó Clone, ópera de cámara en un acto, en la Sala de Experimentación del Teatro Colón. Ninguna de esas producciones ha logrado mantenerse en el repertorio mucho más allá de la noche de su estreno, así que The house taken over, amparada por un festival tan importante como el de Aix-en-Provence, se presentaba como la nueva y más importante oportunidad de ver triunfar, por fin, a Cortázar en el campo de la ópera.

The house taken over en Festival d'Aix-en-Provence 2013

The house taken over de Vasco Mendonça en Festival d’Aix-en-Provence 2013

© Patrick Berger / Artcomart

Es difícil, pese a todo, augurarle un futuro brillante a esta adaptación cortazariana de Vasco Mendonça y Sam Holcroft. La reconversión que la guionista inglesa ha hecho del breve relato, transformándolo en un libreto de algo más de una hora, es desde luego muy notable, pues reconstruye con gran credibilidad los diálogos que podrían mantener los hermanos en su extraña cotidianeidad y añade algunas pinceladas de humor a los estados psicológicos que atraviesan en su necesidad de recluirse en espacios cada vez más pequeños. Si el libreto está bien resuelto, las dudas en torno a The house taken over proceden, me temo, de la partitura, correcta y dramáticamente efectiva, pero poco más. Espero no equivocarme, porque la acústica al aire libre del Domaine du Grand Saint-Jean no favorecía en absoluto la apreciación de la música: cada uno de los trece instrumentos de la plantilla orquestal, y en especial la percusión, se percibían con demasiada individualidad y separación, lo que afectó mucho al empaque del conjunto y a la belleza de la sonoridad general. Aún así, a la partitura, que abraza sin prejuicios algunos clichés -que funcionan muy bien en unplano dramático, pues los clichés no han llegado a serlo en vano-, le falta una seducción tímbrica y melódica propia, que vaya más allá del mero acompañamiento de la acción teatral.

Mendonça obtiene un resultado notable recreando el ambiente enrarecido de la casa que los dos hermanos comparten con los intrusos invisibles; consigue apoyar con mucha precisión sonora los sustos, caídas de sillas y libros, los momentos de terror de la historia; realiza un trabajo vocal muy cuidadoso, en el que se puede entender cada sílaba que cantan los protagonistas (en inglés, esta vez se ha traducido a Cortázar); logra que la ópera fluya del principio hasta el final sin encontronazos, con naturalidad y una evolución creíble de los personajes -o falta de evolución, pues en eso incide precisamente el relato de Cortázar-; en fin, Mendonça consigue que The house taken over, como teatro musical, funcione realmente bien. Y, sin embargo, nos quedamos con la sensación de que no había nada memorable en su música: nada nuevo, ni arrebatador, ni siquiera especialmente interesante. Una partitura correctísima, sin duda, que no es poco tratándose de un compositor aún joven; pero también una creación poco comprometida con la expresión personal del propio Mendonça, que tiene en su catálogo obras mucho más llamativas.

The house taken over en Festival d'Aix-en-Provence 2013

The house taken over de Vasco Mendonça en Festival d’Aix-en-Provence 2013

© Patrick Berger / Artcomart

La puesta en escena de Katie Mitchell fue una gran ayuda a la recepción de The house taken over, como ya lo fue hace un año con Written on skin. Bajo unos preceptos perfectamente funcionales y nada experimentales, en una propuesta sin rarezas ni aspavientos pero detallista y con gran oficio, Mitchell y el escenógrafo Alex Eales solucionaron con sencillez y buen efecto -girando parte de la escenografía- el punto más complejo del libreto: el abandono sucesivo de los espacios de la casa ante el acoso de los fantasmas, o lo que quiera que sean los “intrusos” a los que se enfrentan los protagonistas. En el plano actoral, Mitchell logró reflejar adecuadamente los interminables rituales y comportamientos obsesivos que han creado los dos hermanos en su aislamiento en la centenaria casa familiar, y presentarlos como un aspecto creíble de su relación personal sin que parezcan ridículos para el público -aunque, por supuesto, lo son-. El trabajo de actores fue sobresaliente, refinado y natural, lo que a la postre pudo conducir al público a disfrutar de The house taken over más como obra de teatro con acompañamiento musical que como una ópera propiamente dicha. Las esforzadas interpretaciones de Oliver Dunn y de Kitty Whately, encarnando al inseguro hermano y a la primero discreta y después rebelde Irene, jugaron un papel importantísimo en el éxito de la función, como no podía ser menos en una ópera con solo dos personajes -sin no contamos los fantasmas-.

Grand Saint-Jean, 13/07/2013. Ouverture du Domaine du Grand Saint-Jean. The house taken over, ópera de Vasco Mendonça sobre un texto de Sam Holcroft, adaptado de la novela Casa Tomada de Julio Cortázar. Estreno mundial, encargo del Festival d’Aix-en-Provence. Dirección escénica de Katie Mitchell. Escenografía de Alex Eales. Oliver Dunn (Brother), Kitty Whately (Sister). Asko | Schönberg Ensemble. Dirección musical: Etienne Siebens. Ocupación: 100%

Este artículo fue publicado el 18/07/2013

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