Charlas de Quincho – Ambito.com

Ambito.com |   Lunes 22 de Julio de 2013   
Charlas de Quincho
El frío polar asoló a Buenos Aires pero no restó calor a la función del gran abono del teatro Colón, ni mucho menos al regreso del tenor rosarino José Cura, que vino de Madrid con un plan ambicioso: cantar "Otello" de Verdi y cumplir además con el papel de régisseur y escenógrafo. Las desgracias de la inocente Desdémona y las pérfidas sospechas de Otello, los celos, sumaron pasiones a la historia de Cura, aunque la voz no lo ayudó (ver pág. 2 de Espectáculos), al menos en la Función de Gran Abono. A Cura le agrada cantar en el mismo teatro que un buen día no lo quiso y no apreció su talento. Ya lo hizo en el "Otello" de 1999, aunque con voz y energía más frescas. Deslumbró entonces a la platea con su torso desnudo y una musculatura envidiable, forjada porque pagaba sus estudios dando clases de gimnasia. En el Colón le habían dicho que nunca sería un buen cantante. Ahora su peso está un tanto excedido y, prudente, apareció en escena cubierto con una amplia túnica negra.

Comentando estas cuestiones, aunque no necesariamente con ese punto de vista, estaban Alejandro y Magdalena Cordero, Gino Bogani, Pedro Pablo Garcia Caffi, Lili de Benedetti, Norma Quarrato, Norberto Frigerio, Guillermo Ambroggi, la embajadora Elsa Kelly (miembro del Tribunal del Mar que intervino en el cautiverio de la fragata Libertad) y Graciela Borges (a quien le recomendaron moderar los frizados de su pelo enrulado). "Este es un verdadero moro de Venecia", dijeron algunos. Otros callaban. Antes de Otello, por decisión de Cura, hubo un momento emotivo. Se invitó al público a recordar a Roberto Oswald – el legendario régisseur de inolvidables puestas en el Colón que falleció hace diez días – con ocho campanadas, una por cada década vivida. El tañido metálico resultó infinitamente penoso. Pero enseguida, también por mandato de Cura, se vinculó a Otello con Miguel de Cervantes y la Batalla de Lepanto. Pocos entendieron entonces, y se preguntaron cuándo empezaría la función.
La movediza puesta de Cura acaparó de inmediato la atención. El escenario giratorio se desplazaba en semicírculos arrastrando al coro, los navegantes, esclavos, soldados, sirvientes y mujeres del pueblo. Sin tregua, durante las dos horas y media que duró la función. Las incesantes rotaciones hacia la derecha y la izquierda, demandaron sin duda loables esfuerzos, pero no para todos los resultados fueron igualmente loables. Alguien aseguró que los cantantes se persignaban para no marearse y mantener el equilibrio en ese suelo inestable que tendía a eyectarlos. Nelly Arrieta se retiró antes del final, y cuando llegó el segundo entreacto, el palco más concurrido fue el de Mirtha Legrand, quien entre visita y visita tiraba besitos aquí y allá. El diplomático francés Jacques Batho, Cristina Kaoluff, y Mónica Parisier, prefirieron ir a tomar un champagne aunque el tintineo de las luces reclamaba el regreso a la sala. Juan Bruchou (Banco Citi) no cesó de invitar al inestimable conjunto de espectáculos que patrocina. Finalmente, ya en el restaurante Edelweiss, se escucharon elogios a la manera especial de cantar de Cura, a su "imprudencia emotiva". Y mientras algunos entendidos aseguraban que su voz sonaba pobre, otros destacaban los atributos del tenor. "Por cierto, así se construye la fama", concluyó uno, casi filosófico.
Charlas de Quincho – Ambito.com

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s