Zubin Mehta: sencillamente sublime – 26.08.2013 – lanacion.com

lanacion.com | Lunes 26 de agosto de 2013 | Publicado en edición impresa
Clásica
Zubin Mehta: sencillamente sublime
Por Pablo Kohan | Para LA NACION
Tras pocos años de ausencia, una vez más, afortunadamente, la Filarmónica de Israel regresó a la Argentina. Ante el hecho, casi como una lógica consecuencia, parece necesario compararla no sólo consigo misma, según van pasando los años, sino también con las otras grandes orquestas del planeta. En una u otra contienda, la orquesta sale estupendamente bien. Con Zubin Mehta más sabio que fogoso y más profundo que efectista, la Filarmónica de Israel, en la primera de las cuatro presentaciones que hará en Buenos Aires, sonó bella, contundente, mágica y poderosa, mucho más degustable en sus detalles que hace cuatro años, cuando ofreció un Mahler inolvidable en el acústicamente inhóspito Gran Rex, mientras el Colón estaba cerrado. Y, por supuesto, en el superlativo nivel de calidad que caracteriza a las mejores orquestas del mundo.

Fiel a su costumbre, cuando Mehta emprende una gira trae en sus valijas programas con obras conocidas, de contenidos románticos y, por lo tanto, una aceptación general casi garantizada. Sin embargo, la decisión implica un riesgo nada menor como es el de tener que hacer esas mismas obras no sólo sin tachas sino, además, con alguna lectura convincente. Con Strauss y con Chaikovski, sin ambages ni metáforas de ningún tipo, la Filarmónica de Israel, con su director vitalicio, ofreció un concierto de excelencia, muy emotivo, derrochando certezas y sonando maravillosamente bien.

Así hablaba Zaratustra no es sólo una pieza de dificultades sinfónicas extremas a todo su largo sino que, además, plantea un comienzo y un final de altísima complejidad. El inicio, popularizado y eternizado desde Odisea del espacio , la inolvidable película de Kubrik, obligatoriamente tiene que ser contundente, opulento, exactísimo e impactante. Pues, como corresponde, como un navío que avanza lento, firme e inexorable hacia su mejor destino, la orquesta israelí progresó desde la tenuidad impalpable del inicio hasta la máxima tensión con una precisión y una musicalidad inapelables. Cumplido con amplísima suficiencia el cuasi ritual de la apertura, Mehta y sus músicos, a puro arte y con la mayor minuciosidad, continuaron su derrotero paseándose con holgura por las enseñanzas y las meditaciones de Zaratustra, como maestros que, aplicando la mejor retórica musical, demuestran los secretos y las intimidades de cada una de ellas. Hasta arribar a la conclusión, un tremebundo pasaje en el que alternan acordes suavísimos a cargo de flautas, oboes y violines en el sobreagudo, de afinación imposible, con pizzicatti mínimos, en el grave, de chelos y contrabajos. Perfectos unos y otros, la pieza se evaporó sin máculas.

La interpretación de la cuarta sinfonía de Chaikovski fue, sencillamente, sobresaliente. Con la dirección de Mehta y la concentración y los mejores oficios de unos músicos fantásticos en todas sus líneas, se pudo disfrutar de la más emotiva e intensa pasión chaikovskiana sin que afloraran empastes, embarullamientos ni premuras innecesarias. La potencia más tremenda afloró, como siempre debería ser, límpida, clara y transparente. En paralelo, y como mejor complemento, la intimidad, los dolores y las melodías más delicadas gozaron de lecturas admirables.

Después de la gigantesca ovación que se descerrajó larga y plena en el Colón, Mehta subió nuevamente al podio y tras anunciar, mínimamente, "más Chaikovski", dirigió el vals de El lago de los cisnes . Por último, dedicado a los argentinos, a quienes abrazó, simbólicamente, mirando a la platea, condujo Por una cabeza , el tango de Gardel y Lepera, en una versión pulcra, mucho más cercana a los pasos de Rodolfo Valentino que a los de El Cachafaz. El gesto no hizo sino redoblar los aplausos y las sensaciones de agradecimiento y felicidad..

El sobresaliente director, al frente de una de las mejores orquestas del mundo. Foto: Gza. Prensa Teatro Colón

Orquesta filarmónica de Israel / Director: Zubin Mehta / Programa: Richard Strauss: Así hablaba Zaratustra; Chaicovski: Sinfonía N°4 en fa menor, op. 36 / Ciclo de conciertos extraordinarios del teatro Colón.
Nuestra opinión: excelente

Zubin Mehta: sencillamente sublime – 26.08.2013 – lanacion.com

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