El planeta convertido en una sola ciudad – 20.10.2013 – lanacion.com

lanacion.com | Espectáculos | Domingo 20 de octubre de 2013 | Publicado en edición impresa
Bebe Dom
El planeta convertido en una sola ciudad
Hoy se estrena la ópera de Horacio Ferrer y Mario Perusso
Por Mauro Apicella | LA NACION
Un arquitecto que ve cómo el mundo se convierte en una sola ciudad; varios personajes a su alrededor que construyen una trama de amores y desamores, y otros secundarios (cuatro tipos calaveras y ciertas alimañas denominadas hormurcurats) que forman parte de un universo onírico creado por Horacio Ferrer. Sólo falta hablar de lo tanguero de la obra. Pero esta vez no hay tango. Horacio escribió una historia que luego tomó forma de ópera en dos actos, con música de Mario Perusso. Se llama Bebe Dom o la ciudad planeta y el estreno será esta tarde.

Perusso se entusiasmó con la historia y con los personajes, y hasta hace algún chiste antes del ensayo general. Mario dice que Bebe «es un arquitecto soñador, frustrado y, además, bebedor», describe con sorna. Pero en toda broma hay algo de verdad y lo cierto es que los personajes de Ferrer pueden mostrar varias facetas. Dom, por ejemplo, viene de «doméstico», de hogar, según cuenta Horacio.

«No puedo salir de lo onírico porque la irrealidad forma parte de la realidad», dice Horacio, con sus flamantes 80 años. Cualquiera que haya recorrido el inventario de personajes de Ferrer verá que, desde su entrañable loco (sí, el de la balada) y el hombre de «La bicicleta blanca» hasta María, de María de Buenos Aires, y ese duende (acaso el mismo Ferrer) que aparece en su operita, todos tiene algún rasgo singular, ya sea por la soledad, por la locura o por esa capacidad para tomar distancia y adueñarse del rol de narrador.

En este caso, habrá una narradora y se llamará Alma-Ciudad. «No es estrategia ni vicio. Es algo que simplemente me sale -dice Ferrer-. Fijate que en todos los cafés siempre hay alguien que es el que lleva la batuta contando las cosas. Está dentro de nuestro espíritu. Es una forma de contar hechos y la vida.»

-¿Hay una idea central o mensaje en esta historia?

Perusso: -Dentro de un tiempo, lo que vamos a tener de acá hasta La Plata será todo ciudad. Bebe Dom tiene un lenguaje bien de acá, pero Horacio no quiere que represente a Buenos Aires porque habla de algo que es común a cualquier gran ciudad. Es una alienación que sufren los personajes.

-¿Una mirada apocalíptica?

Ferrer: -No es una tesis, pero sí, es cierto que ésa es la mirada de algunos personajes. Por supuesto que cada uno tiene la suya. El propio arquitecto Dom ve con cierto temor el advenimiento de una era glacial para el urbanismo y la arquitectura sin un jardín ni un bosque. Todo ciudad, todo calles y esquinas, y una vida con esa frialdad. Todo el planeta forrado de ciudad. Eso es lo que se ve venir. Recuerdo una vez que estaba con mi mujer viajando en un tren bala en Japón y me sorprendí cómo todo el tiempo atravesaba ciudades. ¿Dónde hay un arbolito?, ¿dónde hay alguien dormido a la sombra o recitando un poema? Todo cambia, fijate que María de Buenos Aires se estrenó hace 45 años en la Sala Planeta, que ahora es el estacionamiento de un hotel.

-¿Có mo se hace para contar todo esto en música?

Perusso: -Ahí está el desafío. Cuando lo conocí a Horario, el primer material que tenía era más para un guión de cine. Luego pensamos que con eso se podría hacer una ópera, una cantata o una comedia musical. Yo prefería una ópera, por eso extrajimos de ahí un libreto. Creo que Horacio utiliza un surrealismo poético que invita a crear música. Aquí nadie se va a aburrir porque no va a tener tiempo de aburrirse. Al estilo Menotti.

Ferrer: -Menotti el músico, no el director técnico.

Perusso: -Claro, el músico. Recuerdo todo lo que aprendí de él, hace unos quince años atrás, cuando vino para una versión de El cónsul, que yo dirigí. Él me decía que en la ópera hay tres tempi : el que escribe el compositor cuando está en su casa, el de la realidad del teatro, según el cantante que interprete y, luego, el tiempo escénico. Porque si el escenario es grande, a veces hay que darle tiempo a un personaje para que llegue a su lugar y comience a cantar. Si es muy rápido no llega. Eso explica las cuatro versiones que Puccini hizo de Butterfly .

Ferrer: -Lo que me gustó de este trabajo es que Mario escribió la música de acuerdo con cómo es él.

Perusso: -Creo que en la ópera hay que escribir de acuerdo con lo que ocurre en el escenario. Yo uso desde las tríadas hasta el atonalismo libre. Y si necesito clusters , también los utilizo. El posmodernismo es así cuando hablamos de ópera. No de una sinfonía, por supuesto. Ni vanguardia ni retaguardia.

-Y por tratarse de un texto de Ferrer, ¿suena algo de tango?

Perusso: -Hay dos momentos de homenaje a Piazzolla para que tenga ese toque rioplatense. Pero no es una ópera tango ni mucho menos.

-Poder echar mano a cualquier tipo de recurso también tendrá sus riesgos. Incluso al empezar de cero con un texto totalmente nuevo. Algo muy distinto a tu ópera anterior, Fedra, una historia conocida que, desde el texto, fue una síntesis de varias versiones.

Perusso: -. Sí, claro. Ése fue un trabajo totalmente distinto. Esto es otro lenguaje. Como decía antes: se utiliza lo que necesita la obra. Que uno sepa utilizar ciertos recursos no quiere decir que los necesite. Además, a estas alturas creo que no tengo que demostrar nada. A algunos les gustará y a otros no.

-Y vos, Horacio, ¿sentís que dentro de la lírica tenés algo que demostrar?

Ferrer: -No. Pasa que escuché mucha ópera desde niño. Y bueno, eso es como un humus al que uno puede recurrir.

-¿Tienen una idea de cómo es ese público actual que escuchará ésta y otras óperas nuevas?

Perusso: -El público actual no es el de la década del 60. Ese público venía a tomar examen. El de hoy viene, escucha y acepta. También es cierto que ya los grandes no están más. De jovencito escuchaba cómo Del Mónaco, en el «Exultate», te tapaba a la orquesta. Ahora, gracias que podemos hacer Otello . Y recuerdo la vanguardia del Di Tella, cuando yo estudiaba. Estábamos todos enloquecidos. Hasta con [Luigi] Nono que nos hablaba más de política que de música.

-Y ahora, ¿en qué momento estamos?

Ferrer: -A días del estreno [risas]..

Bebe Dom
Ópera con libreto de Horacio Ferrer y música de Mario Perusso.
Teatro Colón, Libertad 621.
Hoy, a las 17; mañana, el 25 y el 29, a las 20.30. Desde $ 50.

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