Combattimento consort Amsterdam – 30.10.2013 – lanacion.com

lanacion.com | Espectáculos | Miércoles 30 de octubre de 2013 | Publicado en edición impresa
Clásica
Combattimento consort Amsterdam
Por Pablo Kohan | Para LA NACION
A pesar de que su nombre podría dar a intuir que es un ensamble más dentro de la corriente historicista, esto es, con instrumentos y prácticas interpretativas de época, el Combattimento Consort es una muy especial orquesta de cámara de instrumentos “modernos”, pero que emplea, con solvencia, las mejores prácticas historicistas. Recordemos que, hace unos cincuenta años, este movimiento surgió para oponerse a los romanticismos y otras “modernidades” de distintos cuños que se implementaban, indiscriminadamente, a la recreación de la música anterior a c. 1800 y que, objetivamente, le eran ajenas.

Dentro de esta corriente, la utilización de un instrumental determinado era condición sine qua non para el descubrimiento de los verdaderos sonidos que las partituras escondían. Pues en el Combattimento hay oboes, una flauta (de madera) y un fagot con todas las llaves del siglo XX que coexisten con dos antiguos cornos sin llaves ni pistones que, en desventaja técnica con respecto a los otros vientos, deben caminar por senderos de alta inestabilidad. Y las cuerdas, omnipresentes y centrales, no son de tripa ni los arcos que utilizan los instrumentistas presentan aquellas típicas y antiguas curvaturas. Pero desde que arrancaron el Septeto Nannerl, de Mozart, se pudieron descubrir, percibir, sentir y admirar las mejores técnicas y conceptos de los ensambles historicistas, por lo demás, fantásticamente aplicadas.

Parados todos en dos semicírculos paralelos, incluidos los vientos, el Combattimento ejecutó una obra juvenil de Mozart, en la que el estilo galante está latiendo intensamente, con una frescura y una expresividad notables, lejos de esos equilibrios tan pregonados para acercarse al clasicismo. Jan Willem de Vriend condujo a sus músicos con acentuaciones, cambios dinámicos intensos, diferentes tipos de toques y ataques, incluso algunos muy rugosos y ásperos, con sonidos cortos y despojados de vibratos extraños a la música de aquel tiempo y ofreció, en definitiva, una lectura cambiante, casi pasional y, al mismo tiempo, pertinentemente clásica. Al final, toda una definición, el director y violinista agradeció los aplausos surgidos, espontáneamente, al final de algunos movimientos indicando que eso era natural en el tiempo de Mozart y que a ellos, los músicos, les hacía sentir la cercanía de la gente.

Para hacer el Concierto para chelo y orquesta en Do mayor de Haydn se sumó Thomas Carroll, un músico galés deslumbrante. Su interpretación, en el mismo estilo pasional y totalmente clásico -alguien atenido a las reglas y los cánones diría que esto no es sino un contrasentido- del Combattimento fue apabullante. A su muy bello sonido, una afinación escandalosamente impecable y un virtuosismo impactante hay que sumarle una actitud de alto compromiso emotivo y de miradas de complicidad dirigidas a de Vriend que, además, lo hicieron particularmente amistoso.

Luego de la pausa, la orquesta presentó una suite poco feliz de Les Boréades , la última ópera de Rameau. Una suite, en este caso, es una selección de pasajes de música instrumental de una ópera. Por lo tanto existen diferentes suites según qué danzas y músicas ambientales se escojan. La serie no fue la más atractiva ni tampoco su presentación la más prolija, con los cornos fluctuando entre lo destemplado y lo estentóreo y con afinaciones dudosas que deslucieron el sonido general.

Pero los holandeses volvieron a las certezas estilísticas y camarísticas con una interpretación irreprochable, contundente y esmerada de la Sinfonía fúnebre de Haydn. Fuera de programa, de Vriend anunció una danza de Glück que, para ellos, aunque no puede explicar por qué, está absolutamente relacionada con la Argentina. Prolijas, límpidas y bellas fueron ambas, la danza y la despedida..


El ensamble une instrumentos modernos con prácticas historicistas. Foto: Patricio Pidal/ AFV

Combattimento consort Amsterdam / Director: Jan Willem de Vriend / Solista: Thomas Carroll, chelo / Programa: Mozart: Divertimento en Re mayor, Septeto Nannerl, K. 251; Haydn: Concierto para chelo y orquesta N°1, en Do mayor y Sinfonía N° 44 en mi menor, Fúnebre; Rameau: suite de Les Boréades / Mozarteum Argentino, Teatro Colón / Nuestra opinión: muy bueno

Combattimento consort Amsterdam – 30.10.2013 – lanacion.com

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