Prometeo (extendido) » música porque sí

música porque sí | Blog de Diego Ruiz
Prometeo (extendido)
Esta es una pequeña guía sobre el texto de Prometeo, Tragedia de la Escucha, de Luigi Nono que se escuchará mañana sábado 16 y domingo 17 de noviembre en el Teatro Colón.
Para la introducción a la obra y versión resumida pueden ver el post anterior: Prometeo
[Huelga aclarar que esta es, mayormente, mi interpretación del texto y no necesariamente la intención del compositor y libretista]

Prologo

Introduce los temas principales de la obra.

–         El origen de  Prometeo, el Titán que ayudó a Zeus a vencer a su padre y que luego robó el fuego a los dioses para dárselo a los mortales. El texto griego está tomado de la Teogonía, de Hesíodo. “Gaia… engendró…de Urano… Oceano… Rea… Cronos… Jápeto… Clímene… Prometeo.”

–         La relación con el pasado y la historia. El texto de base es “El Maestro del juego”, reescritura en doce poemas hecha por Cacciari de las “Tesis sobre el concepto de historia” del filósofo Walter Benjamin.

  • El primer poema es casi literal de la Tesis 2 y alterna con la Teogonía. Nono introduce las palabras clave relacionadas con el sonido (escucha / vibra / eco) que articulan la filosofía de la obra sobre liberar el sonido de la imagen. “Escucha / ¿no vibra aquí todavía / un soplo del aire / que respiraba el pasado? / ¿no resiste en el eco / la voz de aquellos enmudecidos / como en el rostro de la amada / el de las mujeres que nunca conocimos?”
  • El segundo toma frases sueltas de las tesis 2 y 9. Introduce al Ángel que en Benjamin  es el Ángel de la Historia que se ve arrastrado por la tormenta del progreso y desearía poder detenerse para “componer lo roto y despertar a los muertos” (tesis 9); y la débil fuerza mesiánica (tesis 2) que en el original es dada a cada generación con la capacidad (y la obligación) de cambiar la historia. “Vibran acuerdos secretos / se enriedan en las alas del Ángel / saben reparar lo roto / esta débil fuerza es dada / no perderla”.

Isola prima

Escena del “juicio” de Prometeo. Dividido en tres textos simultáneos. Los dos primeros están tomados de “Prometeo encadenado” de Esquilo y no se cantan sino que deben ser “sentidos” en la interpretación de la orquesta.

–         “Defensa” de Prometeo. Prometeo se presenta como dador de bienes que ha sacado a los mortales de su existencia desdichada y paga el precio que le impone Zeus por haberlos ayudado. “Pues pudiendo ver no veían y pudiendo escuchar no escuchaban, los hombres efímeros, fantasmas de un sueño, bajo tierra habitaban como hormigas. Yo les mostré aurora y ocaso, y el número; uncí el yugo a las bestias, les enseñé a interpretar los sueños y los presagios…” etc.

–         El segundo texto es la condena: Hefesto (herrero de los dioses y pariente de Prometeo) es el encargado, a desgano, del castigo. “A ti, hijo de Temis encadenaré a esta roca inmóvil (…) te abrasará el Sol (…) difícil de aplacar es el corazón de Zeus”.

–         El tercer texto, titulado Mitología, funciona como acusación. Es una crítica a la acción de Prometeo y a su soberbia. Canta el coro. “¿Esta esperanza quieres dar a los mortales: liberarse del dios? (…) Eres como un nuevo señor, celoso y problemático. ¿Crees omnipotente tu fuego? Llamas Verdad a este pequeño claro que un solo instante ilumina.”

Isola II: (a) Io –Prometeo

Escena del encuentro entre Io y Prometeo. Tomado de Prometeo Encadenado, de Esquilo.

Io es una doncella pretendida por Zeus. Hera, la esposa de Zeus, celosa, la amenaza. Zeus convierte a Io en ternera. para protegerla, Hera le exige que se la entregue y le pone un guardián, Argos, el del los mil ojos. Zeus envía a Hermes a matar a Argos para liberar a Io pero esta se ve entonces perseguida por un tábano inmortal, que la pica constantemente. Al comenzar la escena Ío vaga enloquecida por el mundo (“¿Qué tierra es esta? ¿Qué gentes?”) y encuentra a Prometeo encadenado a la roca (“A quién veo…?”).

–         Io, representada por las solistas femeninas y las mujeres del coro, se queja de su destino y su sufrimiento: “abrásame en el fuego, sepúltame en la tierra o entrégame de pasto a los monstruos marinos, pero cálmame”. La locura de Io está representada en las acciones del coro femenino y las interjecciones (ió!=ay!)

–         El tenor y el coro masculino representan a Prometeo. Éste profetiza sobre el futuro de Ío y su peregrinación por la tierra: “(…) deja Europa y entrarás en Asia, cruza ríos sonoros, ve al nacimiento del Sol, sigue la costa etíope hasta donde del monte sagrado cae el Río [Nilo]. Amargo pretendiente tienes. Siempre violento”).

En la tragedia Ío dice que preferiría morir que sufrir tantas desventuras, pero sale de escena perseguida por el tábano y sigue su camino. Según la profecía, encontrará a Zeus y uno de sus descendientes será Hércules, que ha de liberar a Prometeo. En la obra de Nono, en cambio, el número termina con la palabra thnésko (“muero”) sugiriendo la muerte de Io.

(b) Hölderlin

Dúo de sopranos sobre la tercera estrofa del Canto del Destino, de Friedrich Hölderlin. Las dos primeras hablan de los dioses en las alturas, bienaventurados y libres del destino. La estrofa puesta en música dice:

Pero a nosotros no nos es dado

     descansar en ningún lugar;

          desaparecen, caen

                los dolientes hombres

                    ciegamente de una

                            hora a otra,

                                como agua de peñasco

                                     en peñasco, arrojada,

                                         a través de los años, allá hacia lo incierto.

(traduccción de José María Valverde)

Cierra con una referencia a una Oda de Píndaro que comienza “Hay una estirpe de hombres, una de dioses, y de una sola madre ambas hemos nacido”.

(c) Stasimo I

Estásimo es la parte de la tragedia griega en que la acción se detiene y el coro comenta y analiza lo que está sucediendo. Este es un comentario sobre las dos escenas anteriores con respecto a lo infalible de la Necesidad, lo que tiene que suceder.

“Ni encantamientos tracios, ni cantos de Orfeo, ni remedios de Apolo, ni sacrificios la aplacan. No tiene estatua, ni altar [para rogarle]. Ni el hierro de los cálibes la doblega. Ignora el Aidos [la modestia]. Inaccesible en la altura.”

El texto está tomado de Alcestis, de Eurípides. La primera parte del texto lo cantará la contralto en el número siguiente: “Y he estudiado muchas cosas y no encontré nada más poderoso que la Necesidad” [Ananké]. Algunas versiones traducen Ananké por “Destino”

Interludio Primo

Solo de contralto. Es el punto de articulación de la obra. Toma fragmentos de dos textos de El Maestro del Juego y el texto de Alcestis (“Y he estudiado muchas cosas y no encontré nada más poderoso que la Necesidad” [Ananké]). El entramado de los textos muestra el conflicto y la transición entre lo inexorable de la Necesidad como fuerza que arrastra a los hombres y la débil fuerza mesiánica (“questa debole Messianische Kraft”) dada a cada uno de los seres humanos. Símbolo de esa fragilidad, el número transcurre en la mayor lentitud y “en el límite entre lo audible y lo inaudible”.

Tre Voci (a)

Trío de soprano, contralto y tenor sobre “El maestro del juego” 7, 8 y 9. Elabora la idea de la epifanía del presente a través del concepto del Ángel. Ya no el Ángel de la Historia, arrastrado y horrorizado sino como un ángel del pensamiento. Dice Cacciari en una entrevista de 1986: “El ángel es metáfora de la capacidad de la mente de salir del círculo cerrado de nuestro horizonte tridimensional. El ángel es representación. Su función no es tanto aquella de revelar al hombre lo escondido de manifestar lo inalcanzable sino más bien de indicar lo inalcanzable”

–         “Atrapa este instante / brilla  un momento / un pestañeo. / Al colmo del peligro / al centro del desierto / extiende las alas. / Haz que el soplo / el acuerdo secreto / arrastre tu vuelo.”

–         “No hablaré del ayer. / Hoy el sol arroja el lazo del alba / Aquí vibran acuerdos secretos. / Aquí la medida del tiempo se colma”

–         “Irrumpen los Ángeles / a veces / en el cristal de la mañana. / Agitan alas de púrpura / tras las ramas maduras / escucha”

Isola III-IV-V

El concepto de componer “islas” probablemente estaba tomado de una idea formal relacionada con la escena y la espacialidad. Las Islas 3, 4 y 5, están fragmentadas y estos fragmentos se yuxtaponen alternándose junto con “ecos lejanos del prólogo”.

–         La tercera Isla toma entre sus fuentes Edipo en Colono, de Sófocles y trata del Nóstos, el regreso al hogar de Prometeo. El fuego y los dones que ha dado a los hombres han devenido en sociedad y organización. Los textos alternan entre la narración (Mitología) “Ve la brillante / Atenas famosa. / Aquí crecerá un árbol / que el Asia ignora.” y la primera persona (Prometeo) “Veo sonora / ciudad divina. / Aquí crecerá el narciso / y el azafrán irisado”. Termina con la frase “Y ningún dios podrá / quitarme este fuego.”

–         La cuarta Isla lleva por título “Los nombres”, está elaborada sobre tres textos que elaboran las tareas del hombre y su poder sobre el mar.

  • “Prometeo (…) si te es dado ser héroe, sólo puedes serlo del mar. (…)tú sólo soportas el monstruo que ríe lejano. Y eres invencible en el desierto del mar”
  • “Ven Musa (…) acude al llanto del hijo / sal del fondo del mar”
  • El tercero está tomado de los Trabajos y Días de Hesíodo, recorre el calendario del agricultor y el de navegación: “evita la escarcha / nociva en el soplo del Bora (…) no empujes las naves al remolino del Ponto / cuando caen las Pléyades”.

–         La quinta Isla también está en dos textos, una narración (Mitología) y otro en primera persona (Prometeo). Es una complicada elaboración filosófica sobre los conceptos de Diké (justicia) y Nomos (ley), sobre la transgresión a la Ley que lleva a cabo Prometeo pero que permite una nueva organización. Parte del texto de una canción de Schoenberg (suegro de Nono) llamada La Ley.

  • el texto original de Schoenberg comienza “Cuando las cosas suceden como siempre lo han hecho, todo está en orden y se puede entender. Pero cuando las cosas son diferentes es una maravilla. Y sin embargo, que todos los días sigan el mismo curso, ¿no es esa la maravilla? (…) que haya quien lo niegue no es más que un banal lugar común”
  • el texto de la Mitología comienza “Presta atención: que hay quien se rebela / eso es un banal lugar común. / Que hay quien se interrumpe / y roba  el fuego / eso se puede entender.  / Pero / que el fuego revele / y que el revelar devenga en Ley / eso es un milagro (…)”

En los primeros bocetos de la obra, la Isola 5 llevaba melodías improvisadas por los cantantes. Quizás por razones estéticas o de dificultad decidió quitar el canto y dejar sólo las partes instrumentales, lo cual lleva a una contradicción donde la piedra angular del texto, la justificación de la acción individual que lleva a una nueva organización, queda sin expresión sonora.

Tre Voci (b)

Este número, cantado por el coro a capella, toma los tres últimos poemas del “Maestro del juego”. Funciona como celebración de la débil fuerza.

–         “Escucha, en el desierto, da alabanza a la tierra” (…) “una débil fuerza es dada al pensamiento. Stillzetzung, hacer callar. Hacer del silencio, cristal, lleno de eventos”

–         “Nos  es dada / la débil fuerza / de poner en silencio / la duración vacía. Espera el pensamiento ocasiones / instantes felices / tremendos. Dice el acuerdo secreto / esta débil fuerza.”

–         “Pero basta para hacer saltar una época / del curso de la historia. Una obra / del movimiento de las obras. Una vida / de su época. El cristal de una mañana / de la repetición de los días. Un rostro / del luto de los transeúntes. / un soplo secreto / un acuerdo profundo / escúchalos”

Interludio II

(instrumental)

Stasimo II

El  segundo estásimo comienza con una frase en griego: “muchos nombres, una sola forma” simbolizando las múltiples manifestaciones de esta débil fuerza.

–         El texto original de Esquilo dice “Pero mi madre –Temis y Tierra, única forma con muchos nombres-, no una vez sola había predicho de qué manera se cumpliría el porvenir: que no debíamos vencer por la fuerza a quienes nos enfrentaran sino con astucias y engaños”

–         El resto del texto enumera las manifestaciones: “Es ocupar, tomar / es la división primera / es pastar los rebaños / es el pasto. Es el irrumpir / el gobernar / el transgredir / el refundar. Es el abatir / el defender (…) Es aquello que sólo se revela en la ronda del fuego. (…) Nos demanda despertar lo roto / renovar silencios.”

–         El último verso cita el final de Moisés y Arón, de Schoenberg. “Transforma y recuerda, / transgrede y refunda, / brilla / y es, en el desierto, invencible”

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