Voces que iluminan la ópera porteña – 18.11.2013 – lanacion.com

lanacion.com | Espectáculos | Lunes 18 de noviembre de 2013 | Publicado en edición impresa
Clásica
Voces que iluminan la ópera porteña
Jóvenes cantantes que se han destacado durante esta temporada ofrecen una mirada sobre su profesión
Por Helena Brillembourg | LA NACION
Hace veinte años quien soñara con hacer carrera dentro del canto lírico sólo tenía al Colón como norte. Hoy, gracias a la apertura de nuevos espacios, aquellos que descubren en la ópera su pasión, tienen más oportunidades de desarrollarse y trabajar utilizando sus voces como instrumento. El público también ha crecido; muchos encuentran en estas nuevas propuestas una afición antes reservada a elites conocedoras del género. Fruto de este crecimiento, dentro de esta temporada, un grupo de jóvenes cantantes recibió elogios de la crítica especializada. LA NACION conversó con ellas para conocer sus experiencias y la visión de cada una sobre el mundo lírico en la Argentina.

“A los 4 años me enamoré por completo de la ópera cuando vi La flauta mágica . Desde ese momento quise ser cantante ,pero cuando empecé a cantar era muy desafinada. Por eso digo que todo el mundo lo logra si hay ganas y pasión; y así como para la vida es muy importante encontrar un buen psicólogo, para el canto es indispensable encontrar un buen maestro de técnica”, afirma Guadalupe Barrientos, quien integró el elenco de Otello, que este año dirigió y cantó José Cura en el Colón, y quien también es miembro del elenco estable del Teatro Nacional de Eslovenia. Hasta septiembre del año próximo ya tiene 51 funciones agendadas.

Oriana Favaro, una de las protagonistas de Bromas y lamentos -“especie de ópera imaginaria” que dirigió Marcelo Lombardero en Hasta Trilce-, no siguió un patrón estructurado para convertirse en cantante lírica.

“A la par que estudiaba historia del arte, empecé con clases de canto; hasta hoy no sé por qué razón busqué una profesora de lírica si también hay otros géneros que me gustaban y mucho. Pero poco a poco comencé a sentir que había encontrado mi lugar, hasta decidí jugarme todo y dejar mi trabajo; al mes ya estaba en el Ópera Estudio del Teatro Argentino de La Plata.”

Laura Polverini -Musetta en La bohè me con que Juventus Lyrica despidió esta temporada- cantó desde muy pequeña en coros, en el conservatorio de Morón y luego en el Instituto Superior de Arte del Colón. “Pero fue de la mano de Ana D’Anna, con su Juventus, quien me brindó la oportunidad de hacer algo en un teatro. Cuando escucho a la gente felicitarme por el don que Dios me dio con la voz, siempre contesto que tuve que estudiar como loca.”

“Desde los 14 años cantaba en bares en Córdoba con una banda de rock, y para mejorar decidí tomar clases de canto. Mi profesora me daba arias de ópera y allí fui descubriendo que ese mundo era una posibilidad. Quizá muchas personas se cierran al principio porque piensan que es difícil, pero yo quedé enganchada cuando, a los 17 años, me presenté como Querubino en Las bodas de Fígaro “, explica Cecilia Pastawski, quien compartió protagónicos con Favaro en Bromas y lamentos y en Così fan tutte (en esta temporada de Buenos Aires Lírica). Pastawski vino a Buenos Aires y al poco tiempo ya estaba interpretando a Aninna en La traviata (en 2006, en el Roma de Avellaneda).

Para Sabrina Cirera el camino fue más complicado. “No contaba con el apoyo de mi familia y a los 19 años tuve que ponerme a trabajar como profesora de música en un jardín de infantes, por lo que veía alejarse mi sueño de hacer carrera en el canto. Pasaron unos años y mi marido me incentivó a que me diera una nueva oportunidad. Volví a estudiar y al año gané un segundo premio en un festival internacional e hice mi audición en Juventus con Antonio María Russo. Mi vida dio un giro de 180 grados”, explica Cirera, quien se destacó con su Mimí en la última puesta de La bohè me de Juventus Lyrica.

Carreras en desarrollo

Situaciones diversas de la vida van marcando el camino que sigue la carrera de cada una. “Soy un poco adicta a cantar ópera; en mis vacaciones del teatro en Eslovenia aprovecho para cantar en la Argentina. Es que creo que la ópera no se termina de estudiar y esa necesidad interna que tengo de cantar cada día mejor es la que me lleva a seguir adelante”, afirma Barrientos, cuya carrera la tiene cada vez más tiempo fuera del país. Es lo mismo que quisiera hacer Cirera: poder aceptar las invitaciones que tiene para audicionar en compañías italianas. “Pero el aspecto económico es complicado; las becas y los subsidios son para menores de 30 años, lo que es una pena porque, si bien es cierto que hay jóvenes talentosísimos, también lo es que para determinados roles se requiere cierta madurez.”

Otras circunstancias también les marcan a estas jóvenes el camino. “A pesar de sentirme capacitada para irme, tengo dos hijas y hay prioridades, así que cuanto más me pueda desarrollar acá, mejor; sueño con poder cantar en el Colón, aunque también se están abriendo espacios en el interior del país y eso es maravilloso”, explica Polverini. Para otras, como Pastawski, el canto la lleva también a otros territorios. “Quiero seguir explorando repertorios y otros géneros como el jazz. Hace poco viajé al Neue Stimenn, uno de los concursos de canto más prestigiosos del mundo, y si de esto surgen nuevos espacios, ya lo resolveré; lo que espero es poder compatibilizar mi carrera y mi vida familiar.”

Contar con la ayuda de personas que te orientan hacia dónde ir es un punto fundamental que resalta Favaro. “No sé dónde terminaré cantando; a lo que aspiro es a ser la mejor artista que en mí pueda haber, soy una afortunada, el canto separó mi vida en un antes y un después.”

Futuro esperanzador

Estas jóvenes coinciden en una visión esperanzadora sobre el futuro en esta profesión. Barrientos la extiende más allá: “Cada día se acerca un mayor número de jóvenes a estudiar, no solamente canto, sino dirección, reggie o música, para ser intérprete de orquesta, todo aquello que hace a la ópera”. Para Cirera la iniciativa de invitar a escuelas secundarias a los ensayos es maravillosa, porque genera nuevo público: “La ópera no puede encerrarse en la gente grande”. Y como les sucede a todas, Polverini no deja de sorprenderse cuando la reconocen. “Lo más lindo es cuando me dicen que los hice llorar de emoción; es que ése es el fin del arte, conmover.”

Les cuesta creer el efecto que sus voces generan en el público, porque cuando se quitan las pestañas postizas, unas atienden a sus hijos y otras se hacen cargo de sus casas; por eso su consejo para quienes sueñan con la lírica es el mismo: “Sigan su instinto y no tengan miedo”..

Oriana Favaro y Cecilia Pastawski, dos cantantes líricas para seguir. Foto: Ignacio Coló
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