El Mordaz: DE LAS ESCUELAS-PALACIO A LOS CONTAINERS DE MACRI

El Mordaz | Matutino Veraz | lunes, 17 de febrero de 2014
DE LAS ESCUELAS-PALACIO A LOS CONTAINERS DE MACRI
Quién recorra Buenos Aires, admirando los estilos de sus edificios, observará con asombro que varios de ellos, que se alzan como hermosas estructuras palaciegas, son escuelas. El esplendor de muchas de esas construcciones fue el resultado de la visión y empuje de Domingo Faustino Sarmiento, quién en sus dos viajes a Estados Unidos entre 1847 y 1868 se inspiró en la arquitectura y el sistema educativo de aquél país.

Escuela Petronila Rodríquez, hoy Palacio Pizzurno y sede del Ministerio de Educación de la Nación

 

Para Sarmiento, los educadores debían ser inteligentes, preparados y con abnegación hacia la docencia y tanto ellos como los alumnos, debían realizar sus tareas en edificios limpios, bien aireados e iluminados. Si la enseñanza era una de las piedras fundamentales para el desarrollo de una nación, el lugar en que se llevara a cabo debía estar acorde con tan alta función. Sarmiento eliminó las escuelas rancho y dio origen a la creación de edificios escolares qué hoy son parte del patrimonio arquitectónico de la ciudad.

Ya siendo presidente trajo de Estados Unidos a un grupo de maestras que debieron aprender el idioma, las costumbres y adaptarse a las condiciones sociales y estrechez de comodidades de nuestro país, que estaba en plena etapa de formación y mucho más atrasado, que el estado de Massachusetts de donde provenían estas mujeres. La odisea de las educadoras está plasmada en el libro de Julio Crespo: Las maestras de Sarmiento, que por las aventuras, riesgos y peripecias que debieron afrontar, merecen un capítulo aparte. Lo menos que podía ofrecerles el país a estas abnegadas mujeres, era que pudieran desempeñarse en instalaciones adecuadas y esa fue una razón más para eliminar las escuelas rancho de la época.

En su libro La educación popular, de 1849, Sarmiento recomendaba adoptar el “sistema simultáneo” de enseñanza, es decir, la división del alumnado por niveles de conocimiento y para ello había que construir escuelas que tuvieran tantas aulas como niveles según la graduación de los estudios. Pero además, Sarmiento estableció las bases arquitectónicas de las escuelas, señalando que debían ser austeras y al mismo tiempo contar con cierto lujo decorativo.

La primera escuela primaria, construida en 1858 de acuerdo a sus ideales, fue la de Catedral al Norte, en Buenos Aires. Diseñada por el arquitecto Miguel Barabino, poseía una fachada neorrenacentista.

Durante la presidencia de Sarmiento (1868-1874), se abrieron cerca de 800 escuelas en todo el país, se triplicó la matrícula escolar y se crearon establecimientos para formar maestras. Su ideal era el de convertir las instituciones educativas en “templos del saber”, siguiendo el estilo grecorromano, porque Sarmiento apoyaba la enseñanza laica, obligatoria y gratuita.

En 1884, Benjamín Zorrilla, a cargo del Consejo Nacional de Educación, inauguró varios edificios escolares entre los que se destaca la Escuela Juan de Garay y la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini (M.T. de Alvear 1851).

                               Colegio Carlos Pellegrini

Julio Argentino Roca, durante su primera presidencia impuso la ley 1420 de enseñanza obligatoria gratuita y laica y continuó a buen ritmo con el proyecto sarmientino en todos sus aspectos. El escritor y periodista Osvaldo Bayer debería tomar nota de los aspectos positivos de Roca, que son muchos, y dejar de lado esa obsesión maniquea que caracteriza su campaña destinada a borrar su nombre de las calles y eliminar los monumentos a su memoria. Es una pena que un hombre como Bayer, de conducta y coherencia intachables, haya caído en ese estado compulsivo que le roba gran parte de su vida útil. Sería bueno que leyera la declaración de Roca al anunciar en 1886 el plan de construcción de escuelas-palacios en Buenos Aires: “Todo niño por humilde que sea, al pisar los umbrales de estos soberbios monumentos y entrar en estos recintos, se sentirá por este sólo hecho, dignificado e igual a sus tiernos compañeros, aun cuando desciendan ellos de la más elevada y pudiente alcurnia”. Palabras que resultan llamativas saliendo de un estadista de neto corte conservador.

  Escuela Presidente Roca

Las dos primeras grandes obras que se realizaron en Buenos Aires fueron el Normal Nº 1, proyectado por Ernesto Bunge, y la Escuela Petronila Rodríguez, proyectada por Carlos y Han Altgelt, sede del actual Ministerio de Educación. Otro tanto hacía en la ciudad de La Plata, Dardo Rocha. Le siguieron la Escuela Sarmiento de Carlos Morra y la Escuela Nicolás Avellaneda de Francisco Tamburini, el mismo arquitecto que diseñó el Teatro Colón. 

En plena euforia del Centenario, en 1910, se proyectaron y levantaron muchas escuelas-palacio, una de ellas fue el Colegio Nacional de Buenos Aires, del arquitecto Norbert Maillart, con su majestuosa fachada y las suntuosas escaleras de mármol del interior.

             Biblioteca y salón de actos del Colegio Nacional de Buenos Aires

La arquitectura de escuela-palacio perduró a lo largo del tiempo y como ejemplo tenemos en la década de 1920, el Instituto Félix Bernasconi, en Parque de los Patricios que abarca una manzana y combina el estilo renacentista florentino con signos de modernidad. Está dotado de teatro, gimnasio, natatorio, salas de música, talleres de manualidades, consultorio médico y muchas otras instalaciones. Gracias a la majestuosidad del edificio, el barrio, que era humilde, progresó hasta convertirse en una localidad atractiva.

                                       Instituto Féix Bernasconi

En su artículo del diario La Nación escrito en 2011 sobre las escuelas-palacio, Hugo Beccacece, termina diciendo: “Sería bueno que esa tradición continuara y se incrementara con experiencias que respetaran lo que ya se ha hecho e incorporaran nuevos avances.” 

Nada más alejado de esta expresión de deseo es lo que está ocurriendo con la educación en Buenos Aires bajo la gestión del procesado jefe de la ciudad Mauricio Macri. Desde el comienzo mostró un desprecio absoluto por la educación, especialmente la enseñanza pública a la cual le retaceó presupuesto y no mantuvo los edificios. Pero además, eliminó numerosos talleres educativos de arte y de música como ocurrió con el pianista Claudio Espector ex director del Conservatorio Manuel de Falla, creador y principal impulsor, del Programa de Orquestas Infantiles y Juveniles de la ciudad de Buenos Aires, a quién echó de su cargo. Ver: La magia de la música

A fines de 2013 Esteban Bullrich, Ministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, pergeñó un sistema de inscripción escolar por internet que resultó desastroso, ya que quedaron sin matrícula más de 10.000 alumnos. Para paliar la situación, el gobierno de Macri adquirió aulas containers. La línea argumental de sus discursos de que esas aulas “son más cómodas que las aulas construidas” (sic de Rodríguez Larreta en entrevista por radio Continental del 28/1) o que “para cubrir las vacantes no se están construyendo aulas, sino nuevas escuelas” (sic del ministro Bullrich en entrevista por radio Continental del 23/1), pretende tomar por estúpidos a los miles de padres cuyos hijos se quedaron sin matrícula. Además, contradice las normas que tiene la ciudad para la construcción de escuelas, emanadas del propio Código de Edificación porteño.

Container destinado como aula escolar. Seguramente que Macri no va a mandar a su hija Antonia a ese cubículo

 

Esteban Bullrich comenzó a instalar containers en los pasillos del Instituto Félix Bernasconi, una de las escuelas-palacio, afeando y denigrando un edificio, Patrimonio Histórico Nacional, de arquitectura y belleza exquisitas. Afortunadamente, este operativo fue suspendido gracias a una medida cautelar que tuvo curso favorable en la justicia.

El gobierno de la Ciudad denomina a estos engendros con el eufemismo de “aulas modulares”, pero todo el mundo las considera containers. Esta degradación de la educación pública, además de violar las normas vigentes, constituye un grotesco contraste con las escuelas-palacio que idearon nuestros próceres y una demostración más del desprecio que tienen Macri y su equipo por la educación pública.

Rodriguez Larreta (el Guasón), Mauricio Macri (el procesado), Estaban Bullrich (el incompetente)

Fabio Grementieri y Claudia Shmidt. Arquitectura, educación y patrimonio.
Hugo Beccacece. Templos del saber. La Nación. 15/02/2011.
Gustavo Vallejo. Máquinas de educar para la nueva capital. Anuario del Instituto de Historia Argentina. 2004, no. 4, p. 273-303. http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.3257/pr.3257.pdf
José Machain. De aulas, containers, códigos, e inteligencias. Página 12, 30/01/2014.
Sergio Viñesky. Comentario sobre las escuelas-palacio en el programa Gente de a pie, del día 11/02/2014 por Radio nacional.
Freno judicial a las aulas pasillo. Página 12, 14/02/2014.

Publicado por Ricardo
El Mordaz: DE LAS ESCUELAS-PALACIO A LOS CONTAINERS DE MACRI

Un comentario en “El Mordaz: DE LAS ESCUELAS-PALACIO A LOS CONTAINERS DE MACRI

  1. Me crie escuchando a los que yo llamaba los “viejos” decir en ” mis tiempos todo esto era mejor ” ; hoy me toca a mi decirlo. Pero puedo decirlo con nostalgia y fundamentos, el transporte por ejemplo: vivia en San Isidro y el tren llegaba y partia a horario, ademas de tener horarios mas amplios como ocurria con el subte. En cuanto a las escuelas basta ver con leer y ver este articulo a lo que hay que agregar que los conocimientos que se nos daba eran mas completos.
    Que lamentable tener que escribir esto . . .

    Responder

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