Eliana Bayón: “Nunca pensé que llegaría a trabajar con Woody Allen” – Diario Los Andes

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Eliana Bayón: “Nunca pensé que llegaría a trabajar con Woody Allen”
La soprano mendocina radicada en Viena participará en la ópera “Gianni Schicchi”, que Woody Allen dirigirá para el Teatro Real de Madrid, acompañada por Plácido Domingo.
martes, 27 de mayo de 2014
Faltan 13 meses para que la soprano mendocina radicada en Austria, Eliana Bayón, junto con reconocidas figuras como Plácido Domingo, debute bajo la dirección del cineasta neoyorquino Woody Allen, en la puesta de la ópera de Giacomo Puccini  “Gianni Schicchi”, agendada para la temporada 2015 en el magnífico Teatro Real de Madrid.

Eliana, graduada en Maestría en Canto del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, alumna de encumbrados maestros europeos (Renata Scotto, Elizabeth Connell, Magda Olivero), tras interpretar a varios de los personajes femeninos más importantes del género, alcanzará otro hito en su carrera al convertirse, hasta ahora, en la única cantante argentina que se ha ganado el privilegio de trabajar bajo las órdenes del director de “Medianoche en París”.  (Ver “Woody Allen y su visión de ‘Gianni Schicchi’).
En el marco de su visita a la provincia, el 12 de mayo Eliana brindó su primera master class para alumnos de distintos niveles de la Carrera de Canto de la FAD (Facultad de Artes y Diseño de la UNCuyo).
-¿Cómo fue la experiencia de la master class?
-En realidad, esta fue mi primera master class. Silvia Nassif, que fue mi profesora de canto, ha sido la responsable de que yo me abocara a la ópera. Ella cambió el rumbo de mi vida y siempre voy a estarle agradecida.
Desde hace un tiempo la profesora Nassif está organizando un programa de master classes para los alumnos de la Universidad de Cuyo, remendando de esta manera una deuda académica importante. A mí me hubiera encantado que existiera un plan de clases en mis años como estudiante. Muchos alumnos necesitan ver cómo están trabajando los profesionales en el exigente circuito de las grandes producciones.
A raíz de esta primera experiencia, surgieron otras master classes para dictar por las provincias. De hecho, voy a viajar a Buenos Aires y a Rosario. Esta experiencia fue maravillosa. Se supone que vengo a enseñar y al final el que aprende también soy yo. Me ha hecho muy feliz el intercambio. 
-¿Cuáles fueron las dudas más comunes que te plantearon estos alumnos?
-Estuve todo un día trabajando con distintos estudiantes avanzados. Tengo que decir que en Mendoza hay mucho talento y están sedientos de información y es fantástico ver cómo la facultad apoya sus inquietudes. Cada caso fue especial. Con  algunos trabajamos la interpretación, con otros la técnica. Ellos  saben que la mejor bandera es la profesionalidad, creer en uno y seguir adelante con el trabajo. No hay magias. Hay que estudiar y nunca dejar de hacerlo.
-¿En qué momento de tu infancia descubriste que querías ser cantante?
-Mi familia viene de San Rafael, pero se mudaron a Mendoza cuando yo era chica. Esta respuesta es muy concreta para mí; mi hermano mayor cantaba en el Coro de Niños de Mendoza y todas las hermanitas lo íbamos a escuchar.
Le teníamos envidia y a los 8 años ya sabía que quería cantar al menos en un coro y lo hice, al entrar al ensamble de Ana María Caroli. Y con el tiempo toqué la flauta solista. Era muy pesada. Mi familia me apoyó desde el comienzo y todavía lo sigue haciendo. Les estoy infinitamente agradecida. Fueron mis primeros fanáticos. 
-¿Cómo fueron los años como estudiante?
-Fue un poco raro al principio. En realidad estudié primero la carrera de profesorado de inglés pero llegó un momento en que el canto me absorbió y tuve que elegir. El canto fue como un pulpo que me fagocitó. Sentía una pasión impresionante. De hecho, nunca se me apagó esta pasión que siento por el canto. No podía, no quería ir en contra de eso.
-¿Cómo fue tu paso como estudiante en el Colón?
-Cuando te acompaña la pasión por lo que te gusta, los esfuerzos comienzan a dar sus frutos. Tuve mucha suerte, tengo que decirlo, porque debuté hace doce años en el Colón con un rol protagónico y entré por la puerta grande (interpretó a Susanna en “Le nozze di Figaro”). De hecho, casi todos los años desde que me recibí, he venido a cantar allí. Igual relación tengo con el teatro de La Plata. En mi país siempre me han tratado muy bien.
-¿Europa siempre es un inevitable destino para profesionalizarse?
-El estudio y la disciplina son fundamentales. Tuve la suerte también de que la directora de la ópera de cámara de Ginebra, Sara Ventura, me invitó a cantar en su compañía. Una cosa trajo la otra y con el tiempo me mudé a España y no cesaron las participaciones en distintos auditorios. Si uno ya vive en Europa, en realidad no importa tanto en qué ciudad vivís, porque te vas moviendo en la medida en que van saliendo los trabajos.
-¿Has tenido algún referente profesional femenino?
-Varios. La soprano italiana Renata Scotto, por ejemplo, con la que tomé clases diez días en una isla de Nápoles y luego en Nueva York. Ha sido una de las grandes admiradas de mi carrera. Pero sería más que justo también incluir en esta línea a Silvia Nassif, Ricardo Yost, un profesor del Colón. Hay muchos.
-¿Y los personajes de ficción preferidos?
-Me gusta mucho la Mimí de “La Bohème” y otras divas trágicas que creó Puccini (Eliana ya la interpretó cuatro veces en el Colón). En realidad soy muy fan de ellas. No podría elegir una. También tuve la oportunidad de interpretar personajes que había estudiado en mi etapa de estudiante y otros todavía están esperando el momento.
La lista completa de personajes no podría entrar en esta lista pero sí nombrar algunos últimos roles en coliseos como el Teatro Real Madrid, el Colón y el Liceu de Barcelona: la Musetta, de “La Boheme”; Suor Genoveva, de “Suor Angelica”; la Frasquita de “Carmen”; la Zerlina, de “Don Giovanni”; la Barbarina, de “Le nozze di Figaro”.
-¿Cuál fue el momento en que comprendiste que estabas quizá cumpliendo un sueño añorado en los escenarios?
-El más “¡wow!” que recuerdo ahora fue el debut en el Teatro Colón, que había sido un objetivo profesional perseguido desde los primeros años como estudiante. Saqué toda la carne al asador y salí airosa de la situación.
Pero cada momento arriba de los escenarios lo veo como “¡wow!”, porque llevo conmigo la consigna de que cada momento de la vida es un regalo. Las pasiones no tienen edad. Son para siempre. Cantar es parte de mi vida. Siempre he sido muy feliz cantando.
A finales de abril, Eliana viajó desde Austria para interpretar a Rosina, en las cinco funciones de “El barbero de Sevilla” en el Teatro Colón de la temporada 2014.
Por el lado de su vida conyugal, Bayón está casada con el pianista, organista, director de orquesta cordobés, Andrés Juncos. 
Él viene de dirigir musicalmente las cuatro funciones de la ópera de cámara “Ultramarina”, con música de Pablo Mainetti y libreto de Edgardo Cozarinsky, en la sala de Hasta Trilce, de Almagro, en la Capital Federal.  Pablo Pereyra – ppereyra@losandes.com.ar

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(Orlando Pelichotti / Los Andes)

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