Opera Club | UNA BUTTERFLY MUY POETICA, PARA EL CIERRE DE UNA TEMPORADA BRILLANTE

Opera Club | sábado, 27 de diciembre de 2014
UNA BUTTERFLY MUY POETICA, PARA EL CIERRE DE UNA TEMPORADA BRILLANTE
Y llegamos al último título. Chau 2014. Pero un chau por la puerta grande, porque si algo faltaba  para comprobar el nivel internacional que hoy por hoy tiene Hugo de Ana en los principales escenarios del mundo, ha sido esta puesta de “Madama Butterfly”, que hace honor a sus antecedentes, honra al Colón, marcándole además el punto mas alto del año en cuanto a realización escénica se refiere,  y que quedará en Ntras. Retinas y Ntra. Memoria visual guardada por mucho tiempo.

El nivel de perfección, del rescate de los rituales, usos, costumbres y tradiciones del Japón, de impecable marcación actoral, de la sabia aplicación de los modernos recursos como la proyección de video (que tanto nos hizo machacar en sentido contrario con respecto a la “Tosca” platense de tan solo 48 hs. antes de Esta función), en donde las imágenes proyectadas se ofrecen solo en los interludios musicales o en apoyo de la escena (como el efecto del cañón del puerto de Nagasaki). En donde la imagen siempre presente del mar sugiere (sensación de lejanía o de esperanza, corroborada esta última con el paso de la cañonera y su llegada para atracar en el puerto). La ambientación en la pre-guerra del 39 fue óptima. Entonces, visualizar objetos como cajones de cerveza de marca americana antiguos,  o de la archiconocida gaseosa que “refresca mejor” en la versión que conocimos hasta Ntra. Propia infancia, Pelota de Beisbol que es usada por Pinkerton y su asistente que viven en su propio mundo, tomando todo a broma, como lo que en definitiva es a ese siniestro personaje, una aventura, no molestan ni agreden al espectador en absoluto. Aún la presencia de “guarros” japoneses que desarrollan coreografías o golpean los bloques de madera a la usanza budista para marcar el inicio de la acción al comienzo de los actos, usando espadas con movimientos “ninjas”,  o bien trayendo en andas al Hijo de Butterfly casi como en entrada triunfal, dan precisión en las acciones. El ritual femenino de suicidio, seguido hasta el último detalle, con la presencia de Suzuki, para que la remate si falla en el corte de la carótida. La acertada iluminación,  dando marco a cada acción, el acertado vestuario.  En fin, son tantas cosas presentes, tanta sabia precisión que ha sido una fiesta operística absoluta, coronada por una correctísima concertación de Ira Levin,  a la que tal vez por causa de la seguidilla de funciones solo le faltó mayor canto en algunos pasajes como en la entrada del hijo, en la que el tema de la canción de cuna debió tener mas fuerza y brillo,  y ese explosivo acorde final, el que también careció de fuerza. En cuanto a la parte vocal, reservo para el final a los dos protagonistas. Guadalupe Barrientos una vez mas nos ratificó su calidad y el muy buen momento que atraviesa su carrera. Su Suzuki tuvo refinamiento buen canto y una magnífica actuación. Memorables fueron su comienzo de segundo acto y la escena previa a la tragedia al descubrir la presencia de Kate Pinkerton. Igor Golovatenko, un Sharpless con todas las letras, que tuvo actuación, saber expresar, presencia y una voz acerada maravillosa. Sergio Spina,  que dio vida al mejor Goro que haya visto en mi vida. Primero, fue un japonés mas, con una mimetización sobresaliente del personaje, mostró toda la peor faceta de la criatura, cinismo, inescrupulosidad y permanente afán de hacer negocios con la pobre protagonista. Fernando Grassi fue un correcto Yamadori, aún cuando tuvo en su contra el que tal vez haya sido el único punto flojo en cuanto a caracterización se refiere. De todas formas, su línea de canto fue en todo sentido irreprochable. Mario de Salvo impuso su presencia y su autoridad vocal como el Comisario Imperial. Gabriela Ceaglio cumplió acabadamente en el rol de Kate Pinkerton, mostrándose distante con mucho acierto en toda la escena (al Fin y al cabo el problema era de B.F.),  y solo entró a jugar en la acción tanto para propinarle una merecidísima bofetada a Pinkerton (luego del “Addío Fiorito Assí”), como para hacerse cargo del problema que le tiran y explicarle a Butterfly que se hará cargo del niño como una verdadera madre, compadeciéndose de la desdichada protagonista. Párrafo aparte, la soltura del pequeño Matías Romig como el hijo, quien con maravillosa desfachatez lució aplomado en todo momento, actuando de manera brillante. El resto de los co-primarios actuó dentro de la línea de excelencia que se le reconoció a la Dirección de Estudios en toda la temporada, a excepción de María Castillo de Lima en el rol de la Madre de Butterfly, cuyo timbre en las pocas líneas de canto que tuvo fue francamente desagradable. Convincentes las intervenciones del Coro Estable una vez mas de la mano de Miguel Martínez. Y ahora sí los protagonistas, James Valenti no será un dechado de virtudes pero actoralmente tiene una presencia escénica y dice lo suyo de tal manera que se mimetiza absolutamente con el personaje y es Pinkerton de pe a pa. Pocas veces se vió una pintura tan perfecta, el ya mencionado pasaje de “Addio Fiorito Assi”, lo expresó de tal forma que todos acompañamos la mano de Kate para propinarle la merecida bofetada,   tanto convenció con su actuación. Y para el final, la protagonista absoluta. Liam Aleksanyan, soprano oriunda de Armenia, a la que se convocó en la emergencia tras la renuncia de Patricia Racette, la protagonista original. Si bien su caudal de voz es chico para una sala de la magnitud del Colón, expresa, entona y actúa tan mimetizada también Ella con el personaje.  que la criatura que traza es Butterfly, por lo que entonces ambos protagonistas cumplieron con creces y por fin vimos una Butterfly con todas las de la ley, con dos protagonistas de lujo en una puesta que recordaremos por muchísimo tiempo,  para redondear la mejor temporada del Colón que se recuerde desde su reapertura.

Donato Decina

Teatro Colón: “Madama Butterfly”, Opera en dos actos de Giacomo Puccini, con libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, basado en la obra teatral homónima de David Belasco. Interpretes: Liam Aleksanyan (Cio-Cio-San), James Valenti (B.F. Pinkerton), Guadalupe Barrientos (Suzuki), Igor Golovatenko (Sharpless), Sergio Spina (Goro), Fernando Grassi  (Principe Yamadori), Fernando Rado (Tío Bonzo), Mario de Salvo (Comisario Imperial), Gabriela Ceaglio (Kate Pinkerton), Matías Romig (Hijo de Cio-Cio-San) y demás roles co-primarios. Orquesta Estable del Teatro Colón, Concertador: Ira Levin. Coro Estable del Teatro Colón, Director: Miguel Martinez, Dirección de Escena, Escenografía, Vestuario e Iluminación: Hugo de Ana. Diseño de Video: Sergio Metalli. Función del 02/12/14.

Publicado por operaclub

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