Quartett, en el Teatro Colón: Una ópera de alto voltaje

Clarin.com | Extra Show | Teatro | 17/06/15
Quartett, en el Teatro Colón: Una ópera de alto voltaje
Quartett, en el Teatro Colón.La obra de Luca Francesconi subió con una magistral puesta de Alex Ollé y deslumbrantes actuaciones
Federico Monjeau Crítico musical @fmonjeau fmonjeau@clarin.com
Quartett, la ópera de Luca Francesconi que acaba de subir en el Colón, asume un considerable desafío, pero no por lo que el autor ha venido declarando en todas partes acerca de que esta “no es una ópera para cobardes”. El desafío no radica en su temática sexual y perversa (aunque hay que decir que esto ahuyentó a más de uno: ver aparte), sino en su perspectiva dramática.

La ópera se basa en la pieza de homónima de Heiner Müller, a su vez inspirada en la novela Las relaciones peligrosas de Pierre Chordelos de Laclos. Sin pretender que la ópera de Francesconi conserve la poderosa intriga y la compleja perspectiva de esa novela epistolar, su dramaturgia transcurre sobre la base de un texto que, más allá de su aspecto agonístico, no posee mayor tensión ni suspenso dramático: un texto exactamente igual a sí mismo, que termina por convertirse en un friso invariante. Es cierto que a la ópera le viene bien la idea teatral de un cuarteto representado por dos actores, con el consiguiente intercambio de identidades y voces, pero esto no alcanza a oxigenar la dramaturgia general. Por momentos la ópera pareciera querer salir a tomar aire y ejercer su propia crítica, como cuando en la cuarta escena Valmont exclama: “La bestialidad de nuestra conversación me aburre”.

Su debilidad está en el texto; su fuerza, en la música. La parte musical se desarrolla en dos planos, una orquesta de cámara en el foso, que dirige Brad Lubman con gran riqueza de matices, y una cinta grabada con orquesta grande, coro, ruidos y sonidos electrónicos. La escritura orquestal es expresiva y sutil. La idea de algo que transcurre en dos espacios, uno más focalizado y otro más envolvente, domina también las dos voces solistas, que eventualmente también se proyectan por medio de procesamiento electrónico previo o en tiempo real. Las voces transcurren entre el arioso y una declamación más bien ríspida, aunque por momentos se suspenden en un expresivo lirismo, como en el bello dúo de la penúltima escena.

El barítono Robin Adams y la mezzo Allison Cook son cantantes y actores formidables. Cook es además la mujer más atractiva que se haya visto en un escenario de ópera en mucho tiempo, al punto que resulta inevitable la pregunta sobre cómo sería posible la representación de esta ópera sin ella; también sobre cómo esta ópera sería posible sin la magistral puesta de Alex Ollé.

Uno se extasía frente a la escena de Ollé, no sólo por su milagro técnico, sino además por la belleza de sus líneas y su funcionalidad. Todo transcurre dentro de un cubo suspendido (escenografía de Alfons Flores). De pronto el cubo se transforma en un cuadro; de pronto, en un escenario con volumen, luego en una especie de nave que en los interludios musicales avanza sobre el mar o el desierto pedregoso. La suspensión a varios metros del escenario lo vuelve más irreal y sorprendente, como algo que hubiese llegado hasta nosotros desde otro mundo y permaneciese altivo y enigmático, sin aterrizar del todo.

El dato: orificios de salida

En la sexta escena la marquesa de Merteuil actúa como si fuese Valmont seduciendo a otro personaje (la madame Trouvel de la novela) y prodigando alabanzas algo brutales a los distintos orificios del cuerpo femenino. Fue en ese momento que la discreta deserción del público del Gran Abono alcanzó su mayor pico y una veintena de personas se encaminó casi al mismo tiempo hacia la puerta de salida.

Quartett

Autor Luca Francesconi Director Brad Lubman Régie Alez Ollé Reparto Allison Cook y Robin Adams Sala Teatro Colón, martes 16, Gran abono, repite días 19, 21 y 23.

Calificación Muy bueno

Merteuil y Valmont en

Merteuil y Valmont en «Quartett». Allison Cook y Robin Adams. / M. Parpagnoli – T. Colon

Quartett, en el Teatro Colón: Una ópera de alto voltaje

9 comentarios en “Quartett, en el Teatro Colón: Una ópera de alto voltaje

  1. QUIZAS ,LOS QUE SE FUERON ,NO SABIAN QUE VENIAN A VER ,QUE VENIAN A ESCUCHAR,NI HABIAN LEIDO LOS REFERENTES LITERARIOS QUE SE HALLAN EN LA BASE DEL LIBRETO.-¿HABRAN LEIDO LOS ANALISIS ,LAS CRITICAS,LOS COMENTARIOS SUBSIGUIENTES A LAS DISTINTAS REPRESENTACIONES EN LAS PAGINAS PUBLICAS OBRANTES ENLA WEB, POST ESTRENO EN DISTINTOS PAISES?

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  2. Porque si no usan microfonos no se escuchan los cantantes. El uso de amplificacion es un recurso lamentable y muy nuevo, indispensable para que el publico pueda escuchar desde la reapertura del Teatro Master Plan mediante. Antes de la reforma, jamas vi microfonos en ninguna produccion del Teatro Colon desde que tengo memoria. Se escuchaba perfecto, no hacian falta…

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  3. La acústica del Colón cambió después del nefasto Master Plan. Alcanza con tener oídos y escuchar desde el lugar que uno escuchó por años. El cambio es evidente. No se necesita ninguna medición técnica. Y con los shows actuales y los por venir seguirá deteriorándose. Da asco que una tradición y un patrimonio histórico se pierdan por el poder de los negociados de los gobernantes de turno. Ellos pasarán, pero lamentablemente no podremos decir el Colón quedará, pues a este paso poco y nada sobrevivirá del Teatro que fue.

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  4. Absolutamente, antes del Master Plan se escuchaba perfectamente desde cualquier ubicacion.
    Hoy, la disminucion es muy evidente como dice almas, y hay sectores donde no se escucha.
    Cuando algun cantante camina unos pasos hacia atras en el escenario se nota muchisimo, por eso es imprescindible la amplificacion, es muy doloroso para los que queremos de verdad al Teatro Colon pero es la realidad y muchos habitues del Colon de larga data coincidimos con esta vision. Es mas, aquellos que han escuchado a la Sinfonica Nacional en el nuevo Centro Cultural afirman que la acustica es mejor que la del Colon, esta apreciacion hace unos años hubiera resultado imposible de creer o una exageracion en todo caso, hoy es muy probable…

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  5. Y el sonido nos envolvía, Carlos. Eso ya no existe ni en la ópera ni los conciertos.Es tan pero tan notorio como es increíble que algo tan evidente pretenda ser desmentido con mediciones técnicas y opiniones que sólo se explican porque están viciadas de intereses, en el marco del desmadre del presupuesto oneroso del maldito Master Plan, que nos arruinó el Teatro. Y ahora siguen con los shows para terminar de destruirlo.

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  6. Asi es, los que disfrutamos la acustica del Colon preMaster Plan no podemos olvidar nunca ese sonido unico, envolvente y magico. La diferencia con la realidad de hoy es abismal, es comparar lo que fue el Colon con salas como el Coliseo o el Gran Rex, con los microfonos y la amplificacion permanentes y a veces muy fuerte. Quizas algun dia, otro gobierno que respete y admire al Teatro Colon, intente reeditar las condiciones que generaban ese fenomeno extraordinario que nos fascinaba tanto, la estructura de la Sala es la misma, las paredes son las mismas, habria que cambiar el telon, las cortinas, la pana de las butacas y todos los materiales que hoy producen ese notorio deterioro en la acustica. Es muy dificil, pero no imposible.
    Soñar no cuesta nada, no?

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