Desde La Platea

06 de Diciembre de 2015
PARSIFAL, de Wagner en el Teatro Colon,de lo sagrado a un subversivo aquelarre escenico
por Sergio Sosa Battaglia
La obra de Wagner está escrita de principio al fin con sus reflexiones sobre los personajes sin prácticamente dejar librado a falsas interpretaciones o lecturas equivocadas. Desde su título este genio musical nos dice Parsifal, Festival sagrado.

   La historia en pocas palabras es la protección del Graal (cáliz) utilizado por Jesús en la última cena, sus caballeros protegen el secreto del lugar en donde se halla esta santa reliquia como así también, buscan volver a tener la lanza con la cual fue lacerado Ntro. Señor. Mientras tanto diversos personajes estarán en su búsqueda tanto individual como universal, Parsifal descubrirá quien es a través de ese amor hechizado de Kundry tiempo en el cual le será revelado su pasado y su futuro, Amfortas guardián del Graal será redimido a través de Parsifal del suplicio de ser un estigmatizado errante. Gurnemanz, el viejo sabio caballero será el guía en el mundo contradictorio terrenal de Parsifal a la búsqueda del Graal como así también en  poder  recuperar la lanza sagrada del castillo de Klingsor ,el mago, el cual será vencido en el mayor día sacro de la cristiandad el Viernes Santo, Gurnemanz guiará a Parsifal a su final : ante los caballeros en el Santuario del Graal en Montsalvat, libera a Amfortas de su estigma y sus culpas, Kundry  previamente bautizada por Parsifal también será redimida de todos  sus pecados , lo cual la libera a una muerte en paz ,  en ese momento  una paloma blanca  se posa primero sobre el Graal y luego sobre Parsifal, finalizando  el coro entonando un canto de acción de gracias.
Centro de la obra es final del primer acto en donde los caballeros toman la comunión. Las voces de los jóvenes toman la melodía en tonos más bajos. Los coros se combinan unos con otros, y casi inmediatamente el doble coro de los caballeros se une a ellos con heroica energía “tomad del pan, tomad del vino”. En el primer verso se escuchan campanas, en el segundo resuenan acentos poderosos, como la arenga para una sagrada batalla. Por último, los cánticos de alabanza entonados por los caballeros, los jóvenes y los niños, se entrecruzan hasta formar un solo acento inspirado en el motivo del Graal, que reanima las voces del coro que desfallecían hacia la tierra, elevándolas hasta el reino del amor divino. El tema de la fe, el invocado espíritu de amor desciende en medio de ellos y bendice a la hermandad, cuyos individuos unos a otros se abrazan.
Pues en música Wagner estuvo en partitura presente por los interpretes de acuerdo a los exigente roles, gran interprete fue el Gurnemanz a cargo de Stephen Mailling, quien tuvo en su registro momentos ampliamente bellos, claros fraseos, demostrando su amplia cuerda, y amplia seguridad vocal. Kundry, a cargo de la joven soprano alemana Nadja Michael, mostro amplia voz muy buena capacidad de superación vocal en su difícil segundo acto, aunque por momentos se la escucho en su zona alta un tanto fatigada para mantener nota, atinando al uso del tremolo de manera excesiva. Parsifal, interpretado por el tenor británico Cristopher Ventris, fue correcto (siendo un tenor que ha cantado el rol en el 2008 en Bayreuth) se esperaba un mayor lucimiento de técnica y emisión para su debut en el Colón. Amfortas, interpretado por Ryan Mc Kinny, joven barítono estadounidense, desarrollo su personaje de manera convincente demostrando sus cualidades vocales de manera notoria y fresca, con un excelente centro vocal. El Klingsor a cargo de Hector Guedes fue justo y medido. El resto del elenco estuvieron muy bien, dando marco vocal a esta obra monumental. Tanto el coro estable como el de niños, se lucieron ampliamente, sus entradas fueron perfectas en desarrollo, y sus contrapuntos a tempo, el trabajo de sus directores respectivos, Martinez y Bustamente, fue de lo mejor que se ha escuchado durante casi toda la velada.
La Orquesta Estable bajo la dirección de Alejo Perez, fue homogénea, no tuvo excesos de tempos lentos, sobria y diáfana en todo momento.
Ahora bien, luego de lo principal de una ópera que es la parte musical, vamos a que ocurre cuando un regista, en este caso Marcelo Lombardero; y su equipo (Escenografía: Diego Siliano; Vestuario: Luciana Gutman; Iluminación: José Luis Fiorruccio) transforma una obra de contenido místico en una versión SUBVERSIVA de WAGNER.
Pues así fue, que sentido el presentar un Graal, centro de la fe de la humanidad como un reactor nuclear; los caballeros del Graal cuasi guerrilleros del grupo Isis con máscaras antigases. Un jardín de Klingsor, al mejor estilo farsa de opereta de Offenbach (aclaro que nombro a este célebre compositor por sus Bataclanas, no en detrimento de Wagner) con mujeres autómatas con luces de neon azul en tono de ridículo sin sentido. O para rebalsar al espíritu wagneriano, un final sacro del primer acto, en donde Amfortas se transfigura en Jesucristo alzado a mas siete metros mientras que el coro que está en liturgia alza sus ametralladoras en vitores de hermandad en el proscenio del escenario.
            Pocas palabras pueden definir el mal gusto, el tomar al público como inculto de la obra de Wagner, ofender sin razón en la liturgia católica; más todavía el sentido de humanidad no termina bien al encender un reactor nuclear por parte de Parsifal, en vez de su final escrito del cáliz con la luz divina como centro de hermandad- WAGNER vergib ihnen, sie wissen nicht, was sie tun.

Sergio Sosa Battaglia

Parsifal, festival sagrado
Drama sacro en tres actos (1882)
Música de Richard Wagner
Libreto de Richard Wagner
Basado en Parzival de Wolfram von Eschenbach
INTÉRPRETES
Parsifal: Christopher Ventris
Gurnemanz: Stephen Milling
Amfortas: Ryan Mc Kinny
Kundry: Nadja Michael
Klingsor: Héctor Guedes
Oriana Favaro, Rocío Giordano, Victoria Gaeta, Vanesa Aguado Benitez, Eleonora Sancho, Cecilia Pastawski, Vanesa Tomas, Cecilia Aguirre Paz, Sergio Spina, Fernando Grassi, Iván Maier, Norberto Marcos, Hernán Iturralde y Alejandra Malvino.

Orquesta Estable del Teatro Colón Director musical: Alejo Pérez
Coro estable, dirigido por Miguel Martínez
Coro de niños, dirigido por Cesar Bustamante

Director de escena: Marcelo Lombardero
Diseño de escenografía: Diego Siliano
Diseño de vestuario: Luciana Gutman
Diseño de iluminación: José Luis Fiorruccio

Fotos gentileza de: Máximo Parpagnoli/ Arnaldo Colombaro

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