La cultura en sus laberintos – 13.12.2015 – LA NACION

NOTA DEL BLOG: El cargo de Director Artístico del Teatro Colón nombrado a dedo no existe según la Ley de Autarquía.
La ley 2855 en su art. 4 establece: «Autoridades. La Dirección está a cargo de un Directorio integrado por cinco (5) miembros: el/a Director/a General, el/a Director/a Ejecutivo/a y tres Directores/as Vocales, uno de los cuales es en representación de los trabajadores».
En ningún momento la Ley menciona a un «director artístico», sino que en el art. 9 inciso 4 establece entre …las funciones del Director General: «4.Establecer los lineamientos artísticos del Ente Autárquico Teatro Colón»; y en el inciso 7: «7.Designar a los Directores de área. Los Directores artísticos y esceno-técnico son seleccionados por concurso público y abierto en la forma que lo determine la reglamentación y duran cuatro (4) años en sus cargos».

La cultura en sus laberintos
Alejandro Cruz | LA NACION Domingo 13 de diciembre de 2015
La reciente designación por concurso abierto de Andrés Duprat al frente del Museo Nacional de Bellas Artes reinstaló el tema de esta modalidad en la gestión cultural. Antes de que la ex presidenta Cristina Kirchner firmara el decreto que lo designa director ejecutivo, el nuevo ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, ya había resaltado el mecanismo.

Esta designación por concurso abierto hace pensar que, por lo menos, esa modalidad debería hacerse extensiva al resto de los museos nacionales y, aún más, a la dirección artística del Teatro Nacional Cervantes. “Cuando menos entre la política en estas áreas, mejor. Hay una concepción vieja de la política que piensa que es mejor tener muchos «ravioles» para llenar cargos con su gente. Pero, en términos de una gestión contemporánea, eso es insostenible. ¿Puedo mejorar algunos museos que están hechos pelota? Sí, puedo. ¿Puedo generar una política de promoción de la cultura argentina tanto en ciertos lugares del país como en el exterior? Sí, puedo. Pero, ¿qué verdadera marca de gestión puedo dejar? Que los cargos sean concursados”, se preguntaba y afirmaba estos días Avelluto en un reportaje en este diario. Al mismo tiempo remarcaba que para poner en acción esa marca de gestión hay que determinar cuáles cargos podrían ser concursables, revisar cuestiones administrativas y ajustar pautas salariales para que, llegado el momento, concursen los mejores.

Si ésta apunta a ser una de las líneas de acción de la nueva gestión de Cultura a nivel nacional, es justo reconocer que, en los ocho años de Mauricio Macri como jefe de gobierno y de Hernán Lombardi como ministro de Cultura, no se avanzó en esa dirección. Aunque Avelluto haya formado parte de esa gestión, desconoce los motivos por los cuales no prosperó ese modelo. El tema de la designación de cargos de gestión cultural por concursos abiertos estuvo presente. El mismo Lombardi habló de eso como de una necesidad de descentralización del Complejo Teatral de Buenos Aires (CTBA) para que sus siete salas no estén bajo un mismo criterio curatorial.

En 2011, el Complejo organizó una serie de conversaciones con funcionarios, políticos, gente de teatro, investigadores, periodistas, gestores y exdirectores del Teatro San Martín para debatir un modelo de gestión para esa institución. Con ese material publicaron un libro llamado Aportes para el Teatro de Buenos Aires en el siglo XXI / El modelo del Teatro San Martín y el CTBA para sus próximos 50 años. En ese marco, por ejemplo, Juan Carlos Gené, quien supo ser director del Complejo, dijo: “¿Por qué este teatro depende siempre del capricho político de un poder que decide quién es el director y, el día que no le gusta o tiene una discusión, se deshace de él? […] El CTBA debe tener un director designado por un riguroso concurso de antecedentes”. De ese debate también formó parte Lombardi. El actual ministro de Medios Públicos agregó en aquella oportunidad: “Si es un concurso para elegir al director podemos pensar en antecedentes y proyectos. No proyectos de programación, sino de visión”. Más allá de esas ideas, la implementación de esa modalidad no prosperó.

Aquel foro se realizó en el Teatro San Martín. Este año, en el Cultural San Martín, se realizó el ciclo Mis Documentos, experiencia de conferencia performática curada por Lola Arias. La última edición se llamó Informe SM y estuvo a cargo del Foro Danza en Acción, colectivo que reúne a buena parte de las figuras más representativas de la danza contemporánea independiente, y el TIM, Teatro Independiente Monotributista. Durante esa performance que terminó en la misma puerta del Teatro San Martín fue entregado un manifiesto que, entre otros puntos, reclamaba la designación de cargos artísticos por concursos abiertos, la descentralización curatorial de las salas del Complejo Teatral y que los creadores de la escena alternativa tengan una mayor participación en la programación de la sala. Frente a esos reclamos, la dirección del CTBA, que estaba a cargo de Alberto Ligaluppi, optó por el silencio.

Con los cambios políticos de esta semana, Darío Lopérfido pasó a ser el nuevo ministro de Cultura de la Ciudad y Jorge Telerman, el nuevo director del CTBA en reemplazo de Ligaluppi. Según aseguró a LA NACION el también director artístico del Teatro Colón, había acordado con Telerman que cada uno de los cinco teatros que forman parte del Complejo tenga su propio curador o director artístico. También sostuvo que los dos únicos cuerpos estables del San Martín -el de títeres y el de danza, dirigidos por los ya “históricos” Adelaida Magani y Mauricio Wainrot, respectivamente- tienen que estar más abiertos al intercambio con los creadores nacidos y criados en el circuito alternativo. “En estos últimos tiempos se produjo una fractura entre estas compañías y los creadores de la escena alternativa”, afirmó Lopérfido.

Ante esta nueva hoja de ruta que se inició esta semana quedará por ver si la marca que pretende Avelluto para su ministerio -la designación de ciertos puestos claves mediante concursos abiertos- se hará extensiva al gobierno porteño. Pero sea o no bajo la modalidad de concursos, para que cada sala del CTBA tenga un perfil propio y definido por la figura de un curador o director artístico se debe, primero, recuperar otro nivel de producción. El repaso de este año por las salas satélites al San Martín es contundente: el Alvear y De la Ribera estuvieron cerradas por necesarias obras de infraestructura, en el Regio sólo se estrenó un espectáculo para adultos de producción propia y, en el Sarmiento, dos (sólo uno de producción propia) cuando, años atrás, se llegaron a presentar 4 (3 estrenos y una reposición de espectáculos gestados en el mismo Complejo).

Las obras de infraestructura pendientes son un tema fundamental en todo esto. Lo sabe Avelluto, número uno de Cultura de Nación, que asumió el compromiso de iniciar las obras en la fachada del Teatro Nacional Cervantes y, así, poder retirar los andamios que ya cumplieron 8 años. Lo sabe Alejandro “Conejo” Gómez, número uno de Cultura de la provincia de Buenos Aires, que llega con el Teatro Argentino de La Plata aún sin terminar. Lo sabe Darío Lopérfido, número uno de Cultura de la Ciudad, ya que si pretende que el Teatro San Martín vuelva a ocupar un rol vital en el entramado de la actividad escénica debe poner el cartel de “fin de obra” para, así, poder iniciar una nueva etapa.

La cultura en sus laberintos – 13.12.2015 – LA NACION

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