La escenografía como arte dramático – Diario La Prensa

Cultura | Diario La Prensa
domingo, 20 de diciembre de 2015 I Buenos Aires, Argentina
La escenografía como arte dramático
20.12.2015 | Un libro recupera la labor fundacional de una generación de talentosos artistas de la decoración teatral. “Homenaje a la escenografía argentina”, de la docente e investigadora Cora Roca, rescata por primera vez el desarrollo de esta disciplina en el siglo XX. Enfrentada a la falta de archivos, la autora lamenta la obstinada costumbre de desconocer nuestros orígenes.

Por Agustín De Beitia

Una paciente y ardua investigación sobre los albores de la escenografía argentina permitió a la docente e investigadora teatral Cora Roca recuperar la obra de talentosos artistas, en un libro de cuidada presentación y con magníficas fotografías a color que es pionero en la materia.

Roca, que es actriz y lleva más de veinte años como investigadora teatral, se sumergió en archivos privados y de numerosas instituciones públicas, y apeló a la memoria de colegas, amigos y coleccionistas, para dar forma a este Homenaje a la escenografía argentina, realizado con el apoyo de Proteatro y que acaba de editar Eudeba.

El volumen recoge la labor fundacional de Rodolfo Franco (1889-1954) y de sus discípulos, los creadores Germen Gelpi, Saulo Benavente, Mario Vanarelli, Gastón Breyer, Luis Diego Pedreira, Eduardo Lerchundi y Juan José Urbini.

Franco, un creador multifacético, destacado pintor, acuarelista, dibujante, grabador, ilustrador y vestuarista, es considerado el padre de la escenografía.

Fue el fundador de escuelas y talleres, entre otros el del Teatro Colón, donde surgiría la primera generación de escenógrafos específicamente teatrales, “gestores de un movimiento con características particulares, revolucionario en su momento”, según el testimonio de Benavente que reproduce Roca en su libro.

“Franco -continuó- supo entrever que ya la pintura no era el único medio con que podía y debía expresarse un escenógrafo y fue el artista que encaró entre nosotros por vez primera la escenografía como arte dramático”.

Otro de sus continuadores, Mario Vanarelli, destacó que “en aquellos años en que el Teatro Colón utilizaba los desteñidos y enmohecidos decorados que se compraban en Europa, Franco bañó de color el escenario de nuestro primer coliseo, aportando con su nueva visión de las formas escénicas, una verdadera revolución escenográfica que aún hoy no ha sido superada”.

“Supo comprender claramente la importancia de la luz en el espectáculo como valor expresivo”, añadió.
Roca reconstruye el itinerario creativo de estos pioneros de la escenografía en un libro que incluye más de 300 imágenes de sus trabajos plásticos, vestuarios, bocetos e imágenes de la realización de sus obras escenográficas.

Una valiosa documentación cuya compilación le demandó “alrededor de cuatro años, por la enorme dificultad para hallar las obras”, según cuenta la autora en una entrevista con La Prensa.

EL PROCESO

– Es un trabajo monumental. Ha debido moverse entre numerosos archivos, incluso de diferentes ciudades. ¿Cómo fue ese proceso?

– La búsqueda fue ardua, porque nuestros teatros no conservan los archivos escenográficos, incluyendo los vestuarios, de las obras realizadas, máximo en ese período (1923-2000) en que se desarrollaron los artistas que incluí en el libro. Por ejemplo, en el Teatro Colón el archivo digital de fotografía se inicio en 1970, anteriormente no hay nada y pensemos que se inauguró en 1908. ¿Qué pasó con la biblioteca que existía desde 1908? Son preguntas sin respuesta.

– ¿En otros archivos ocurre lo mismo?

– En los Teatros San Martín, Nacional Cervantes e incluso en los comerciales como fue el teatro Odeón de gran actividad e internacional, no existen sus archivos, con mucha suerte aparece alguien que dice “creo que…”, y ahí comienza mi búsqueda incansable con desconocidos o colegas, familiares, coleccionistas. Y algunas fotos o bocetos empiezan a aparecer. Por cierto, algunos familiares han guardado algunas de sus obras y en estos casos, la tarea fue más fácil, pero en general tampoco ellos tienen completos sus registros.

Roca cuenta que le ayudó la documentación gráfica de diarios y revistas de la época, como LYRA, Atlántida, El Hogar, Talía, Teatro XX, el rotograbado de La Prensa y algo en La Nación.

“Merced a ello, pude organizar las cronologías artísticas y biográficas”, asegura. “Y lo increíble -añade- es que buscando sus obras en teatros en el exterior pude conseguir varias, porque conservan los archivos desde su fundación. Algo que tendríamos que aprender nosotros. Pero la falta de cuidado por lo nuestro es cotidiano y en todos los planos”.

NAUFRAGIO

– Usted refiere las limitaciones que encontró con una figura muy sugerente: habla de “lo que pudo salvar del naufragio”. ¿Cómo es eso?

– Durante toda la investigación, me sentí removiendo los escombros del barco que naufragó para hallar sus tesoros bajo las piedras. En un principio mi desorientación fue inmensa, pero poco a poco logré entusiasmarme al encontrar algunas obras en los lugares más insólitos y continué. De todos modos, sigo sin entender nuestra desidia, nuestra desvalorización de lo nuestro, y no podemos decir que la culpa sea solo del Estado. Es de todos.

– ¿A qué lo atribuye?

– A la obstinada costumbre que tenemos los argentinos de desconocer la fundamental importancia de nuestros orígenes. Y esta mala costumbre no es nueva; ya a partir de la Revolución de Mayo, la furia antihispánica arrasó con el patrimonio arquitectónico colonial.

– Muchos de los retratados en su libro eran artistas plásticos. Viendo la belleza de sus obras plásticas parece cobrar otra dimensión su trabajo escenográfico.

– La escenografía es una rama de las artes plásticas, así como la escultura, la pintura, el dibujo, el grabado. Y los escenógrafos incluidos en el libro, todos sabían pintar, dibujar, grabar, hacer cerámica, además de proyectar sus planos, iluminar sus obras, realizar los vestuarios. Esa era su formación en el Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova.

– ¿Falta valorar este trabajo del escenógrafo?

– Yo creo que está valorado y reconocido, es imposible no imaginar en una obra de teatro, una película o en la televisión, la presencia del escenógrafo o director de arte (como también lo llaman) que es el creador de la imagen visual del espectáculo.

– ¿Qué desarrollo tiene en nuestro país la investigación teatral?

– Somos un país muy joven, nuestra historia es pequeña y está todo por hacer. Depende de nosotros los que amamos la creación y valoramos a los grandes maestros fundadores que han sido nuestros orígenes, y debemos rescatarlos del olvido para preservar nuestro patrimonio cultural, continuar con su legado y así retroalimentarnos para seguir desarrollando nuestro arte.

– ¿Cómo ve la actual producción escenográfica?

– Somos un país teatral, solo en la ciudad tenemos un total de 467 salas (oficiales, comerciales, y alternativas o independientes) y la producción escenográfica es muy importante.

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