"Tenemos que pensar el CCK desde cero"

NOTA DEL BLOG: La directora del CCK Gabriela Ricardes desconoce la diferencia entre un auditorio sinfónico con órgano de tubos (solo hay dos en el país, uno en San Juan y la Ballena Azul) y una sala de ópera a la italiana como el Teatro Colón.
Al decir que la función del Centro es «fuertemente audiovisual», niega que es la sede de la Orquesta Sinfónica Nacional.

Clarin.com | Cultura | 05/01/16
«Tenemos que pensar el CCK desde cero»
Entrevista con Gabriela Ricardes.La secretaria de Contenidos hace el primer inventario del Centro Cultural Kirchner, al asumir su cargo.

Sin comensales. Uno de los espléndidos restaurantes que nunca funcionaron.

Sin comensales. Uno de los espléndidos restaurantes que nunca funcionaron.

Matilde Sánchez

Abierta la caja de Pandora del CCK, sus autoridades se encontraron con sorpresas, como que el grueso del equipamiento comprado para producción audiovisual todavía está retenido en la Aduana. Gabriela Ricardes, Secretaria de Contenidos, dentro del Sistema de Medios Públicos, comparte imágenes del último piso, sobre las mansardas que desde la Casa Rosada brillan con luces led.

Un gran restaurant de lujo, más otras dos áreas, con un total de 2000 metros cuadrados y todas sus instalaciones gastronómicas, espera interesados en la licitación, que cerró sin postores debido a un canon delirante: sólo por el área premium, 13 millones al año. Por su ubicación, sería el equivalente porteño de los grandes restaurantes de panorama, que hacen la marca ciudad de las grandes capitales. Contrasta con la majestuosidad del edificio la ausencia de oficinas, computadoras e impresoras. Sintetiza Ricardes: “El CCK fue inaugurado antes de tiempo y solo con espíritu de campaña. De todas las nuevas áreas de Contenidos, es por lejos la más caótica”, sostiene. 

Entretanto, presiona lo más real, los empleados que trabajaron allí todo 2015, bajo contratos por “asistencia técnica” de universidades del conurbano con orientación kirchnerista, que encauzaban las listas de nombres entregadas hasta noviembre por el ministerio de Cultura de Teresa Parodi (473 personas) pero con origen presupuestario en el Ministerio de Planificación, de Julio De Vido (que designó a otros 237 contratados). La mitad de los contratos fueron provistos por la Universidad de San Martín, pero también los hay de la Universidad de La Matanza. Según Ricardes, el desafío es ordenar y dar sentido a ésta, la mayor infraestructura cultural que se levantó en Buenos Aires desde los años 60.

Tras la designación, oficializada ayer, de Gustavo Musso como director del CCK, es Ricardes quien ofrece las primeras impresiones. La conversación tuvo lugar en el bar de un apart hotel de Recoleta, donde trabaja el equipo. Así comenzó: “En el CCK no hay una transición regular. ¡No tenía autoridades, ni director ni organigrama ni curaduría! Había solo grupos encargados de ‘artes visuales’ o ‘artes escénicas’, muy pocos con algo semejante a un escalafón. Estamos todavía controlando si son fehacientes los inventarios».

– ¿Cuál es la prioridad?
-En el CCK hay que pensarlo todo de cero, empezando por su función y su impronta, fuertemente audiovisual. En rigor, fue ideada para producir contenidos audiovisuales públicos y para multiplataforma, para transmisiones en vivo y producción para canales públicos. De hecho, están todos los tendidos pero ni el gobierno pudo destrabar los trámites para sacar el equipamiento de la Aduana… Toda la programación era dispersa, sin proyecto, guiada por una filosofía del “vamos viendo” porque en la práctica, sobre todo en la sala de conciertos, se duplicaba programación de otras instituciones. Los responsables de las áreas nos respondieron que simplemente se tomó como una especie de “año festival”…
– Más allá de su belleza excepcional, me impacta su condición de “mausoleo”, un aura de palacio fúnebre en el vintage, en los homenajes a Néstor.

– Yo le veo más una escala estalinista. Lo concreto es que se agregó una superficie inmensa a una ciudad ya saturada de infraestructura cultural. Incluye una sala de conciertos a ocho cuadras del Teatro Colón y a veinte de la Usina del Arte. No hubo en su concepción un diálogo previo ni con la Ciudad ni con las autoridades federales. La visión federal se impone por pura lógica, y también trabajaremos la sinergia con los canales Encuentro y Paka-Paka. Uno piensa en el Centro Pompidou y sabe hasta qué punto depende de los intercambios. El CCK tampoco trabajó el diálogo con instituciones pares del extranjero.
-Hablemos del personal que se quedó sin trabajo.

-Vamos a revisar cada contrato y sin duda algunos van a quedar. Pero no podemos pensar el proyecto a partir de dar trabajo a la gente. Sabemos que con estos contratos se financiaban los “patios militantes” de la Casa Rosada. Esto permitía que cuando entraba la ministra Parodi, la más irresponsable para contratar a jóvenes camporistas, el CCK estallara en aplausos. La verdad es que técnicamente no son empleados estatales sino de las universidades. No es una práctica ilegal pero el volumen hace que requiera auditorías y controles, lo cual nunca existió. Muchos de estos contratados se encargaban de resolver todo lo no previsto en la función.

-El público visitaba sobre todo el edificio, el patrimonio en sí.

– Los jóvenes de remeras recibían a los visitantes y los iban llevando porque no tiene un salón de acogida ni la programación con sus horarios. Tal como está, es un laberinto. El público vagaba de un piso a otro; un discapacitado tiene que subir tres tramos para acceder a la Ballena. Incluso el relato de
la recorrida era de propaganda: se afirmaba que la Ballena es la sala de concierto más grande del país, cuando el Colón la duplica. En todo esto tendremos que trabajar.

Cien millones al año en personal

El CCK costaba 8 millones al mes en personal, 100 millones al año, para una programación de entre tres y cuatro días por semana. Al 85% se los designó a través de contratos de “asistencia técnica” con universidades, que caducaron el 31 de diciembre. El 81% de las designaciones fue en 2015; el 42%, en la segunda mitad del año. De acuerdo con Ricardes, incluso hay 21 empleados “no especificados” que no se sabe quiénes son ni a qué se dedicaban. La totalidad del personal ingresó sin evaluación previa. El CCK se inauguró sin tener aprobado el trámite de “recepción provisoria”, que regula los espacios públicos. 

«Tenemos que pensar el CCK desde cero»

7 comentarios en “"Tenemos que pensar el CCK desde cero"

  1. Esta señora critica una de las mejores cosas del CCK, su sala de conciertos (Ballena Azul), la sala de ensayos propia de la Orquesta sinfónica Nacional, que estuvo vagando por diferentes escenarios durante décadas sin un lugar propio, algo indigno de la orquesta decana de la Argentina y diria casi escandaloso desde el punto de vista cultural. Hasta ahora parece que el PRO solo trabaja para destruir lo que se hizo en el anterior gobierno. Esperemos que éste no sea el caso.

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    • Augusto, creo que la nota es bastante mas larga y el comentario sobre Ballena Azul no es una critica a la sala. No defiendo al PRO. Creo que deberias mirar las cosas desde otro lugar.

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  2. esta señora es una ignorante al criticar el Centro Cultural, Me pregunto además cual es la actividad en la Usina del Ate, el Teatro San Martin y el mismo Teatro Colon( que no es una sala de conciertos) comparando con la que tenia el CCK en donde era habitual verlo concurrido por multitudes diariamente. Esta gente está haciendo mucho daño a la cultura y a nosotros mismos quienes disfrutamos de este maravilloso lugar tan esperado durante toda mi larga existencia. Estoy desolado con esta situación. Es lícito aceptar tanto atropello?. Creo que no y rebelarse seria lo mas ético frente a la manifiesta destrucción de valores.

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  3. ¿Se podrá ir a ver a Lola Ponce también al CCK comprando un Samsung teniendo Movistar? No me gustaba como le retrasaban la sede a la OSN, lo mismo a la Filiberto, etc. en el CCK por temas políticos. También tengo constancia de un concierto de una orquesta del interior que no tocó porque su fecha fue usada para un acto de corte político. Me parece muy mal eso. Sin embargo, lo malo es que estos del PRO parecen mucho peores, buscando hacer que entren sus curros en todos lados. En el Colón ya lo hicieron, lo están destruyendo en cuanto a su función. Lamentablemente no creo que esto mejore en el corto-mediano plazo siendo que la gente que anda en cultura es siempre la misma y va de un teatro a otro, la dirigencia política (independientemente del «partido» que sea) no tiene idea de nada, solo de Tinelli, y es un desastre. Tanto el Colón, como el Argentino de La Plata, como la OSN, suelen estar abandonados. Se quejan los del PRO de que el CCK no está terminado. Bueno, el Colón y el Argentino, TAMPOCO ESTÁN TERMINADOS.

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  4. el designado es gustavo mozzi, no musso, ni muzza
    una cosa es la getion y otra la fainá
    espero no ser reprimido por este comentario sea con balas de goma o con bolas de fraile,
    de estos tipos espero cualquier cosa

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  5. Ricardes coteja la sala del Colon con la del Centro Cultural. Hacer eso es demostrar una ignorancia absoluta sobre lo que está hablando. La Ballena es el auditorio que se le debía a la ciudad desde hace más de medio siglo. Estos funcionarios de cabotaje corto no conocen siquiera la historia de la ciudad donde tienen el poder de bajar línea.y el periodista de clarin es incapaz de repreguntar sobre las débiles respuestas. Así está la ciudad.

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