Mondongo: los artistas de la plastilina conquistan Roma

Clarin.com | Cultura | 10/02/16
Mondongo: los artistas de la plastilina conquistan Roma
Muestra en el Museo Nazionale delle Arti del XXI Secolo.El genial dúo de arte argentino inauguró ayer una muestra que provoca y sorprende con sus técnicas insólitas.

Juliana Lafitte y Manuel Mendanha, el dúo artístico Mondongo en el Museo MAXXI de Roma. Foto: Cezaro de Luca.

Juliana Lafitte y Manuel Mendanha, el dúo artístico Mondongo en el Museo MAXXI de Roma. Foto: Cezaro de Lucz

 

Marina Artusa martusa@agea.com.ar

–¿Y éste quién es?
–Borges.
En plastilina y con un esnórquel, Jorge Luis es el único que logra respirar en el bajo fondo del diluvio que inunda la décima calavera de la docena que los Mondongo montaron entre 2009 y 2013 buscando, una vez más, provocar.
–¿En serio? Es fascinante descubrir todas las referencias y personas que encierra cada calavera.
–La idea es que la obra no se vea en su totalidad de una sola vez. Es un “arma tu propia historia” para cada espectador.
Dialogan aquí, en Roma, Manuel Mendanha, la voz masculina del duo artístico argentino Mondongo, y Giovanna Melandi, ex ministro de Bienes Culturales de Italia y actual presidente de la Fundación del Museo Nacional de las Artes del Siglo XXI (MAXXI). Desde ayer y hasta el 15 de marzo, la sala D del MAXXI, que nació en 2010 como primer museo nacional italiano dedicado a la creatividad contemporánea, aloja una muestra de Mondongo. “Es nuestra primera vez como artistas en Italia, un país con numerosas referencias para nosotros –dice Juliana Laffitte, la otra mitad de Mondongo–. Nuestro modo de encarar el arte tiene mucho de lo experimental del Renacimiento italiano. Más allá de que la mamá de Manuel es italiana.”
En esa olla generosa que acepta ingredientes previsibles y disparatados, obras de arte hechas con carne ahumada, galletitas, ostias o plastilina, se cocina el guiso de Mondongo, cultura popular que no reniega de la tradición. “Experimentamos todo el tiempo con nuevos materiales pero nuestro arte tiene un arraigo conceptual en la tradición –dice Manuel–. Trabajamos el retrato, el paisaje, la naturaleza muerta y los traemos a lo contemporáneo.” La vida les cambió en 2002 cuando la casa real española los convocó para retratar a los reyes. Por entonces se regodeaban en megarretratos –de figuras conocidas– diseñados a partir de materiales que aludían, de algún modo, a los retratados. Juan Carlos y Sofía en espejitos de colores fueron una devolución a la conquista española sobre nuestros aborígenes. “Les hicimos creer que eran espejos porque el pueblo se refleja en sus monarcas aunque no era la idea que nos inspiró”, admiten.
Pero los Mondongo aman la plastilina. “Es nuestro elemento base”, dirá Juliana. Y una tentación para el público que a las siete de la tarde de ayer, cuando la muestra se fue poblando, soportaba estoica –no siempre– la tentación de tocar los relieves de la serie sobre el paisaje. “La plastilina nos permite pintar y hacer escultura a la vez”, dice Manuel.
Curada por Laura Buccellato, ex directora del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, y Massimo Scaringella, la muestra incluye tres calaveras y la serie de paisajes donde, en un salón oval, las escenas de la naturaleza saturada remiten al ciclo del nacimiento, decadencia y resurgimiento de la naturaleza que vuelve a surgir aun de sus propia putrefacción.
En las calaveras, un tópico mortuorio del cual echó mano más de una vez la historia del arte, la olla de los Mondongo las convierte en una historia de la humanidad, sus vicios de consumo, sus glorias.
Esta muestra es la primera de un programa de cooperación cultural entre Buenos Aires y Roma. “Las obras hablan por sí solas. Es un proyecto colectivo que nos da mucho gusto que sea la punta de lanza de una serie de intercambios que haremos”, dice Melandri. “Buenos Aires recibirá una muestra del fotógrafo italiano Olivo Barbieri”, anuncia –en un estudiado italiano– María Victoria Alcaraz, ex subsecretaria de Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires y actual directora del Teatro Colón.
Entre las calaveras y el paisaje, Francisca, la hija de ocho años de los Mondongo, hace acrobacias. Sus papás también: dan pistas, revelan referencias y descubren personajes inadvertidos para los asistentes a la inauguración, ávidos por “armar su propia historia” de las obras de Mondongo. 

Mondongo: los artistas de la plastilina conquistan Roma

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