El Teatro Real presenta un «pecado de juventud» de Richard Wagner

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El Teatro Real presenta un «pecado de juventud» de Richard Wagner
La ópera «La prohibición de amar» está inspirada en la obra «Medida por medida», de Shostakovich

Una escena de «La prohibición de amar», en la producción del Teatro Real
Una escena de «La prohibición de amar», en la producción del Teatro Real – JAVIER DEL REALJULIO BRAVO – juliobravo1963Madrid – 16/02/2016 a las 20:42:36h. – Act. a las 12:20:18h. Guardado en: Cultura , Música

Resulta chocante encontrar las palabras Wagner y comedia en la misma frase; parece difícil encontrar espacio para el humor en la obra del autor de «El anillo de los nibelungos», pero todo el mundo tiene un pasado. Y el de Richard Wagner incluye «pecados de juventud» -así se refería él mismo a esta ópera- como «La prohibición de amar» («Das Liebesverbot»), que el Teatro Real estrena pasado mañana. Se trata de una nueva producción en la que participan también el Covent Garden londinense y el Teatro Colón de Buenos Aires. La dirección musical corresponde al británico Ivor Bolton y la dirección escénica es del danés Kasper Holten. El reparto incluye a Christopher Maltman, Leigh Melrose, Peter Lodahl, Peter Bronder, Ilker Arcayürek, Michel Sheshaberidze, David Alegret, David Jerusalem, Manuela Uhl, Sonja Gornik, María Miró, Ante Jerkunica, Martin Winkler, Isaac Galán, María Hinojosa y Francisco Vas.

Basada en «Medida por medida», de Shakespeare, Richard Wagner escribió «La prohibición de amar» con veintiún años. «Es una rareza -la califica Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real-; desmonta tópicos sobre el compositor, que hace una hilarante crítica al puritanismo alemán y un canto al hedonismo. Resulta interesantísima para conocer de dónde viene Wagner».

Influencias

La ópera, completa Ivor Bolton, está llena de influencias: la ópera francesa, Rossini, Bellini y Donizetti… «Pero la mayor influencia es Carl Maria von Webber y el romanticismo alemán. Le perjudicó el que su propio autor la definiera como “pecado de juventud”»; tuvo además un estreno desastroso y la segunda función no pudo llevarse a cabo por un asunto de cuernos: al parecer la soprano se lió con el tenor y el marido de aquella le propinó a éste tal paliza que le impidió cantar. Matabosch añade otra razón al escaso recorrido de esta obra. «Hemos conocido a Wagner especialmente a través del testimonio de Cósima, su segunda esposa, que nos ha dado una visión sesgada del personaje, y que no es extraño que quisiera ocultar esta ópera “lasciva e inmoral”».

A pesar de su juventud en el momento de su composición, Richard Wagner demostró su personalidad -«su megalomanía», en palabras de Kasper Holten, el director escénico de la producción- atreviéndose a cambiar la historia que escribió Shakespeare. Trasladó la acción desde Viena hasta Sicilia; allí Friedrich castiga con la pena de muerte la promiscuidad sexual y prohíbe los prostíbulos, el carnaval y el amor extraconyugal».

Opereta divertida

«Es una verdadera opereta llena de diversión -asegura Kasper Holten- y, más allá de ser una curiosidad, es una obra maravillosa. Wagner hizo con “La prohibición de amar” una crítica del puritanismo alemán y de su insistencia en determinados valores. Es una ópera que habla de las relaciones humanas y, sobre todo, de la hipocresía, de la imposición por parte de los políticos de valores en los que no creen y que ellos mismos no siguen… Algo que sigue presente en toda Europa». «Expresa además -sigue el director danés- la tensión entre el Norte y el Sur, y su mensaje es de reconciliación, de la necesidad de sumar, de reunir lo mejor de cada uno y de buscar las cosas que nos unen. Nuestro principal nexo de unión es nuestro patrimonio cultural, y es en él en lo que los Gobiernos deberían invertir».

Si Wagner se atrevió a modificar a Shakespeare, Bolton y Holten han hecho lo propio con la partitura. De las cuatro horas de música originales han dejado cerca de dos horas y media. «La obra no está acabada, y es imprescindible versionarla», se justifican los dos directores. Para ello se han eliminado los diálogos hablados y las «incesantes repeticiones» que se encuentran a lo largo de la obra. Wagner, dicen, lo hubiera aprobado.

«La prohibición de amar», de Richard Wagner. Dirección musical: Ivor Bolton. Dirección escénica: Kasper Holten. Teatro Real. Días 19, 22, 25 y 27 de febrero; y 1, 3, 4 y 5 de marzo, a las 20 horas. Día 28 de febrero, a las 18 horas.

El Teatro Real presenta un «pecado de juventud» de Richard Wagner

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