El tecnorromanticismo de Goebbels – 27.02.2016 – LA NACION

El tecnorromanticismo de Goebbels
Pablo Gianera LA NACION Sábado 27 de febrero de 2016
A pesar de todos sus artefactos y de su ilusionismo técnico, el pensamiento artístico de Heiner Goebbels está guiado en última instancia por algo tan frágil y antiguo como las palabras.

Pasaba en la obra Eraritjaritjaka (se vio en el FIBA de 2011), articulada por un tinglado de citas de Elias Canetti. Pasa también en Stifters Dinge (Las cosas de Stifter), la instalación performática que, como parte del ciclo Colón Contemporáneo, cerró el Festival de Verano del teatro. En este caso, las citas proceden del romántico (y más que romántico Biedermeier) Adalbert Stifter.

Acerca de Stifter, Hugo von Hofmannsthal había hecho notar que cada una de sus palabras conseguía dotar de un nuevo sentido a los objetos más modestos e insignificantes. El mismo principio orienta el trabajo de Goebbels. No hay actores ni cantantes ni nada. Pero la voz pregrabada con un pasaje de Stifter que habla del hielo en el bosque pone en acción, recortada contra el fondo sonoro de un latido persistente, la maquinaria de la instalación: cinco pianos operados por computadora, al fondo, y tres piletas con agua, en primer plano. La relación que estos elementos mantienen entre sí y el modo en que se vinculan con las palabras son cambiantes, y podría decirse que esas mutaciones constituyen la materia misma de la pieza -llamémosla así- de Goebbels.

Hay una traducción visual y sonora de la prosa de Stifter, pero lo que se traduce no es una acción (no existe aquí acción alguna en un sentido teatral) sino estados, paisajes sobre los que el ojo puede vagar, perderse incluso, como el viajero en el bosque. Aunque hay que aclarar que es un bosque artificial, casi un espejismo.

La instalación de Goebbels es el trastorno tecnológico del paisaje romántico, que muestra ya indicios de perturbación. En el prólogo a Bunte Steine, Stifter anotó que había en las cosas una especie de fuerza unilateral, semejante a una tormenta o a un sismo. Goebbels pone en escena esa conmoción por la vía de un tecnorromanticismo inhumano. Un audio de Claude Lévi-Strauss que se escucha hacia la mitad ilustra cabalmente el desencanto.

Pero que las “cosas” (Dinge, en alemán) de Stifter estén en primer plano no quiere decir sólo que la imaginación del poeta sea el único punto de partida, sino que los objetos mismos, la pura materialidad, es también el asunto de la pieza. Esto incluye además la materialidad musical. El andante del Concierto italiano de Bach suena, por efecto del piano mecánico, frío como el hielo que cuelga de los árboles. Acaso el auténtico ilusionismo de Goebbels consista en cambiar de signo las herramientas mismas que lo sostienen y justifican.

Stifters dinge  Concepción, música y direcciónDiseño de escena, luces y videoProgramaciónDiseño de sonidoVoz en offCiclo colón contemporáneo en el teatro colónFuncionesNuestra opinión

 

La máquina se ubica detrás del escenario principal

La máquina se ubica detrás del escenario principal.Foto:Máximo Parpagnoli/Teatro Colón

El tecnorromanticismo de Goebbels – 27.02.2016 – LA NACION

Anuncios

2 comentarios en “El tecnorromanticismo de Goebbels – 27.02.2016 – LA NACION

  1. Intensa, magnífica obra de arte total que hace a quienes”espectamos” de ella partícipes totales y co-creadores. Gracias! GOEBBELS una vez màs (aunque ud. me haya dado las gracias a mí por haberla vivido).

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s