El viaje de ida de Bob Ostertag – 08.03.2016 – LA NACION

El viaje de ida de Bob Ostertag
De la vanguardia de Nueva York a la guerrilla salvadoreña, el artista “capaz de hacer música con cualquier cosa”, como se define, se presenta desde hoy en el Colón

Jorge Luis Fernández PARA LA NACION Martes 08 de marzo de 2016

Estampa punk: Ostertag, un artista a tiempo completo

Estampa punk: Ostertag, un artista a tiempo completo.Foto:Gentileza Krystof Serafin

Bob Ostertag trabaja para la música los 365 días. Recién llegado a Buenos Aires tras una parada de apenas horas en su casa de San Francisco, Ostertag, uno de los intelectuales más provocadores de la música contemporánea, pasó el último año recorriendo el mundo con sus inigualables sets de amplificación y sonidos sintetizados. China, Tailandia, Filipinas, Malasia, Camboya, Vietnam, Indonesia. Imaginen el lugar más recóndito y él estuvo ahí.

Cansancio y jet lag se acumulan, pero el norteamericano está ansioso por comenzar hoy su odisea musical de cuatro noches en el Centro de Experimentación del Teatro Colón. Lo primero que hace, tras mostrar su enorme sonrisa, es señalar el autoadhesivo que pegó días atrás en su netbook. “Jogja Noise Bombing”, se lee. La gran sonrisa se agiganta cuando uno le pregunta qué es eso. “Es una comunidad de músicos que conocí en la ciudad indonesia de Jogja”, cuenta. “La mayoría tocaba punk rock, hasta que cambiaron sus instrumentos por soldadores para construir sintetizadores con cables, tubos y esas cosas. Van en motos y cuando encuentran una fuente de energía arman el set, que consiste en unos ruidos y gritos tremendos, cada vez más fuertes, hasta que llega la policía.” ¿Eso ocurre en locales? “¡No, no!”, responde en español: “En la calle?”.

Ostertag no será tan arriesgado como los punks indonesios, pero toda su obra, tanto sus composiciones y grabaciones como sus ensayos (compilados en dos libros sobre política, arte y consumo cultural), promueve un pensamiento lateral e inquisitivo. De adolescente, en Colorado, tocaba la guitarra, y al descubrir que lo apasionaban más los pedales de efectos la cambió por un sintetizador ARP 2600, y luego éste por el legendario Serge. Era una versión económica que venía en un kit para armar, y marcó su gusto por improvisar instrumentos.

“Básicamente, puedo hacer música con cualquier cosa”, explica. “Eso incluye un sintetizador, golpear rocas o, como ocurrirá aquí en mi última noche, con Living Cinema, pegarle a una bolsa de puching amplificada.”

Al final de una gira con Anthony Braxton, en 1979, Ostertag se estableció en Nueva York y consolidó el embrionario movimiento downtown junto a John Zorn, Eugene Chadbourne y Fred Frith, entre otros. Pero al despuntar los ochenta, interesado en la guerrilla centroamericana, se estableció en El Salvador y abandonó la música durante siete años. Al regresar a los Estados Unidos, comenzó a realizar performances inspiradas en la tecnología de videojuegos y compuso dos de sus obras fundacionales.

Sooner or later (1991) es un trabajo electrónico basado en (y dedicado a) la guerrilla (ver recuadro). All the Rage (1993) surgió de su participación en una marcha por los derechos gay en California. Ostertag grabó las voces y transcribió los sonidos en notas para ser ejecutadas por el Kronos Quartet. El resultado es majestuoso: un contrapunto poético entre la grabación y el cuarteto de cuerdas.

El mismo principio, reemplazando a las cuerdas por voces, se aplicó en A Book of Hours, obra que tendrá su debut mundial esta noche en la primera de las cuatro funciones del CETC. La obra será interpretada por Theo Bleckmann, Audrey Chen y el prestigioso Phil Minton, habitual colaborador de Ostertag.

“Inicialmente pedí a los cantantes que grabaran una improvisación colectiva”, explica el músico. “Después, puse la grabación en mi computadora, la corté en fragmentos y los reordené en una composición.” Para interpretarse en vivo, el audio se transcribió en notación, de modo que los cantantes pueden leer o seguir de oído las partes que Ostertag reproduce en su computadora. “Imagino que los músicos harán una mezcla de ambas opciones”, acota. “Estoy muy excitado. Es mi primera composición de ensamble en mucho tiempo. La defino como música devocional para nada en particular, o gospel para ateos. Los libros de horas (u horarium) eran manuscritos de plegarias en la Edad Media. Los cristianos oraban a determinadas horas del día, como aún hacen los musulmanes.”

La obra se divide en cuatro cantos que toman su título de un salmo. Los títulos son poéticos; los dos finales, “I Will Guide you with my Eye” (Te guiaré con los ojos) y “So I can Wake up the Dawn” (Para despertar al amanecer) parecen el puente de un verso. “Están sacados del mundo de Dios, pero eluden referirlo”, se ríe.

El trabajo fue una comisión del estudio radial WDR, donde Karlheinz Stockhausen realizó algunas de sus pioneras obras electrónicas. “Mi obra es una respuesta a Gesang der Jünglinge“, dice Ostertag, en alusión a una composición emblemática del alemán. “Él creía que el futuro era electrónico y lo demás no importaba; por eso puso a un chico a cantar. Mi obra demuestra lo equivocado que estaba, ya que no podría haberse hecho sin estos cantantes, que fuerzan los límites de la voz. Tienen una voz poderosa y distintiva: ése es otro requisito que busco. Me gusta la gente que alcanza un dominio, ya sea de la voz o de un instrumento. Tras escucharlos, no podés imaginar esos sonidos de otra manera.”

“Cuarenta años atrás -resume-, se debatía si había que incorporar teclados a los sintetizadores. Yo siempre pensé que no. Hoy, uso un joystick para darle sustento a la gente que mira el show. Pero no existe una interfaz exacta entre el hombre y la máquina. Una máquina no es un violín, que se estudia ocho horas al día. Y la voz es el principio y el fin de la música. Todo lo demás [ríe] es relleno.”

Parte de guerra

Tras la presentación de A Book of Hours habrá una adaptación de piezas a cargo de músicos argentinos (pasado mañana) y un set audiovisual de Living Cinema, el dúo de Bob Ostertag con el animador Pierre Hébert (este viernes). Entre ambas fechas, el norteamericano hará mañana un set solista con sus trabajos más personales. El inicio incluye experimentaciones con un controlador de videojuegos y el sintetizador digital Aalto, dos de sus herramientas favoritas. La segunda parte estará consagrada a la ejecución de su clásica pieza electrónica Sooner or later. Ostertag se conmueve al recordar las instancias de su creación:

“Representa mi adiós a El Salvador, mi vuelta de página. Tenía la grabación de este chico enterrando a su padre. Como pasa en circunstancias extremas, la gente eleva la voz a niveles inusitados, y en este caso el chico revelaba su madurez. Fue un tiempo muy duro, con muchas muertes. No es fácil abandonar un movimiento que está en el medio de una guerra. Me fui porque no creía en lo que se avecinaba y por diferencias con mis compañeros. Pero hice esta pieza y siempre fue duro tocarla. La abandoné por 20 años y ahora, en este tour, volví a El Salvador y volví a tocarla, en un pueblo de montaña que supo ser la base de la guerrilla.

El viaje de ida de Bob Ostertag – 08.03.2016 – LA NACION

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s