Entrevista: Alejandro Tantanian en el Colón – Los Inrockuptibles

Los Inrockuptibles 11/03/16
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Entrevista: Alejandro Tantanian en el Colón
Dirige en el Colón –por solo tres funciones y a precios muy accesibles– la puesta contemporánea de la ópera Beatrix Cenci, en el marco de los homenajes al gran músico argentino Alberto Ginastera.

Por Alejandro Lingenti / Fotos Ernesto Donegana (retrato) y Patricio Sánchez Tasisto (ensayos)

Cuenta Alejandro Tantanian que vio por primera vez una ópera cuando tenía siete años. Y que la experiencia le produjo tal deslumbramiento que se volvió inolvidable. “Mi padres me llevaron al Colón a ver Hansel y Gretel, la ópera de Engelbert Humperdinck, y me acuerdo que pasó una bruja volando montada en una escoba y que eso me provocó un desmayo, una especie de epilepsia que me obligó a tratarme durante varios años. Aun así, no lo viví traumáticamente. Creo que sufrí una especie de síndrome de Stendhal”, asegura hoy. En 1817, el famoso autor francés de Rojo y negro visitó la Basílica de la Santa Cruz en Florencia, Italia, y vivió un curioso episodio que luego publicó en su libro Nápoles y Florencia: Un viaje de Milán a Reggio. De pronto se elevó su ritmo cardíaco y aparecieron en simultáneo vértigo, confusión y temblores. La reacción, indiscutiblemente romántica, respondía de manera directa a la exuberancia del goce artístico, según concluyeron después especialistas que estudiaron detalladamente el caso. Casualmente, fue el propio Stendhal quien publicó veinte años después ocho crónicas italianas entre las cuales estaba Los Cenci, una historia plagada de crueldades que ahora Tantanian recupera en una ópera en dos actos y catorce escenas con música Alberto Ginastera y libreto de William Shand y Alberto Girri. Ese libreto de Girri está basado en aquella crónica de Stendhal que Tantanian cataloga como un antecedente temprano de una obra fundacional de Truman Capote, A sangre fría, y una tragedia elaborada en 1819 por el inglés Percy Bysshe Shelley a partir de la misma historia. Como parte de las celebraciones por el aniversario del nacimiento de Alberto Ginastera, nombre clave de la música académica argentina, habrá tres funciones de Beatrix Cenci, con dirección musical de Guillermo Scarabino y puesta en escena de Tantanian, quien ya había montado otra ópera en el Colón en el año 2000: Liederkreis, con dirección musical de Gerardo Gandini y regie de Rubén Szuchmacher.

“Tengo una relación de muy larga data con la ópera”, cuenta uno de los fundadores del reconocido grupo de teatro experimental El Periférico de Objetos. “Y también con el Colón: me pasé toda la adolescencia yendo a ver conciertos, ballet y ópera en ese teatro”. Aunque el título de la ópera no aluda directamente a él, el verdadero motor de la historia es el padre de Beatrix, “un típico hombre poderoso del Renacimiento que tiene la perversión de maltratar a su familia”, define Tantanian. “El que desata la tragedia y pone en funcionamiento la trama es ese hombre. Es una obra que tiene resonancia en la actualidad, porque te puede hacer pensar en el abuso de poder, en la violencia de género, en la pedofilia, la corrupción… Hay un entramado que genera fascinación, aunque sea una fascinación morbosa. Es posible leer esta historia como un cuento de hadas muy perverso, o como un cuento gótico.”

Tantanian

ENTREVISTA> ¿La ópera se ha vuelto conservadora o se ha actualizado?
Las que se volvieron conservadoras son ciertas instituciones que albergan el repertorio operístico. La ópera está sostenida por la alta burguesía porque es cara de producir. Fue cooptada por las clases aristocráticas, pero tuvo un origen súper popular. A partir de la rigidez que produjo el gusto aristocrático, se acartonó, pero sigue habiendo directores que sacuden el avispero. Yo creo que cuando la música es lograda y teatralmente es poderosa, no hay con que darle a la ópera.

¿Es muy diferente dirigir una ópera que una obra de teatro?
En términos holísticos debería ser lo mismo, porque también es una obra. En la ópera, lo que tienen que hacer los cantantes no está tan vehiculizado por lo que aparece escrito en la obra, sino por lo que está en la partitura. A veces te encontrás con partituras que están muy bien pensadas para la voz humana. Para mí, el máximo ejemplo en ese sentido es Monteverdi. La forma en la que él dijo “felicidad” es la felicidad misma, musicalmente hablando. Yo he dirigido óperas en lugares más chicos que el Colón. En estas dimensiones, hay algo de lo monumental que tenés que atender, y eso me entusiasma especialmente. Por otra parte, cuando dirijo teatro de texto siempre pienso en términos musicales. Por eso creo que me seducen tanto la ópera y el musical. Quizás me ocurra eso porque las primeras lecturas que hice fueron de dramaturgos-poetas, como García Lorca y Rafael Alberti. En ellos, la musicalidad de la palabra es tan importante como el contenido.

“Es una obra que tiene resonancia en la actualidad porque te puede hacer pensar en el abuso de poder, en la violencia de género, en la pedofilia, la corrupción… Es posible leer esta historia como un cuento de hadas muy perverso, o como un cuento gótico.”

¿Cómo pensaste esta puesta en escena?
Como algo bastante mínimo, un poco distante de la idea de lo operístico, tal como se lo entiende normalmente. Dura apenas una hora y veinte minutos, lo que para una ópera es toda una novedad. Y en escena hay dos o tres personajes, cuatro a lo sumo, al margen del coro. Es una puesta sencilla. Es raro ver a un personaje solo en una ópera, salvo en las de Wagner. Pero para esta tragedia de puertas adentro, me gusta esa tensión entre lo íntimo y el espacio enorme del Teatro Colón.

Hablabas del origen popular de la ópera. ¿Hay alguna posibilidad de tender hoy un puente entre un género consumido desde hace años por una elite y el público masivo?
Mi trabajo como artista tiene que ver con mi propia expresión. Y eso tiene un límite. Hay artistas que son abiertamente populares y otros que no. Dicho esto, un espectáculo como Beatrix Cenci lo puede ver cualquiera. De hecho, esta ópera está fuera de la temporada lírica, no es de abono, son funciones extraordinarias que tienen entradas a $40, $90 y $100. Me parece que es un tema interesante para los gestores culturales, en todo caso. Lo que el arte construye en cualquier sujeto, lo digo por experiencia propia, es absolutamente necesario. Genera un bagaje cultural que te permite elegir y tener libertades. Está claro que no es el plan de muchos gobiernos, porque conviene tener a la gente sin libertades, sin voluntades y sin poder de decisión. Eso se nota cada vez más, particularmente en la Argentina. Me resulta difícil pensarme en un contexto así… Pero creo de todos modos que es un momento atractivo para hacer lo que yo hago. Creo que conviene ocupar los espacios y posicionarse.

“Es difícil escuchar la música de Beatrix Cenci en tu casa, pero en un escenario, con una orquesta, funciona muy bien, es muy poderosa. Hay algo de la esencia de la obra que se construye gracias a esa música y que logra conmover.”

¿Tenías una relación cercana con la música de Ginastera?
No, no tanto. Es alguien muy conocido por su relación con la tradición folklórica argentina, aunque si un purista lee esto seguro me quiere matar. Fue durante mucho tiempo un compositor “oficial”, en el sentido más amplio del término. Tiene tres óperas, de las cuales yo solo había escuchado una, Bomarzo, de 1967. Cuando me convocaron para este laburo, me dieron un VHS que me permitió ver y escuchar, en muy malas condiciones, aclaro, la puesta de Beatrix Cenci que hizo Jaime Kogan en 1992. Creo que el Ginastera compositor de ópera es muy diferente al más orientado al folklore. Es otra paleta, otro mundo. Tiene también algunas similitudes con Alban Berg (compositor austríaco de inclinación romántica que también incursionó en el dodecafonismo y la atonalidad). Su música refleja una gran comprensión de la escena. A la hora de hacer una ópera, eso funciona. Es difícil escuchar la música de Beatrix Cenci en tu casa, pero en un escenario, con una orquesta, funciona muy bien, es muy poderosa. Si uno se abandona a la escucha, en el devenir de la obra se empieza a imponer el peso dramático de esa música que casi no tiene melodía. Hay algo de la esencia de la obra que se construye gracias a esa música y que logra conmover. Tenemos la suerte de contar con la Orquesta y el Coro estables del Colón, lo que es una gran ventaja.

Tantanian

¿Fuiste a ver a Rufus Wainwright al Colón?
Sí.

¿Y qué te pareció?
Al principio me pareció una especie de ópera de Disney. Y lo visual me pareció horrible, algo que sin pretenderlo era terriblemente kitsch. Pero a medida que fue pasando el tiempo, empecé a sentir que el tipo quiere hacer eso y lo hace; es algo muy genuino, muy honesto. Uno puede decir que no le gusta, que lo percibe petulante, pero hay algo de su propia expresión que está indudablemente ahí, en esa ópera. A mí eso me gusta, lo valoro. No me atrajo la obra, pero sí su sinceridad, la idea banal de que la vida es un fuego artificial breve que merece un aria tristísima. No sentí que fuera algo especulativo. Creo que Rufus es un artista con una enorme convicción que vino al Colón, nada menos, a mostrar algo que él cree que está bien. Eso, como gesto artístico, me parece súper defendible. En el teatro, que es un terreno que conozco bien, se nota mucho la falta de voces singulares, de artistas que no quieran parecerse a nadie más que a sí mismos.

¿Qué otros planes tenés para este año?
Tengo un proyecto hermoso con Marilú Marini, un texto escrito por Santiago Loza llamado Todas las canciones de amor. Lo vamos a estrenar en agosto en el Complejo La Plaza. Es una madre que está esperando a su hijo, que vuelve de un viaje. El texto está quebrado por diferentes canciones de amor que justamente canta ese hijo, que aparece en otro plano de la escena. Y hay un pianista que toca en vivo. Venimos trabajando hace más de un año y estamos muy entusiasmados. Es una obra de alto voltaje emotivo.

Beatrix Cenci
Martes 15, viernes 18 (a las 20) y domingo 20 de marzo (a las 17) en el Teatro Colón (Cerrito 628, CABA)
Música: Alberto Ginastera
Director de escena: Alejandro Tantanian
Director musical: Guillermo Scarabino
Libreto: William Shand y Alberto Girri, basado en las Crónicas italianas de Stendhal y en Los Cenci, de Percy Bysshe Shelley

Entrevista: Alejandro Tantanian en el Colón – Los Inrockuptibles

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3 comentarios en “Entrevista: Alejandro Tantanian en el Colón – Los Inrockuptibles

    • Ojo, a lo mejor sí pensó en algo como lo que Tantanian propone, por eso lo pregunto. No conozco bien la historia pero ví algunas imágenes y me llamó la atención. ¿Alguien sabe acá?

      Responder
  1. Los que pertenecen al circulo rojo de la inteligenzia cultural estan de parabienes y cada vez son mas estupidos y mas vanidosos. Los que pertenecen a esa elite son los oligarcas del siglo XXI, Una historia contada por un idiota que carece de sentido.

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