Martín Bauer: "Hay que producir un buen clima".

Clarin.com | Extra Show | Música | 26/03/16 |
Martín Bauer: “Hay que producir un buen clima”.
Entrevista al director del Teatro Argentino
El nuevo director de la Opera platense plantea las metas de su gestión.

Martín Bauer. Foto: Néstor García

Martín Bauer. Foto: Néstor García

Federico Monjeau Crítico musical @fmonjeau fmonjeau@clarin.com

Compositor y brillante estratega cultural, motor fundamental de la música contemporánea local en las últimas dos décadas, Martín Bauer acaba de asumir un cargo en cierta forma impensado: la dirección artística del Argentino de La Plata, un teatro de corte más bien tradicional, fuertemente centrado en la ópera del siglo XIX y un tanto ajeno a las experiencias de vanguardia (aunque es cierto que la gestión de Marcelo Lombardero ya había logrado imprimir un cambio de rumbo, que después se perdió por completo con el proyecto populista de la directora de musicales Valeria Ambrosio).

¿Cómo se concilia la tradición lírica del Argentino con tu experiencia hasta ahora casi exclusiva en el campo de la música contemporánea?

Tampoco hay que hacer un gran esfuerzo, ya que en mi cabeza no está tan alejado, más bien es un conjunto. Y ese conjunto tiene una continuidad, digamos, desde Rameau hasta nuestros días. No estamos pensando en una ópera en la que no haya cantantes, por decirte algo. En ese sentido, una propuesta como la de John Cage con sus Európeras se alejaría un poco del conjunto. Pero no es el caso de la ópera de George Benjamin (Written On Skin), ni tampoco de la de Louis Andriessen (De materie). Lo que cambia en Andriessen es que el tenor y la soprano no se enamoran, ni se traicionan, ni se clavan un puñal, pero no por eso vas a decir que no es ópera.

En la programación hay una división muy igualitaria entre lo nuevo (“Written On Skin” y “De materie”) y lo tradicional (“La bohème” y “Cosi fan tutte”): dos y dos.

Sí, pero tal vez ese equilibrio terminó quedando un poco desequilibrado. Yo tenía cinco títulos: tres clásicos y dos nuevos. Lo que pasa es que el quinto título, que era la reposición del Otello de Pablo Maritano, de 2015, se cayó por el plan de reformas que empieza el 1° de noviembre. Me cayó la guillotina.

Lo del Argentino se te suma a la programación de ciclo Colón Contemporáneo y a la dirección del ciclo de música contemporánea del Complejo Teatral de Buenos Aires. ¿No es mucho?

Sí. Este es mi último año al frente del ciclo del Complejo. Por otro lado, se cumplen 20 años y puedo considerarlo un ciclo cumplido.

¿Tenés un sucesor en mente?

Sí, por supuesto, pero no lo puedo decir antes de discutirlo con Jorge Telerman, director del Complejo.

El Teatro Colón y el Argentino compitieron toda la vida, entre otros motivos por razones de alineación política. ¿Cómo será la relación entre ambos de aquí en más?

De absoluta colaboración, yo creo. Es más, de complicidad, te diría. Yo siento que cuento con el Colón. Voy a presentar el Ballet del Colón en el Argentino y también vendrá a dirigir Arturo Diemecke (el titular de la Filarmónica de Buenos Aires). Yo mismo, por medio del Colón contemporáneo, soy un puente entre ambos teatros. Hay que saber qué es lo que se puede hacer en cada uno. En el argentino no podés hacer Die Soldaten (la ópera de Zimmermann que este año sube en el Colón Contemporáneo), por ejemplo. Al menos hasta que no arreglés el escenario, la parrilla, la consola…

¿Y cómo hizo Maritano para montar su formidable  “Otello” en 2015?

Preguntáselo a él. Se volvió loco. Lo que tiene el Argentino, y no es demagogia, es que los planteles son excelentes. Y el Teatro no tiene derecho a no ser bueno, porque está todo dado. Lo que hay que hacer es producir un buen clima. Mi desafío es dirigir un lugar en el que la gente esté contenta, entusiasmada, concentrada.

Temporada 2016. De “Bohème” a “El viento que arrasa” 

La programación del Argentino, que comenzó el 11 de marzo con el oratorio Elías de Felix Mendelssohn, incluirá cuatro títulos de ópera: en mayo, la Bohème (Puccini) que no llegó a representarse en la gestión anterior, con puesta de Ricky Pashkus y dirección de Carlos Vieu; en agosto, De materie de Louis Andriessen, con dirección de Peter Rundel; en septiembre, Cosi fan tutte (Mozart), con dirección de Rubén Dubrovsky y régie de Rubén Szuchmacher; en octubre, Written On Skin de George Benjamin, con dirección de Pablo Drucker y régie de Cristian Drut. Habrá funciones extraordinarias  de la Filarmónica de Israel con Zubin Mehta, del Cuarteto Arditti y del Ensamble Modern, y Christian Baldini dirigirá Atmósferas de Ligeti y el Concierto 3 de Bartok con la pianista Helena Bugallo. Entre las actividades del TACEC destaca el estreno de la ópera El viento que arrasa, compuesta por Luis Menacho sobre la novela homónima de Selva Almada. 

Martín Bauer: “Hay que producir un buen clima”.

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