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Ópera, músico y director made in Argentina 
Por Aníbal Villa Segura
El Teatro Colón inauguró receintemente la temporada lírica 2016 con la presentación de la polémica opera Beatrix Cenci: un homenaje al autor Alberto Ginastera, a 100 años de su nacimiento. Beatriz Cenci es un drama en una ópera argentina con música y dirección de dos argentinos: Ginastera y Alejandro Tantanian, respectivamente.

Historia de un músico, su ópera, el teatro y la cultura

La ópera Beatrix Cenci inauguró la temporada lírica 2016 del Teatro Colón en Buenos Aires. Estaba fuera de abono -dícese que fue barato (tampoco exagerar)- y fue parte del homenaje a Alberto Ginastera a 100 años de su nacimiento. Ginastera fue un gran músico y compositor argentino que no tuvo buena conexión con ningún gobierno. El peronismo lo obligó a dejar trabajos en épocas distintas, el Onganiato católico cursillista y de colores prohibió otra de sus óperas Bomarzo en 1967, luego de haber sido estrenada en Washington con el auspicio del gobierno que la censuró. 

Alberto Ginastera. Foto: Google Images

Las óperas de Ginastera eran y son sexuales, pasionales y poco respetuosas de la sensibilidad católica.

Desde 1992 su música no se tocaba en el Colón. Sí alguna vez en el Teatro Argentino de la Plata. En el 2012 fue un gran placer ver el ballet “Estancias” de su autoría -que, según algunos eruditos, no tiene nada que ver con el período de sus óperas. Por suerte, hay quienes opinan lo contrario y ven su obra, con gran evolución, siempre bajo la misma calidad y coloratura. El período despectivamente llamado “folklórico” tiene una estrecha relación con su última etapa atonal y dodecafónica. Lamento, y me duele, pensar que en Europa esta discusión no tendría sentido, Giuseppe Verdi, autor de gran calado político es homenajeado cualquiera sea el momento de su vida, siendo además puente entre dos períodos de la música italiana.

El Teatro Colón de Buenos Aires es una joya arquitectónica y musical. Siempre perteneció al ámbito de la Ciudad de Buenos Aires pero se caracterizó por un público de alto nivel adquisitivo, En las presidencias de Perón hubo una apertura popular siendo accesible a gran parte del pueblo. En 1953, Perón lanzó su Segundo Plan Quinquenal desde el Colón. Según cuenta en sus cursos el antropólogo teatral Carlos Fos, por primera vez en la Argentina, se menciona como objetivo de estado la cultura, la música y el teatro,. En aquel momento se representaba El Conventillo de la Paloma de Alberto Vacarezza.

Con el golpe de estado en 1955, el Teatro Colón va diez años atrás: un lugar/espacio de la oligarquía. Con idas y vueltas luego de su cierre por sus largas refacciones -iniciadas en 2001- fue reabierto el 25 de Mayo de 2010 bajo el lema “El Colón para Todos”, pero los precios exorbitantes llevaron a que fuera el Colón para pocos, o para los de siempre.

Una escena de la ópera “Beatrix Cenci” en el Colón. Foto: Google Images

Beatriz, la violencia y los escenarios: todavía vigentes 

Apenas el telón se entreabrió, un niño se dirigió al público: “Buenas Noches”. Nadie respondió. El niño insistió: “Buenas Noches”. Recién ahí nosotros -el público, seres generalmente pasivos- contestamos. El telón se desplegó por completo, descubriendo al coro. Una historia comenzaba. Beatriz Cenci es una mujer alrededor de la cual diversos creadores han puesto su palabra y su música.

Hay cinco novelas escritas, entre las obras se encuentran la de Percy Bissey Shelley y Stendhal. Cinco obras de teatro: Antonin Artaud, Alejandro Dumas y Alberto de Moravia, entre los autores más importante. Finalmente, cuatro óperas. En en este texto, nos dedicaremos a la de Alberto Ginastera con libreto de William Shand y Alberto Girri.

Esté o no en el teatro ópera, si un niño me interpela será porque algo importante va a pasar y de eso mínimamente debemos darnos cuenta, creo que esto es lo que nos pide el director Alejandro Tantanian: “Beatrix Cenci es, también, un relato que se desgrana frente a los ojos asombrados de un niño” *

Tamaña responsabilidad ya que hablamos del pasado, para el futuro. El niño que oficiaba de posible introductor venía acompañado por un monstruo, quizás en referencia a lo que se desarrollaría.

En tiempos del Renacimiento, el Conde Francisco Cenci es odiado por el pueblo debido a su maldad. Su segunda esposa y su hija Beatrix le temen profundamente. En términos de Paul Ricoeur, Cenci es la violencia ejercida por el hombre contra el hombre, dañándolo y haciéndolo sufrir. En términos cotidianos, es la violencia de género sobre las mujeres. Beatrix, en su desesperación (toda la ópera incluso podría verse como la desesperación de Beatrix), introduce la figura del poder que puede salvarla a través de una carta al Papa que entrega a un ex pretendiente suyo que ha tomado los hábitos; la destruye.

La maldad de Cenci toma su expresión cuando luego de recibir una nota, ordena preparar un banquete y un baile de máscaras. Una bacanal se desencadena en un ambiente onírico, fantasmal y erótico a lo que se suma el motivo: celebrar la muerte de dos de sus hijos.                              

Beatriz Cenci es “una novela gótica -con sus escenarios fastuosos y decadentes y sus personajes enfermos detrás de una obsesión que, claro, siempre esconde (o exhibe) lo prohibido: el incesto” * dice Tantanian. Un hermoso tratamiento de clima de ensoñación y lujuria acompañan la maldad del Conde en una fiesta donde las desnudeces femeninas y masculinas, el travestismo, la sexualidad desenfrenada van llevando al Conde Cenci a su objetivo deseante: la violación de Beatrix, que finalmente se concreta. Esto paraliza a toda la familia (en un total verosímil, una escena de familia que enmudece con complicidad).

La expresión de la maldad son perros feroces y reales que aparecen en escena dando el toque demoníaco y que luego son reemplazados por hombres desnudos con caretas de perro que afirman lo satánico a través de lo siniestro. Tanto los perros reales como los hombres siniestros van desnudos. Excepcional coherencia del director.

Desde el espectador, la ejecución musical es impecable, acompaña y emociona.

“Beatrix Cenci”. Foto: Google Images

Guillermo Sacarabino -director de la Orquesta Estable del Colon-, junto con el Coro Estable del Teatro dirigido por Miguel Martínez recrean una música envolvente con los colores de lo sentido.

El elenco encabezado por los cantantes de gran nivel Mónica Ferracani (Beatrix) y Víctor Torres (Conde Cenci) superan las expectativas actorales a las que suelo estar más alerta. Musicalmente escenifican personajes atrayentes y rechazantes al mismo tiempo -como el resto del elenco-, en suma lo que esta ópera propone.

La escenografía de Oria Puppo es opresiva pero majestuosa. Imita el Palacio de Tribunales que se encuentra en la plaza frente al Colón. La Justicia ciega como siempre, la ley y su complicidad se tornan evidentes. La impunidad de Cenci, el silencio del poder papal (Clemente VIII), la violencia patriarcal sobre Beatrix, el peso de la ley, la palabra que acusa, la palabra que calla.

Finalmente, la familia induce a Beatrix a matar a su padre para lo que contrata dos asesinos y, en una escena logradamente gótica, armados de martillos, Beatrix incluida, matan a golpes al Conde-padre-abusador-violento. La escena se presenta de tal manera que, a los ojos del público, nunca se sabrá realmente quien asesinó. Pronto el cuerpo es hallado y uno de los criminales confiesa. Beatrix es encarcelada, torturada y clama por su inocencia. Mientras es llevada al cadalso, resuena su último temor acongojado, el pánico de enfrentar a su padre en el infierno. Curiosamente Beatriz enuncia que va a la muerte, pero al encuentro en el más allá con el Conde Cenci.

El niño al que nos debemos, hace su aparición y saluda mientras se cierra el telón.

Volantes que caían desde el paraíso. Foto: Google Images

Los aplausos y los bravos abundan, los actores, los músicos, el coro con su director, el director de orquesta y el director de escena (regie) saludan varias veces. Al terminar la función, desde el paraíso* caen unos volantes con la cara del Ministro de Cultura de la ciudad: “Darío Loperfido, persona no grata de la cultura. Exigimos su renuncia”. Una frase que se repite entre grandes actores de la cultura desde las poco felices declaraciones en enero pasado del ministro sobre las victimas del golpe de estado del 76.

Leé la carta de artistas e intelectuales contra Lopérfido.

Referenciass:

*Texto de Alejandro Tantanian en la entrada de facebook 28/2/2016, también reproducido en algunos medios.  

* Paraíso: zona de un teatro con las butacas más económicas.

¿Te gusta la ópera? Mirá un fragmento de Beatrix Cenci acá.

Aníbal Villa Segura

Autor/a: Aníbal Villa Segura

Extremadamente contento de su vida suele ir por más. Tucumano de origen, médico psicoanalista y psiquiatra de profesión, al contrario de lo que se pueda suponer, trata de ser un observador de la realidad… A veces, lo logra. Enamorado del cine, amante y novio del teatro, alucinado por la música, trata de ser un militante peronista consecuente.

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