La venida de Obama, sólo un ensayo del road show de Macri de abril en Nueva York

La venida de Obama, sólo un ensayo del road show de Macri de abril en Nueva York
Martes, 29 de Marzo de 2016 08:21 Ignacio Zuleta Politica
Para hoy, después de la minivacación, Macri tiene turno a las 7 para ir al Colón a una cita emblemática, aunque semi pública: la fiesta por los 25 años de la consultora McKinsey, que lo cuenta como estrella de un show que incluye un video en el cual hablan políticos argentinos de todos los partidos, que están invitados a la fiesta junto a un par de millares de empresarios y demás curiosos.

Esta consultora tiene entre los hombres de negocios gran prestigio y ha hecho fama por la presión que le pone a sus consultores cuando le encargan un trabajo, que deben hace contra reloj y sin dormir. La empresa arma sobre los informes de consultoría unos manuales en donde borra los datos de identidad, lugar y fecha del trabajo, y los hace circular como textos sagrados.

Con los años, tienen manuales para cualquier situación, que sus empleados deben aplicar y, además, enriquecer. Este método fascina a los políticos, que buscan nuevas recetas o soluciones a problemas que la política no puede resolver. Aunque se manejan en el secreto profesional, se le atribuye a McKinsey mucha influencia sobre la actual administración; se informó durante la campaña electoral que Marcos Peña le había pedido un plan de gobierno.

Parece demasiado pero nunca se desmintió, y cuando asumieron Mario Quintana y Gustavo Lopetegui como los controllers del gabinete desde la oficina de Peña, esta presunción se reforzó.

McKinsey ha vigilado muchos gobiernos, con suerte variada, como ocurre en el negocio de la consultoría. La tarea más recordada la hizo en 2001, bajo el gobierno aliancista, para una reestructuración de toda la administración, a partir de una donación de un grupo de empresarios para darle una mano a Domingo Cavallo.

Ese trabajo se hizo bajo presión, cuando se desmoronaba la presidencia de De la Rúa y mientras volaban los papeles amenazados por el fuego de los piquetes: unos contadores jovencitos y con más anteojeras que anteojos, entrevistaban a los empleados sobre cuál era su tarea y les mostraban organigramas quiméricos a funcionarios que hacían las valijas.

La hipótesis de aquel momento era que en una crisis los políticos se doblegan ante las restricciones del sistema; ignoraban que cuando esto ocurre, los políticos cambian el sistema, como ocurrió en diciembre de 2001.

Creer que una consultora va a mejorar un gobierno es una ilusión, porque esos informes de consultoría los hace la misma gente que asesora a los gobiernos; la diferencia es que esos gurúes que dan charlas por cuatro pesos a empresarios y políticos con recetas mágicas operan desde el prestigio de un sello de consultoría. Además, un político que necesita un consultor para gobernar, pardiez, revela que no está en condiciones de ejercer el gobierno.

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