EN EL BAFICI, LOPÉRFIDO CONTINÚA SU CAMPAÑA EN FAVOR DE LA IRRELEVANCIA Y PIDE AUTORIZACIÓN A SUS JEFES PARA ‘BANALIZAR EL MAL’ | LOVEARTNOTPEOPLE

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EN EL BAFICI, LOPÉRFIDO CONTINÚA SU CAMPAÑA EN FAVOR DE LA IRRELEVANCIA Y PIDE AUTORIZACIÓN A SUS JEFES PARA ‘BANALIZAR EL MAL’
Written by rodrigocanete
Si existe un riesgo en la Argentina de hoy, este es el de la banalización. Las palabras de Hannah Arendt están muy vigentes y esto no sólo ocurre en relación al vínculo entre el Estado y los derechos humanos sino tambien respecto a la determinacion de aquello que realmente importa. En ‘Eichmann en Jerusalem’, Arendt se refirió a ‘la lección de la terrible banalidad del mal, ante las que las palabras y el pensamiento se sienten impotentes’.

En el día de ayer tuvo lugar la conferencia de prensa con la que se dió por inaugurada la 18va edición del BAFICI y fue allí donde el cuestionado Ministro de Cultura Porteño, Darío Loperfido, retomó esa estrategia que lo coloco en el centro de la polémica al decir un par de meses atrás que el numero de desaparecidos había sido manipulado por la conveniencia de los organismos de derechos humanos como si esto importara. Al salir nuevamente al ataque, Lopérfido muestra que su estrategia o mandato es la de salir hacia adelante e  ‘ir por mas’, a los fines de banalizar lo que esta en discusion. Digo ‘analizar’ porque lo que parece estar en el centro de lo planteado por Loperfido no es la verdad o mentira de lo dicho sino el modo en el que la oportunidad es usada con fines politicos para ‘rebajar’ el tema y es esta y no otra la que parece perfilarse como la verdadera y preocupante politica cultural del Macrismo en la que Dario Loperfido parecería tener un lugar mucho mas central e ideologico de lo pensado.

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Flanqueado por  el nuevo director del festival, Javier Porta Fouz y el presidente del Instituto Nacional del Cine, Alejandro Cacetta, Lopérfido dijo: ‘Es raro tener que destacar que el presidente del Instituto del Cine esté presente en la apertura de un festival de cine. Eso, y que la inauguracion sea en el Gaumont, me da la impresión de que pasamos de estar manejados por una secta a vivir en un país normal’. Inoportunamente, Lopérfido estaba haciendo referencia a lo único que parece preocuparle que es ya no las políticas de su sector sino los aspectos jurisdiccionales del estado y, mas específicamente, la burocracia. Para Loperfido, el hecho de que un funcionario nacional sea invitado y asista a una actividad municipal es algo, por alguna razón, destacable. Es dificil no estar de acuerdo con esto, sin embargo, es la relevancia que le dá a la cuestión lo que llama la atención y su sentido de oportunidad. Es como si lo que importara en el BAFICI no fueran las peliculas sino la mesa chica de aquellos que permiten que esas películas fueran mostradas. Esto, descuento no es el caso de Cacetta cuya formación y experiencia profesional está por encima de este tipo de inseguridades y narcisismos. Es la banalidad del hecho burocrático elevado al rango de política de estado por el Ministro, en el cual arrastra a todos los que lo acompañan, que preocupa. Es como si para Lopérfido la política de estado sea la enunciación de su decision y no el contenido de la misma. Esto es bizantinismo siútico en su forma más decadente.

Sin embargo, esto no fue lo que pareció incomodarle al público compuesto por 300 periodistas, cineastas y empleados del festival, quien, inmediatamente, lanzaron una ensordecedora silbatina cuya razón de ser fue la bravucona provocación de Lopérfido quien, claramente, ha adoptado por si solo o por encargo un rol en el Macrismo que, inteligentemente, SAMO compara con el de Luis D’Elía durante el kirchnerismo. La diferencia entre D’Elia y Loperfido es que este ultimo es Ministro de Cultura y es esto lo que transforma a la mera banalidad en ‘la banalidad del mal’. Desde este punto de vista la cuestion debe ser digna de nuestra atención.

Si Lopérfido había hecho, hasta ahora, una carrera como mero programador de actividades culturales (‘desde el Rojas, pasando por el Colón hasta el BAFICI)  o como amigo o pariente de jovenes poderosos (primero Antonito y ahora, su eposa, la hija de Bartolome Mitre), de pronto, su inoportuna agresividad lo muestra listo a dar el paso siguiente y convertirse en un ‘creador de opinión’. Es aquí en donde sus limitaciones entran en juego, Loperfido no es un tipo inteligente sino astuto. Después de todo es con Esmeralda Mitre que se casó. El problema con la astucia es que sirve para perpetuar la banalidad atraves del juego de posiciones pero no para lograr el tipo de unidad que garantice un legado. Lo de Loperfido es, a todas luces, en menor escala que los objetivos de los hombres de bien.  Esto se ve claramente en el modo en el que reaccionó con molestia frente a la pregunta de una periodista y nos permitio ver su vision de la cultura, al decir: “Ya lo dije varias veces, y no sólo yo, sino también gente valiosa de este país, como Luis Alberto Romero, Tomás Abraham o Pablo Sirvén, que, por un lado, fui víctima de una operación política. Y, por otro, que defiendo a los que me piden la renuncia porque tengo sentido republicano. Muchos de ellos están acá o fueron programados en el Centro Cultural San Martín. No les mandaron a la AFIP ni los echaron de sus trabajos. Puedo no estar de acuerdo con usted, pero daría la vida por su derecho a expresarse y pedirme la renuncia. Eso cambió en la Argentina”. Y agregó: ‘En una solicitada me califican de representante de la cultura. No lo soy: soy representante del Estado. Es un pensamiento estalinista considerar que los representantes del Estado representan a sectores. Se instaló otra idea estalinista, que no se iba a programar a los que firmaron el pedido de mi renuncia. Y a muchos de ellos los llamé para confirmarles que estaban programados. Piden mi renuncia: yo no renuncio, yo los respeto. Ustedes deberían respetarme’.

 https://player.vimeo.com/video/154551958

La banalidad del mal de Loperfido radica precisamente en la elevacion del rol de burocrata al lugar del adjudicador de libertades ya que si bien, como no se cansa de decir, él respeta las mismas, esto significa que, en algun momento puede decidir no hacerlo. En su enunciación constante lo que no cesa de repetir es que es él el que tiene el poder y como bien es sabido, aquel que necesita justificar su poder es porque siente que lo está perdiendo. No hay poder sino hay respeto. Punto y aparte.

Lo preocupante de los dichos de Loperfido tras negar el numero de desaparecidos es que intenta autoerigirse en paladín del republicanismo militante advirtiendole a la gente del ‘sector’ (cultural) que sigue siendo él quien tiene las llaves de alguna eventual lista negra que por ser descartada es violentamente enunciada. Qué significa ‘Muchos de los que pidieron mi renuncia estan acá o fueron programados en el Centro Cultural San Martin y no les mandaron la AFIP o los echaron del trabajo’ sino que si él lo decidiera, esto sería precisamente lo que podría ocurrir. Esto nos lleva a la pregunta del verdadero poder de Loperfido quien muy siúticamente parece amenazar hacia abajo al tiempo que pide más margen de maniobra hacia arriba. En todo caso, todo lo que parece salir de la boca de Loperfido es debilidad.

https://player.vimeo.com/video/159480308

Finalmente, vale la pena referirse al modo en el que decide calificar aquellos que consideraron que las críticas que recibió (y pedido de renuncia) por haber negado el número de desaparecidos fue parte de una operación politica. Para Loperfido, Pablo Sirven, quien dicho sea de paso, es empleado de su propio suegro, tiene mas independencia de criterio y discernimiento que Slavok Zizek o Joan Manuel Serrat. Recordemos que es Pablo Sirven quien entrevista a Kiwi de Lanata por su emprendimiento comercial y su afición al jogging. Que un tipo así sea el Ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires habla de la baja calidad humana y profesional de aquellos que lo designaron y lo mantienen en el cargo. Que un tipo como Sirven opine de política, habla de la baja calidad editorial de un diario que ya no puede salirse de su propio ombligo. J A T

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