El retorno de Rubén Szuchmacher – 09.04.2016 – LA NACION

El retorno de Rubén Szuchmacher
El director habla de Todas las cosas del mundo, la obra de Diego Manso que se presenta en el teatro Payró, y reflexiona sobre su nuevo trabajo como miembro del comité asesor del Complejo Teatral de Buenos Aires

Alejandro Cruz LA NACION Sábado 09 de abril de 2016

Szuchmacher, de estreno

Szuchmacher, de estreno.Foto:Hernán Zenteno

Hace unos seis años que Rubén Szuchmacher no dirigía una obra de envergadura. O sí, porque, por encargo, montó obras en Londres, en Montevideo y en México; o porque se dirigió a sí mismo en Escandinavia; o porque dirigió varios proyectos junto a Gabo Ferro. Lo cierto es que, ahora, el también administrador de las salas Payró y ElKafka siente que el estreno de Todas las cosas del mundo, la obra de Diego Manso, es una vuelta a la dirección.

“Montar Rey Lear protagonizada por Alfredo Alcón en un teatro comercial fue como haber llegado a un tope -reconoce-. Después vino mi codirección del FIBA y yo siento que algo pasó. A partir de ese momento dejé de trabajar en el circuito oficial y el comercial dejó de convocarme. Tuve una sensación de que algo perdía el sentido. En medio de esa crisis, se produjo mi reencuentro con Ingrid Pelicori y surgió la idea de hacer algo juntos.”

En medio de ese reencuentro apareció la obra de Diego Manso que estrenó ayer, en el Payró, en la que actúan la misma Pelicori, Horacio Acosta, Iván Moschner, Paloma Contreras, Fabiana Falcón y Juan Santiago. A falta de apoyo económico estatal – algunos están en trámite-, decidió poner 22.000 dólares de sus ahorros. Una charla con su amiga Gabriela Massuh le permitió tomar esa decisión. La autora de Desmonte le preguntó: “¿Tenés algo mejor que poner tu plata en el teatro?”. Él, entre cambiar el auto y hacer una obra, prefirió hacer teatro.

Szuchmacher cree que este reciente estreno pone en juego algo de lo político. Lo explica así: “Apostar a hacer cuatro funciones semanales rompe con esa cosa de los actores yendo de una sala a otra porque tienen varios espectáculos a la vez. El sistema de hacer funciones una vez por semana hace que las obras se estén deteriorando de una manera brutal. Por otra parte, para el teatro Payró también es importante. Ojalá podamos sostenerla, ojalá la obra plantee algún tipo de disputa en lo que hace a la producción teatral”.

-O sea que el Szuchmacher director pone en crisis al Szuchmacher gestor de ElKafka en donde se presentan obras que hacen una función semanal.

-Puede ser… El único espectáculo que logramos que hiciera varias funciones fue Los talentos. Pero es cierto que la movida actual en el Payró pone en crisis al sistema de ElKafka y el de tantas otras salas. Si en ElKafka pudiéramos tener solamente dos espectáculos semanales sería mucho más cómodo: cada uno tendría su propia puesta de luces, no tendríamos problemas con el depósito de la escenografía y todo sería un poco más razonable. Son tiempos de muy bajo nivel de reflexión sobre lo que se hace. Prima el hacer.

En el plano del hacer, montar Todas las cosas del mundo demandó varios meses de ensayos. “Armamos una cooperativa con un grupo de actores sumamente profesionales que hicieron suyo al proyecto. Por otra parte, es una obra escrita por una persona joven que tiene un trabajo sobre el lenguaje que es un mérito para esa generación. No arma la obra de 50 minutos con una peripecia única, sino que arma una con seis personajes con situaciones que tienen algo de Valle Inclán a Copi pasando por Niní Marshall. Es un texto de una diversidad estilística infrecuente y atrapante que requiere en los actores un nivel de energía desmedido.”

Desmedida parece la duración de la obra: dos horas y diez. Desmedido, vale aclararlo, en relación con cierto manual de estilo del circuito alternativo. El tema de la obra de Diego Manso -el autor de Nada te turbe, nada te espante o Cómo estar solo– es un tema en sí mismo. “Lo que me gusta de la obra es que no explicita su tema. En la obra hay un montón de seres que tienen deseos de salvarse de alguna manera. Para mí habla de la ilusión y, en ese sentido, es tremendamente argentina por esa idea de que por jugarte a algo la podés embocar. Pero en la obra, salvo un personaje, nadie se salva”, dice y pone cierta cara de resignación.

Cuando la leyó por primera vez tuvo dos sensaciones. Primero, la atracción. Luego, no poder imaginarse cómo montarla. “Esos dos motivos fueron los que me decidieron a hacerla porque había un gran interrogante a resolver”, agrega ahora. También recuerda que cuando leyó Decadencia, la obra de Steven Berkoff que llevó a escena con la actuación de Pelicori y Horacio Peña, le había sucedido algo similar. Aquello fue un éxito durante un largo tiempo. La actual entra en debate.

Szuchmacher siempre ha sido un hombre de teatro de varias facetas. Actualmente, también es uno de los integrantes del consejo asesor del Complejo Teatral de Buenos Aires que preside Jorge Telerman. “Cuando asumió me ofreció dirigir un espectáculo para abrir la temporada del Teatro San Martín del año próximo. La idea me entusiasmó porque el San Martín es como mi casa. Durante las charlas me ofreció sumarme al comité y me dieron ganas de estar ahí porque siempre me interesó la gestión. Todos estos últimos años de destrucción del San Martín le produjeron un enorme daño: lo invisibilizaron. Frente a esto creo que parte del sistema teatral puede llegar a reordenarse si la sala vuelve a ser como una especie de faro de la actividad. Mientras que no haya que echar gente ni cerrar estructuras, entendí que no era una situación como para negarme.”

Así como afirma que el San Martín fue invisibilizado durante la gestión de Hernán Lombardi, sostiene que durante estos años se creó el malentendido de pensar que en Cultura todo anda bien. “Claro que todo eso cambió porque bruto problema se le arma al gobierno con la Cultura: la Biblioteca Nacional está que estalla, hay despidos y en lo que hace a los organismos artísticos de la ciudad sólo se está privilegiando al Teatro Colón, la nave insignia de eso que se llama cultura dominante y que luce mucho en términos turísticos. La Usina del Arte no tiene un pensamiento propio, Recoleta está en el proceso de reconstrucción y el único que llegó a demostrar un trabajo de gestión fue el Cultural San Martín. En general, el macrismo viene pagando la falta de pensamiento estructural en relación con la cultura y el arte. Manotea, manotea cosas.”

Todas las cosas del mundo

De Diego Manso

Teatro Payró, San Martín 766

Jueves, viernes y sábados, a las 21; y domingos, a las 20.30

El retorno de Rubén Szuchmacher – 09.04.2016 – LA NACION

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