DARÍO LOPÉRFIDO, EL KIRCHNERISMO Y PABLO AVELLUTO ENCARNAN TRES MODOS DE HACER POLÍTICA CULTURAL SIN TENER IDEA DE LO QUE ESTO SIGNIFICA | LOVEARTNOTPEOPLE

LOVEARTNOTPEOPLE 
DARÍO LOPÉRFIDO, EL KIRCHNERISMO Y PABLO AVELLUTO ENCARNAN TRES MODOS DE HACER POLÍTICA CULTURAL SIN TENER IDEA DE LO QUE ESTO SIGNIFICA 
Written by rodrigocanete 
Una pregunta que suelen hacerme cada vez que vengo a la Argentina es qué pienso de las políticas culturales de nuestro país. Esta no es una pregunta menor ya que obliga a pensar, sincrónicamente, de manera ‘política y cultural’ en el sentido mas amplio y esto es algo que, en este pais, no ha venido haciéndose desde que yo tengo uso de razón.

Qué quiero decir con pensar ‘de manera política y cultural’? La verdad es que no lo tengo muy claro por lo que seria conveniente comenzar por analizar los modos en los que la política cultural ha venido siendo pensada evitando ser pensada. Para ellos tenemos tres formas que podrían considerarse paradigmáticas: la de Loperfido (la política cultural como programación), la del Kirchnerismo (como ilustración de una ideología edulcorada) y la de Avelluto (como saneamiento burocrático). Cronológicamente, el primer modelo aparece de la mano de Pacho  O ‘Donnell y luego se perfecciona con la Alianza en la persona de Dario Loperfido, el segundo es el modelo Kirchnerista que, segun entiendo, encuentra su forma cristalizada en la colgada de la coleccion de arte argentino en el Museo de Bellas Artes -pero no se limita a ello ya que avanza sobre toda la sociedad del espectáculo-  y, finalmente, tenemos el modelo de Pablo Avelluto y la politica nacional Macrista.

loperfido-lombardi-parabuenosaires-1

amigodaina

El modelo de la Alianza comienza en el Centro Cultural Rojas, luego pasa a la Ciudad y se materializa en una serie de festivales más o menos exitosos que, sin embargo, no puede ser considerados como ejes de una politica cultural per se sino meros actos de programacion. Dicho de otro modo, Lopérfido obtiene una chequera con fondos publicos y sale a llenar una grillla de actividades desparramadas a lo largo del tiempo con cierta periodicidad. Un ejemplo de esto es el BAFICI. Es por esto que cuando Loperfido rozó, quizá por vez primera, un conflicto real de politica cultural tras sus declaraciones sobre el número de desaparecidos, el único modo que encontró para responder fue diciendo que su modo de demostrar que es pluralista es incluir en la programación a aquella gente que lo había criticado. Esto no es política cultural sino un acto individual y yo diría narcisista de magnanimidad más propia de la clemencia imperial que de la política cultural republicana. En el contexto de la programación, la cultura no es una actividad humana sino una actividad estatal orientada a suplir el aburrimiento y chatura de un público paternalísticamente concebido como aislado en un páramo al fin del mundo al que, de vez en cuando, se le traen ‘eventos’ para que se entretenga.

Avelluto

Luego vino el Kirchnerismo y su ideologizacion de la cultura. Para el Kirchnerismo la cultura solo es la expresión plastica y representativa de una ideología simplificada que gira entorno de conceptos edulcorados (a lo Laclau) como ‘lo popular’, ‘lo social’ y ‘la autonomía’. Es quiza por esto que Roberto Amigo como ex curador en jefe del Museo Nacional de Bellas Artes hizo la colgada que hizo en dicha institución en donde la materialidad de la pintura y el arte como acto de absorción dan paso a una lectura de la pintura como ilustración de una ideología política. En ese contexto, la cultura no viene a hacernos sentir vivos sino a confirmar lo que ya sabemos.

Finalmente tenemos a la política cultural de Avelluto que está sólo orientada al saneamiento, normalización y ‘profesionalización’ de las instituciones. El problema con reducir la gestion cultural a la ‘eficientizacion’ de sus instituciones es que se olvida de la sociedad en su conjunta para concentrarse en las instituciones culturales como objetos a los que se los poda, limpia y pasa el plumero como si, estos, fueran responsables de generar sus propias politicas macro. En cinco meses de gestión, Avelluto no ha dicho ni una sola palabra de politica cultural y se ha limitado a confundir la politica cultural con la ‘normalizacion de la saturación de contratos kirchneristas en el sector cultural’. Esto equivale a pensar que la cultura es una categoría burocrática y no una necesidad humana. J A T

DARÍO LOPÉRFIDO, EL KIRCHNERISMO Y PABLO AVELLUTO ENCARNAN TRES MODOS DE HACER POLÍTICA CULTURAL SIN TENER IDEA DE LO QUE ESTO SIGNIFICA | LOVEARTNOTPEOPLE

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s