La cultura: el viejo reflejo para seguir siendo argentinos

Clarin.com | Opinión | 06/05/16
La cultura: el viejo reflejo para seguir siendo argentinos
¿Es que tanta gente en Buenos Aires ama la música y los libros?
Patricia Kolesnicov @kolesnicova pkolesnicov@clarin.com
Una fila de tapaditos de colores se mueve por la calle Libertad. No, no es fila, son puntitos en cualquier orden. Dos por acá, tres por allá, uno de la mano de un tapado grandote. Es sábado a la mañana y hay, en el Teatro Colón, una función de ballet pero para chicos. Contarán, bailando, una de tantas historias de Don Quijote.

Hace frío este sábado, pero son muchos los que han saltado de la cama, pasado por la ducha, los que se han emperifollado para ir al Colón: el abono “Colón en familia”, que empieza con este Quijote, es el más vendido de este año en el teatro. Son 1451 abonos contra 1153 del tradicional Gran Abono de Opera y 1381 de la Filarmónica.

Serán dos funciones de ballet, dos de ópera, dos conciertos. ¿Es que tanta gente en Buenos Aires ama la música clásica, el ballet?

Es sábado a la tarde –es el mismo sábado- y hay cuadras y cuadras de cola para pagar la entrada a la Feria del Libro. Son cincuenta pesos por cabeza para ganar el derecho de caminar por pasillos que explotan de gente, asomar, si se llega a tiempo, a alguna charla, ver de cerca no a figuras del cine sino a escritores, llevarse, con paciencia, algún libro firmado. Y comprar libros, claro. ¿Es que hay tantos amantes de la literatura en la Ciudad de Buenos Aires?

Sí, claro.

O sí: hay amantes de lo mejor que los argentinos creemos de nosotros mismos.

Allá lejos en 2002, después del sacudón de 2001, la Feria del Libro tuvo un éxito inesperado.

Eramos nosotros mirándonos en el espejo de la pobreza y respondiendo con nuestra cultura. Diciéndonos lo que queríamos ser.

Por esa época aparecieron como una urticaria editoriales independientes, emprendimientos mínimos nutridos por los nuevos autores argentinos. Alrededor de ellas se organizaron noches de lectura y encuentros de escritores y salió al mundo otra generación. Eramos nosotros tomando la cultura como salvavidas para seguir a flote pero también como remo para llegar a otras orillas.

A la vuelta de un fin de época, cuando la economía aprieta y el futuro está por verse, aparecen los viejos reflejos. Fila y a la feria, tapaditos y al Colón: para seguir siendo argentinos. 

La cultura: el viejo reflejo para seguir siendo argentinos

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