"Fidelio" en el Colón: Una prisión que no es sólo física

Clarin.com | Extra Show | Música | 16/05/16
“Fidelio” en el Colón: Una prisión que no es sólo física
Música. Eugenio Zanetti y Francisco Rettig
El regisseur y el director de la versión de “Fidelio” que sube hoy en el Colón opinan sobre el significado de la ópera de Beethoven hoy.

Zanetti y Rettig. Dos miradas profundas  para una misma puesta. Gustavo Castaing

Zanetti y Rettig. Dos miradas profundas para una misma puesta. Gustavo Castaing

Laura Novoa

“Es una ficción que somos libres mientras no nos saquemos de encima los condicionamientos. Son prisiones, y en algunas elegimos vivir. El tema es qué va a hacer Leonora con lo que oprime”, dice el multidisciplinario artista Eugenio Zanetti en un camarín del Colón, en un breve descanso del ensayo de la nueva producción de Fidelio, que subirá a escena hoy con dirección musical de Francisco Rettig.

Ambos directores intercambian sus visiones, siempre afines, sobre la única y gran obra lírica de Beethoven.

En su enfoque, entonces, el verdadero conflicto en Fidelio está en los condicionamientos internos.

Zanetti: Sí, porque no es solamente la prisión física donde te ponen. El problema es que todos tenemos nuestra propia prisión en nuestra cabeza.

Pero también está la cuestión más exterior de la exaltación de la libertad colectiva que aparece casi sacralizada en “Fidelio”.

Zanetti: Eso es el reino de lo utópico. No es que no sea posible, pero mi generación tiene que encontrar una realidad distinta, más interior y menos exterior. Yo me crié en una familia de izquierda y viví la frustración de mi padre. En el ’35 ya lo habían echado del partido comunista porque se daba cuenta de que la Unión Soviética no era lo que parecía. Pero no podían abrir la boca para no hacerles el juego a los fascistas que estaban subiendo en el mundo. Después vino la Segunda Guerra y tampoco podían abrir la boca porque, con los nazis, no iban a hablar mal. Después, lo mismo con el maccartismo. Nunca pudieron hablar. Pasaron la vida en una gran frustración. En los años sesenta, se acabó el mundo de las ideologías de ellos y la frustración fue total. De nuevo el tema de las prisiones: no tenían opciones.

¿Cuál es su percepción, Rettig?

Rettig: Coincido con Eugenio. Yo fui víctima de esa no libertad, te imaginas en qué época. Y ahí, precisamente, en los momentos duros fue cuando tuve que sacar ese sentirme libre interiormente. La banalización precisamente de esa libertad en la estructura de nuestra sociedad hace que uno tienda cada vez más a sentirse uno en paz y libre consigo mismo. Tiendo a eso, aunque me da un poco de miedo que nos empezamos a pensar aisladamente. Todavía no lo tengo respondido.

¿En qué época y lugar está ambientada “Fidelio”?

Zanetti: La ambientación tiene mucho que ver con las expectativas del siglo XIX sobre la libertad, el futuro, donde la humanidad se iba a unir. Y también con la arquitectura utopista, Étienne-Louis Boulleé, con esos mundos. La prisión del primer acto la transformé en una fábrica de armas y no ocurre en ninguna época en particular.

¿Van a seguir la tradición de ubicar la obertura “Leonora III” en el segundo acto, entre la primera y la segunda escena?

Rettig: Según me explicó Eugenio, el segundo constituye como un acto aparte. Y él plantea una transición entre ambos, como entre dos siglos. Visto desde ese punto de vista, me pareció sumamente interesante.

Además, de un acto al otro, pasa de la comedia burguesa de equívocos al drama.

Zanetti: Sí, aunque musicalmente es así, no lo hemos hecho así. Pero necesitaba una transición entre ambos actos, crear una especie de La Guerra y la Paz, y propuse ubicar ahí la obertura Leonora III. Y Francisco aceptó la sugerencia.

La línea vocal beethoveniana no es nada fácil y menos lo es encontrar voces adecuadas para cubrir las partes principales. ¿ Dónde percibe la mayor dificultad de la partitura y qué le gustaría subrayar?

Rettig: A Beethoven se le sale lo sinfónico en la ópera. No hay nada que hacer. No lo estoy criticando, todo lo contrario. Wagner también lo tenía. Trato de subrayar, ‘temáticamente’. O el leitmotiv presente en la orquesta de un personaje que no canta. Fidelio es difícil de tocar, pero más aún cantarlo. Vocalmente es complicado por las alturas, por ejemplo, y las arias del tenor. Esto no es clasicismo. Algunos opinan livianamente diciendo “no era un compositor lírico”. Bueno, sí, pero escuchen los lider. Y la Misa Solemnis. Probablemente no tiene la lírica en el sentido de la ópera, pero sí de la voz humana.

Quiénes, cuándo y dónde

Elenco: La soprano Nadja Michael no participará por razones personales y el rol de Leonora será interpretado por las argentinas Carla Filipcic Holm, en las funciones de abono, y Sabrina Cirera, en la función extraordinaria. Jaquelina Livieri  (Marcelina),  Zoran Todorovich  (Florestán), Homero Pérez Miranda (Don Pizarro), Manfred Hemm (Rocco), Santiago Burgi (Joaquino), Hernán Iturralde (Don Fernando), Sebastián Angulegui y Juan Gonzalez Cueto (prisioneros). Régie, escenografía, y vestuario: Eugenio Zanetti. Escenógrafo y Vestuarista asociado: Sebastián Sabas.

Coro Estable, preparado por Miguel Martínez. Orquesta Estable con la dirección de Francisco Rettig.

Funciones: martes 17, viernes 20, sábado 21 y martes 24 de mayo a las 20:00 horas y domingo 22 de mayo a las 17:00 horas. En el Teatro Colón.

“Fidelio” en el Colón: Una prisión que no es sólo física

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